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sábado, 20 de noviembre de 2021

HERMANO


 HERMANO

KATA TON DAIMONA EAYTOY

“Y si dijera que realmente te amaba… (…) Quizás te reirías y dirías que vivíamos en mundos diferentes…” – Paul McCartney, “Here Today”



Sin prefacios llegará la primavera.

Como si tu ausencia fuera nada.



Rodarán días para desperdiciar el alma,

para negar la luz,

para saber que la piel es poco más

que un pájaro de escombros.

Girarán días blancos, días negros,

días disputándose tu nombre.

Las piezas de un ajedrez idiota.



Y yo evocando.

Yo remirándote el corazón errado,

el cuerpo repartido sobre baldosas blancas.

Yo ensanchando las manos

para alcanzar la tierra que te asfixia.

Yo poniéndote un trueno entre los labios.

Sin hablar de risibles amapolas.

Aceptando el pan ácimo del pésame.

Aceptando tu danza con la muerte,
tu decisión de ser la isla,

el lobo solitario.



Esto es la vida.

Una nadería. Un plato de viento.

Ahora todos los platos están rotos.

Hay que afilar el grito,

hay que llenarse de polvo la faringe

y ahogarse

con un gato de niebla en la garganta.



Hay que cazar las bestias que soltaste

porque dolían tanto.




Del poemario "Hermano", El Mensú Ediciones, 2011

domingo, 31 de mayo de 2015

PALABRAS PARA LA CEREMONIA DE ENTREGA DE PREMIOS DEL 2º CERTAMEN NACIONAL "FAJAS DE HONOR" - SOCIEDAD DANTE ALIGHIERI DE TAFÍ VIEJO

PALABRAS PARA LA CEREMONIA DE ENTREGA DE PREMIOS DEL 2º CERTAMEN NACIONAL "FAJAS DE HONOR" - SOCIEDAD DANTE ALIGHIERI DE TAFÍ VIEJO


En setiembre de 2010 me tocó atravesar uno de los peores momentos de mi vida. Mi hermano Daniel, de 39 años, falleció sorpresivamente. Tenía la misma edad que mi padre cuando murió y, como él, tuvo un infarto.  Mi hermano Daniel, mi chiquito, mi compinche en la infancia y, por supuesto, mi “protegido”.   Fue un golpe terrible para toda la familia, especialmente para mi madre.  Ella pasó a ser mi “protegida” entonces. Tuve que hacer mi duelo sosteniéndola. E hice mi duelo, principalmente, a través de la palabra. Los poemas que componen “Hermano” fueron escritos en una época muy difícil y son el testimonio de lo que nos pasa y lo que le pasa a nuestras vidas cuando perdemos a un ser muy amado. Y son, también, la necesidad de seguir apostando por la vida.
El libro fue publicado en el año 2012, gracias a la obtención del 1º Premio en el 1º Concurso de Poesía organizado por “El Mensú”, una editorial de Córdoba. “Hermano” es, sin dudas, mi poemario más querido y el que más significa para mí. Lo publiqué con el  anhelo de dar a conocer los poemas, por supuesto, pero también como cierre de una etapa dolorosa. Y, sobre todo, con  la intención de que algo quedara en el mundo de ese hermano mío, solterón sin remedio, transitando la vida siempre por ese “caminito al costado del mundo” del que habla el rock.
Les agradezco profundamente que hayan distinguido “Hermano” y lamento no poder acompañarlos en esta fiesta de la poesía.  Para mí es un enorme honor haber sido distinguida junto a escritores enormes cuya obra conozco y admiro. Agradezco, también, el trabajo diario a favor de la palabra.
Mis más cariñosos saludos a todos. 

RAQUEL FERNÁNDEZ


miércoles, 2 de enero de 2013

CHIQUITO

 
CHIQUITO 
“No quedes silenciosa si muero primero,
párpados azules oxidados
dientes luminosos
como mi mojado deseo de agua.”
Francis Picabia



El grito no alcanza,

siquiera,

para que descarrilen los trenes.

