miércoles, 18 de julio de 2018

LOS PROBLEMAS QUE TENGO CON LOS HOMBRES


LOS PROBLEMAS QUE TENGO CON LOS HOMBRES


Los problemas que tengo con los hombres
comenzaron hace muchísimos años
cuando me tropecé con los ojos azules más lindos del mundo
y, obviamente, con el dueño de esos ojos.
La única vez que él me quiso desnudar
me puse a llorar como una Magdalena.
Porque quería, pero no.
Y tenía dieciséis años.
Siempre me arrepentí de esa castidad autoimpuesta.
(Y a partir de ese momento
los hombres y yo
no hicimos más que desconocernos
y desconcertarnos).


Los hombres no me escuchan,
no me entienden,
no me tienen en cuenta cuando eligen el modelo
del auto que van a comprar.
Siempre faltan cuando los necesito
(cuando se corta la luz,
cuando el perro se atraganta con un hueso de pollo,
cuando tengo que abrir un frasco de mermelada)
y siempre sobran cuando sobran
(cuando quiero escribir un poema
o dormir la siesta).


Los hombres casi nunca leen lo que escribo.
Y si lo leen no lo entienden.
Y si lo entienden lo usan en mi contra.
(Tengo derecho a permanecer en silencio, claro,
pero nunca lo hago:
siempre les digo que los amo,
que no los amo,
que quiero que me desnuden, pero no,
pero sí, pero no,
porque todavía hay unos ojos azules que me miran
y un llanto de terror/amor/deseo
mojándome el ruedo de las pestañas).


Los problemas que tengo con los hombres
me han quitado noches de sueño
y me han costado horas de terapia.
Con terapeutas hombres, por supuesto.
(Porque las mujeres no me escuchan,
no me entienden,
no tienen idea de la gravedad de lo que digo
cuando hablo de los terribles problemas
que tengo con los hombres).




Arte: "Almost Famous", Scott Rohlfs

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