jueves, 28 de diciembre de 2017

TERESA


TERESA
                                                                                                          Un vampiro

“Sin tener ojos me mira, sin tener boca me habla, y su mirada y su voz son tan hondas como el silencio de los sepultados.”
Teresa Wilms Montt (1893 – 1921)


Estoy dormida o estoy rota.

Un muchacho con ojos de cadáver

me golpea la boca

con sus pájaros ciegos.

Los hombres trepan a mi espalda

y se degüellan

con el filo de mis vértebras.

Hay un hilo de monjas

hirviendo a mi alrededor,

abejas negras que aguijonean con salmos

mi sobredosis de alas.

Los buches inflados

con podredumbre

revalidan

sus votos de amargura.


Estoy dormida o estoy rota.

¿Son  mis hijas las que me secan la frente

con los algodones infecciosos de la ausencia?

¿Es el amor el que celebra

el exiguo incienso de mis piernas?

Estoy dormida o estoy rota

pero todavía no estoy muerta.

La vida es un vampiro subversivo

que me devuelve la sangre.

Podría tomarla,

calzármela en las sandalias azules de las venas,

correr, correr,

llegar hasta el poema

y beber de sus temblores.


Pero estoy cansada.




ArteTeresa Wilms Montt, Julio Romero de Torres


lunes, 25 de diciembre de 2017

COMO EN UN CUENTO DE HADAS



COMO EN UN CUENTO DE HADAS



Como en un cuento de hadas

un anillito en el dedo bastó

para desvanecerme.

Desaparecí de los estrados,

de los púlpitos,

de los laboratorios,

de las academias de arte.

Desaparecí de los libros de historia.



Como en un cuento de hadas

un anillito en el dedo me embrujó

y me encerró entre cuatro paredes

de pan y manteca.

Oscilé durante siglos

entre el beso y el sueño

como un péndulo de hastío.

Nunca pude decir que no.

Nunca pude abrir la puerta

para ir a jugar con el mundo.



Como en un cuento de hadas,

me dijo

el que me puso el anillito en el dedo.

Vas a vivir como en un cuento de hadas.



Durmiendo para no ver,

probándome zapatos para no gritar

y cocinando  las perdices 

que siempre se comen los otros.








jueves, 21 de diciembre de 2017

BRUJAS


BRUJAS



Frotándonos como piedras

para hacer el fuego

alumbramos la noche.

Somos el verano reventando en las uvas,

la ascensión al cielo del vino.

Somos árboles desnudos

que no se avergüenzan de sus ramas.

Danzamos

y la luna nos da de comer sus gritos,

sus sobresaltos de lechuzas.

Danzamos

y somos lobas hermanas de bosque,

eslabones de una única cadena,

pétalos de la misma flor de miel y lana.

El miedo es un depredador que no nos toca.



Rodamos hacia el beso de la hoguera

con los dientes abiertos.





Arte: "Départ pour le Sabbat", Albert Joseph Pénot 



martes, 19 de diciembre de 2017

LUCIANO


LUCIANO



Pequeño,

pequeñito,

hecho de polvo, de indigencia, de miedo.

Salpicado de sed.

Parpadeando latidos vulnerados.

Algo habrá hecho además de ser pobre,

además de aporrearnos la conciencia

con sus patitas flacas,

sus huesos temerosos,

su reino de cartones.



Pequeño,

pequeñito,

hecho de humo, de penuria, de grito.

Remordido de hambre.

Tiritando manteles despoblados.

Algo habrá dicho además de negarse

a enjaular el verano,

a militar en las filas del abismo,

a pudrirse la boca.



Dijeron que no tenía nombre,

pero sí.

Se llamaba Luciano.

Luciano casi luciérnaga,

casi lucecita para que no duelan tanto

la noche y la intemperie.

Luciano casi lucidez,

casi desgarrada lucidez,

y ojos abiertos frente a la muerte,

y pájaros.





Luciano Arruga desapareció el 31 de enero de 2009, a los 16 años, tras ser secuestrado por la policía bonaerense en Lomas del Mirador, provincia de Buenos Aires. Su desaparición fue una represalia por su negativa a robar para los oficiales. Un peritaje con perros determinó que el chico estuvo en la comisaría 8ª de Lomas de Mirador y en uno de los patrulleros de dicha seccional, que esa noche no cumplió con su recorrido habitual. Sus restos fueron encontrados el 17 de octubre de 2014 en el cementerio de la Chacarita, donde Luciano fue sepultado como NN. Supuestamente, habría muerto en un accidente de tránsito el mismo día de su desaparición, versión de la que descreen tanto su familia como diversos movimientos sociales y organizaciones de defensa de los derechos humanos.