Para que el agua se trague todo.

Para que el sol se canse.



Mis manos han envejecido tanto

desde el último septiembre.

Tocan cosas que no están.

Tocan tu carne incompleta.

Buscan papeles amarillos de nostalgia,

palabras con los labios amputados.

Mendrugos de infancia.

“…Ahora que me acuerdo

me tenés que seguir contando la película de Drácula...”

“…Qué lindo. Dentro de 47 días cumplís 15 años

y yo dentro de 93 días cumplo 12 años,

pero no vamos a comparar tus 15 con mis 12...”

“…Mamá quiere macetas para colgar

y se las compramos en la feria…”

“…La cortamos. Escribime una carta vos también…”




Chiquito.



¿Cuándo dejé de ser la hermana mayor

y me convertí en la que no pudo salvarte?



¿Cuánta carne hace falta

para llenar el ataúd del cielo?




Arte: "Brother and Sister", Sophie McKay Knight
Del poemario "Hermano", El Mensú Ediciones, 2011

jueves, 20 de diciembre de 2012

DICIEMBRE


DICIEMBRE

A Mamá



Diciembre

se atrinchera en las cornisas.

Es una mancha más de mugre

apretujándose entre las palomas.



Diciembre

es una plaga roja y verde,

vestida de guirnaldas.

Va de mal en peor,

copiando blancos gestos forasteros,

recalcando

sus juegos pirotécnicos.

Propagando las copas

con pecado, con prisa.



Diciembre

robustece a los muertos.

Reedita la gris cartografía de la ausencia.

Tiene sillas vacías.

Tiene platos donde come el viento.



Hay un mártir de madera en diciembre.

Hay un almanaque consumido.

Y un relámpago final que nunca alcanza

para sanar la memoria.




Arte: "Reflexiones en azul", Nicoletta Tomas Caravia

Del poemario "Hermano", El Mensú Ediciones, 2011


domingo, 30 de septiembre de 2012

PESADILLA


PESADILLA

"Al final, da un paso a la luz. Bajo el sombrero estropeado, es todo lo que me temía." - Brian Hodge



Ahora quiero preguntarte por qué.

Por qué la Muerte jamás viene sola.

Porque no se basta a sí misma.

No se remite a un sobrio colorín colorado.

No pretendo perdices, está claro.

Pero por lo menos un final decente.

Un final que desclave de sus goznes

la carne desprovista

y apure el mutis por el foro

de todos los actores de reparto.

Nosotros.



Ahora quiero preguntarte cómo se hace

para alcanzar la supuesta ignorancia de los muertos

si los vivos rebuznan manotazos,

si no rozan siquiera

lo que en verdad importa.

Y vos,

descifrado, explicado, traducido,

sos esto y sos aquello,

y, además, sos el botín de guerra.

A ver quién se queda con el mejor pedazo.

A ver a quién le cerraste la puerta en las narices.

A ver a quién dejaste entrar en el cubil del lobo.

Amar. Odiar.

Por qué no nos vamos todos al carajo.



Ahora quiero preguntarte por qué no estoy llorando.

Por qué le grito a la chica de la tele

“¡Estás dormida, idiota, despertate!”,

y ella sigue corriendo para el lado

donde ni vos ni yo ni correríamos nunca.



Cuántas veces vimos esta película de mierda.

No sé por qué sigo insistiendo.

Si la pesadilla es ésta.



Arte: Omar

Del libro "Hermano", El Mensú Ediciones, 2011

Poema publicado en el blog "Portadas y textos"



lunes, 20 de agosto de 2012

MAMÁ LLORA


 MAMÁ LLORA

“Fue necesario todo lo que fuimos contigo, lo que somos contigo del lado de los llantos…” -
Olga Orozco



Mamá llora.

Entierra y desentierra esa muerte

que no fue la suya.

Pero fue.