De "Pan de Agua - Poesía social contemporánea de Bueno Aires", La Luna Que (2017)

domingo, 17 de diciembre de 2017

PARECIDOS

PARECIDOS

De mi padre heredé los ojos,
el pelo ondeado,
la mala dentadura,
la vocación de buena samaritana.
Murió joven y tuve un velorio multitudinario:
muchos amigos lloraron,
otros contaron chistes.
La mayoría suspiró con alivio
porque ya no tendría que devolver
ni billetes ni favores.
Fue en el '76.
En el '77
Boca fue Campeón de América.
Yo era chica pero me acuerdo
porque alguien dejó una placa en su tumba
con los colores xeneizes
que decía "Para vos, Jorge".
Seguramente fue un amigo
que usó al equipo de la Ribera
para saldar una antigua deuda.

En lo demás
me parezco a mi madre:
quejosa, lunática,
con unos brazos de Mr. Universo sin ejercitar
que me quitan el sueño pero no el hambre,
fanática de los dramas policiales para televisión
y  de los dramas domésticos
ideales para poner a prueba
el pañuelo de la dama
y la paciencia del caballero.

Yo no coso ni tejo,
es cierto.
En eso me parezco a mi abuela
que no hacía más que suspirar
porque el sillón desde donde veía pasar la vida
mientras otros hacían lo que había que hacer
no era un trono de la Casa de los Borbones.

En lo demás
me parezco a mi madre:
quejosa, lunática.
De las que ladran, ladran y ladran
y no muerden nunca.
Ella,
porque es mejor de lo que parece.
Yo,
porque heredé la dentadura de mi padre,
tan mala.


Arte: “Dog Tired”, Kim Roberti

jueves, 14 de diciembre de 2017

COMENTARIO "INTERRUMPIDAS"


Zulma Quiñones, poeta, Puerto Rico



Zulma Quiñones

Zulma Quiñones Senati nació en Yauco, Puerto Rico. Cursó estudios en la Universidad Católica de Ponce, donde completó su Bachillerato en Educación en el 1970. Narradora y poeta, ha recibido varios premios por su actividad literaria. Es embajadora de buenavoluntad en Puerto Rico del movimiento Mujeres Poetas Internacional (MPI).


lunes, 11 de diciembre de 2017

VILLA 31


VILLA 31



El sol amontona escombros.

Imparte

su quemadura incurable,

su hechizo del polen.

su retal palomas incendiadas.



Al borde del musgo y el rocío,

del polvo que se imprime

en el esqueleto del día,

el libre albedrío de un perro

se bebe una caricia perdida.



Una pelota,

una botella de cerveza a destiempo,

el grito de una madre.

Aquello que es mi barrio se desliza

en el labio celeste del verano.

Se descalza en los charcos.

Se sube a los carros y a los besos.

Aprende de memoria cada gesto,

cada pulsión de hambre.



Un curita rubio

le pide a Dios

el pan nuestro que nos roban.

Los demás,

entre mate y mate,

dialogamos con los pájaros.





Arte: Los invisibles, Colectivo de Ex Presos Políticos, Villa 31

De "Pan de Agua - Poesía social contemporánea de Bueno Aires", La Luna Que (2017)


viernes, 8 de diciembre de 2017

LA VOZ DE GRACIELA


LA VOZ DE GRACIELA

A Graciela Pane, asesinada por la Triple A en 1975



Era el tiempo del desconsuelo.

Era la vida descendiendo escalones.

Era la muerte ejercitando sus espinas en un cuerpo temprano,

apostando por la ausencia en un útero apenas florecido.

Era la voz de Graciela mordiendo

la quemadura espesa  de la tierra.

Confundiéndose con los caireles de la lluvia.

Coagulándose en las heridas del rocío.

Era la voz de Graciela cayendo en el barro

como una estrella rota.

Con el gesto aterido de un pie descalzo.

Con la mímica del hambre en sus cinco puntas solas.



Graciela, la de las casas pobres creciéndole en los ojos.

La del paso ligero en la senda del llanto

La de los sueños mestizos purificando sombras.

Niña y anciana: pequeña caja de resonancia donde el amor

multiplicaba sus formas.



Graciela decía el agua. Decía el pan y los peces y la vida.

Decía dignidad. Decía demasiado

para el oído implacable del verdugo.

La voz de Graciela era una dulce cereza en la tormenta,

un hueso de terciopelo imposible de roer con miedo.

La voz de Graciela era una hoguera.

Pero hizo falta más que un golpe de viento

para descabezar sus llamas.



Era el tiempo del desconsuelo.

Era un escuadrón de mariposas vulneradas

y era la voz de Graciela

temblando como un soplo de trigo en la garganta.

Sangrando primavera.





Graciela Pane nació en Avellaneda el 16 de noviembre de 1952. Fue una estudiante destacada, militante por los derechos estudiantiles, tanto en el Colegio Secundario Nacional Canadá (hoy Simón Bolívar) como en la UTN de Avellaneda, donde estudiaba ingeniería química. A los 23 años contrajo matrimonio con Hugo García. Afiliada a laFederación Nacional Comunista, era un referente para los estudiantes de la zona. El 2 de octubre de 1975 fue secuestrada por la “Triple A” y asesinada brutalmente 24 horas más tarde. Cursaba un embarazo de tres meses.


De "Pan de Agua - Poesía social contemporánea de Bueno Aires", La Luna Que (2017)