Mamá sabe la falta

por descarne.

Sabe la ausencia por decantación.

Por un lado se acomoda el llanto,

por el otro,

la imposible disposición de los platos,

el agujero en el mantel,

la cena que se vuelve idiota.

El contrato con lo poco que queda.



Mamá se equivocó, claro.

Dijo blanco cuando dijo negro

cuando dijo todo cuando dijo nada.

Nos lastimó palmo a palmo.

Sin inventar un plan de salvación.

Sin detener la garganta del cuchillo.

Los lazos del padre, cortados.

Y nunca nos preguntó por la sangre.



Sí.

Mamá nos lastimó.

Nos condenó a ademanes sin refugio,

el compás de su dolor inútil.

Mamá fue nunca y fue lejos.

La sílaba indecisa.

¿Dónde estaba mamá,

cuando las visiones caían

como pájaros muertos?



Mamá nos lastimó.

Pero no sabía.



Ahora, mamá llora.

Mamá llora, ¿entendés?

Es la bestia parturienta que se quedó sola.

La inhóspita.

Para siempre incompleta en sí misma.

Imposible decirle una palabra

que abrevie el grito que le vuela la cabeza.


Mamá llora.

Cada hora es un golpe de recuerdo.

Yo lloro con mamá,

cuando puedo.


Porque esta vez me tocó a mí juntar los juguetes.

Y esconder los que están rotos.

Para que mamá no los vea.



Arte: "Mujer llorando", Cándido Portinari 
Del poemario "Hermano", El Mensú Ediciones, 2011


miércoles, 15 de agosto de 2012

LA ÚLTIMA VEZ



LA ÚLTIMA VEZ

“Yo amaba tus grandes pies. Y tus manos agrietadas
las amaba también.
Ahora ellas están muertas. Ahora ya no existe nada.”
Pär Fabien Lagerkvist



Hoy fue la última vez.

La última vez que lavé tu ropa.

Lo hice con los ojos secos.

Sabía que me estabas mirando

desde no sé cuándo

y desde no sé dónde

y no quería que me vieras llorar.



Hoy fue la última vez.

Tengo las manos ásperas.

Dos uñas rotas.

Las babas del Diablo de todos tus veranos

enredadas en el pelo.

¿Y tu olor?

¿Dónde está tu olor?



Guardabas un pañuelo mío entre tus cosas.

Un pañuelo azul de seda.

Tan de mujer.

Tan de hermana a la que no soporto.



Lo más importante

de lo que dijiste

fueron tus silencios.

El pañuelo azul cumplió

el acaso o la certeza.

Le dio a la última vez una esperanza.

Más allá de lo vacío y lo desnudo.



Pero tu olor,

¿dónde está tu olor?




Arte: “Ropa tendida”, AliciaAlina Gallardo García  

Del poemario "Hermano", El Mensú Ediciones, 2011


sábado, 14 de julio de 2012

LA PUERTA AZUL



LA PUERTA AZUL 

“Un pájaro muerto llamado azul.”
Alejandra Pizarnik


I

Hay una puerta azul

y en esa puerta

tu mano trazó un ojo

para velarte solo.

Ningún encuentro

en las hojas que danzan.

Hay pequeñas flores en la memoria

pero no bastan

para repatriar tu jardín.



II

La puerta azul transita un rumor,

una convulsión de seda.

El sudor se anticipa

de nido en nido

para golpear

lo que queda de tus manos.

Un ramo de viento

se abandona en el umbral.

La ausencia tiene

los delicados pies de una novia.



III

La puerta azul es una máscara.

Detrás está tu rostro.

Cuántos gestos

para aterirme en la noche.

Cuánta carne

multiplicando insectos.

Lo que está abajo

debe permanecer abajo.

La puerta azul es una lápida.



IV

Abro y cierro la puerta.

Un acto de inocencia

para lavar

la mortandad de las sombras.

Ingenuamente

te tallo en la cadencia de un pájaro.

Para que migres

con las voces del alba.

Para que alcances el verano

que se rompió en setiembre.




Arte: V. Mayans

Del poemario "Hermano", El Mensú Ediciones, 2011

Poema publicado en la Revista Gealittera Nº 12



jueves, 5 de julio de 2012

PRIMAVERA NEGADA / NILA PENSA


PRIMAVERA NEGADA

a Raquel Fernández


I

Intenta burbujas de aire,


que quieren ser palabras.

Nada, nada más, nada más.

Se esfuerza, como tu limosnero idiota.


II

Gestos que no te llegan,

que no conforman

que no disuelven las dudas.


III

Desagobiar tu agobio,

moderar tu dolor,

licuar tu pena

en una lluvia de abril

o de septiembre.



IV

Sí, de septiembre,

y será primavera

a pesar de todo, aunque duela,

aunque las flores vistan de luto.

V

Palabras, esfuerzos, gestos,


de germinar incapaces

una semilla de esperanza.


VI

Mi inúltil obsesión

de imaginar, por ejemplo,

cómo es perderse en el tiempo de la infancia

cuando falta el cómplice de juegos, de secretos.



VII

Quisiera

ser aquel juguete de las discordias,

el mantel en la mesa familiar,

presenciar las señales, los códigos,

con aquel que encarnó

en esas flores de manzano, pétalos

que aprendes a aceptar, de nuevo,

como aceptarás la puerta azul,

el ta-te-ti infinito.


VIII

Hurgando en las palabras encontrarás

el reposo y el poema acabado que llegará,

y tal vez sea primavera.



NILA PENSA




Nila Pensa nació en Coronel Pringles (provincia de Buenos Aires), el 14 de octubre de 1935. Se graduó de Maestra en la Escuela Normal Mixta de Dolores en 1952. Ejerció como maestra en Pila, Gral. Sarmiento y Almirante Brown. Al retirarse de la función docente, comenzó a estudiar pintura con Jorge Ponce y a asistir a diversos talleres literarios. Su labor literaria le valió varios premios y menciones en distintos concursos. Actualmente, está radicada en Témperley.
Nila escribió este poema después de la lectura de mi libro “Hermano”.



Arte: “How Robin Saved Spring”, Nicoletta Ceccoli


lunes, 11 de junio de 2012

PRESENTACIÓN "HERMANO"


 
PRESENTACIÓN "HERMANO" 

8 DE JUNIO DE 2012

CENTRO CULTURAL BARRACAS AL SUD


Pararse frente a la poesía de Raquel es un desafío; pararse frente a este libro de Raquel es un acto de valentía. Desde lo temático "Hermano" traza el camino que se atraviesa en el proceso de duelo. Los que estamos aquí seguramente hemos transitado por este camino en algún momento de nuestras vidas y podemos acompañar a la poeta en su recorrido. Y los que no lo han transitado, a través de "Hermano", entran en ese sendero y, en ese recorrido, el duelo  se les hace carne en su carne y más allá.
Ya en el primer poema del libro Raquel nos sumerge en el espacio de la desolación: "Yo ensanchando las manos para alcanzar la tierra que te asfixia". Esta imagen involucra a los lectores y los  lleva  al centro de la palabra "imposibilidad".
En el poema "The last song", en la página 20, el desgarro y la impotencia se pueden ver sin velos, son palabras que pueden tocarse de manera contundente, si bien ambas atraviesan todo el poemario.
Llegamos, luego,  al poema "Mamá llora", a mi parecer el poema central del libro, donde ya decir con palabras no alcanza para transcribir lo que en el cuerpo se deshace, lo que en el alma no se puede tocar porque arde de tal manera que no es muerte sino agonía infinita. En el final de este poema Raquel nos dice: "Porque esta vez me tocó a mí juntar los juguetes y esconder los que están rotos para que mamá no los vea." Aquí no cabe más que silencio.
Otro poema clave es "¿Dónde están tus zapatos?". Me detengo aquí para hacer referencia al lenguaje utilizado en todo el poemario. Cada imagen de este libro, más allá de lo temático, lleva en sí la cotidianidad: mantel, pan, cuchillo, elementos de todos los días, palabras que usamos todos los días. Raquel sabe dar a cada palabra la fuerza del lenguaje poético. Desde la sencillez misma de la palabra Raquel hace poesía. En la página 46 del libro el poema "La última vez"  hace del acto cotidiano un hecho poético. Y el interrogante final de este poema  parte los ojos en lágrimas y crea un nudo en la garganta del lector: "Pero tu olor, ¿dónde está tu olor?"
De manera similar nos toca el poema de la página 53, "La voz se va", rozando ese lugar nuestro donde queremos pensar en otra cosa porque la voz del que ya no está se va perdiendo en nuestra memoria.
Ya casi llegando al final del libro nos encuentra el poema "Antes o después", queriendo, necesitando, pidiendo piedad ante tanto desconsuelo. "Antes o después" es dejarse llevar por los días, por el viento; es querer salir del lugar donde estuvimos yaciendo, agonizando. "Antes o después" no es rendirse sino empezar a entregarse un poquito a la vida después de tanta muerte, aunque la muerte persista en nosotros. 
En el final de "Hermano" aparece la desnudez de lo que somos. Raquel define el proceso de duelo y lo cierra.
Puedo decir que este libro es un cuerpo; las palabras que atraviesan todo este poemario son las que usamos para nombrar un cuerpo: labios, manos, garganta, dedos, ojos. Puedo decir que "Hermano" es un alma conjugada en varias almas, haciéndose una sola en el interrogante que surge ante el dolor del ser humano, ante la limitación y la finitud humanas.
También puedo decir que "Hermano", puesto en palabras, diciéndose en poesía, como lo hizo Raquel, es sanación y esperanza. Tal como dije en el prólogo de este libro, tengo la certeza de que Raquel revela en este poemario el oficio de poeta al que fue llamada.

CLAUDIA VÁZQUEZ, POETA Y COFUNDADORA DEL CENTRO CULTURAL ALEJANDRA PIZARNIK

 

martes, 5 de junio de 2012

PRÓLOGO DE "HERMANO"



HERMANO


PRÓLOGO


Este libro no es un libro más  para Raquel, si bien cada libro se gesta desde la profundidad de nuestro ser para que el poema crezca libre y diga lo que tiene que decir; este libro nace de la hondura misma del dolor.
El dolor se desangra en el poema, el dolor se come a las palabras.  Las palabras, sin embargo, se despuntan dejándose traspasar por el dolor mismo y así se dicen.  Por un lado, la excelencia de la construcción poética, el sonido, la armonía en cada poema, las imágenes que se transparentan en la crudeza del lenguaje.  El lector puede moverse en situaciones de la vida cotidiana dentro del poema, sin caerse en ningún lugar común, aunque estas situaciones sean simples como la que se plasma en el poema “Mamá llora”: “Porque esta vez me tocó a mí juntar los juguetes.” El poema nunca decae, las palabras están puestas en el lugar donde tienen que estar, esto es simplemente una alusión a la forma, definiendo de esta manera que la autora lleva bien puesto el nombre de Poeta.  Lo que configura la imagen que tomé como ejemplo, conlleva una carga poética donde se condensa el poema mismo, al igual que “el agujero en el mantel”: ese agujero atraviesa todo el poema, sin ese agujero el mantel sería otra cosa. 

Hay un hilo conductor en este poemario. Sería muy sencillo decir “la muerte”, pero ese hilo va más allá de la muerte misma, es lo que trae esa muerte, lo que dice,  lo que calla, lo que suda y se convierte en polvo; el estado del duelo. Vuelvo a insistir, el lector puede caminar por cada poema como si fuera suyo, puede deslizarse por cada palabra sabiendo de lo que se está hablando.  Este libro llega a nosotros como un reflejo de lo que somos cuando el dolor nos atraviesa y deja seca cada parte de nuestro cuerpo; cuando la desolación es la única mirada que tenemos: es donde nuestro ser toca el límite de lo que somos, llega al límite mismo de nuestra impotencia.  Desde ese límite, desde ese fondo, Raquel supo delinear cada verso, Raquel pudo decirse con voz propia.  Y esa voz descubre a Raquel, la pronuncia, la hace una con ella.  La autora se conforma en esa Voz Poética que ya es su Voz. 

Volviendo a la temática, ¿quién no ha perdido a un ser amado? ¿Quién no ha pasado por un duelo?  El poemario se abre tocando la profundidad de la naturaleza del hombre, mostrando su finitud, queriendo calmar una sed que desde la limitación humana no puede ser saciada.  Cada poema nos pone cara a cara con lo que somos, nos lleva a reconocernos en cada herida, en el dolor, en la nostalgia, en la misma ira de no saber como sortear la imposibilidad, el desamparo; nos lleva a “deshojar el vacío”.  Hay que pasar esos “días con la frustración hecha tierra”.

Cada poema es un grito, un silencio que se parte: “Partir el pan y el cuchillo”. Cada palabra intenta un nuevo comienzo pero “la tierra en la garganta finalizando historias” nos deja a mitad de camino, todavía.  Este lugar donde el poema camina, donde trata de cerrarse: “elevo mi nada a lo que no escucha” es tocar en cuerpo y alma el límite de lo que somos, nuestra propia naturaleza, hasta donde llegamos y no podemos más.
“Dolió  aprender a no  palpar la rosa”: en ese dolor podemos decir que “el poema está terminado”.
 
Al acercarnos a la poesía cruda y desnuda de Raquel en este “Hermano”, se presiente, se vislumbra, un abrir de puertas donde la autora no deja de ejercer este oficio de Poeta al que fue llamada desde el  otro lado de la tierra, donde nace la esperanza.


Claudia Vázquez, poeta y cofundadora del Centro Cultural Alejandra Pizarnik



lunes, 4 de junio de 2012

PRESENTACIÓN "HERMANO"


COMENTARIOS DE CONTRATAPA DE "HERMANO"



HERMANO


COMENTARIOS DE CONTRATAPA  
 
 
"Yo también soy feroz cuando me duele", dice Raquel  Fernández en este libro, donde pone palabras a lo inexorable.  Deja al descubierto que detrás de cada cicatriz hay un abismo, la evidencia de la brutalidad de la ausencia. El vacío puede ser un espejo donde leer nuestra propia finitud, desesperada por aferrarse a los recuerdos, a las voces, a la infancia.
 "El que quiera matarme que me quite la palabra", dice la poeta desafiando a la muerte, dejando en claro que hay amores que quedan con nosotros a pesar de todo, como un tatuaje.


Liliana Majic, Licenciada en Comunicación Social, poeta, docente y periodista.




Este libro nos permite adentrarnos en el camino que ha de recorrer la autora en el difícil acto de las despedidas.
La poesía como herramienta  sanadora y salvadora.
Una eterna y rota primavera. El ritual, tejer las palabras.
Para ello Raquel Fernández nos invita a su mundo y a su rico lenguaje.
El dolor que florece en cada verso nos permite acompañarla en este peregrinaje de ausencias y, al mismo tiempo, emocionarnos. Pero no podemos ser simples espectadores. Recorremos a su lado el mismo camino, seguimos sus pasos  para sanar nuestras heridas y cerrar con sus palabras  nuestras  propias puertas.
Mujer, hija, madre y  hermana, Raquel Fernández nos revela en cada poema su alma sensible y amorosa,  su entrega y fortaleza.
Amiga, pero sobre todas las cosas una gran Poeta.


Valeria Ratti Goñi, artista plástica y poeta



domingo, 20 de mayo de 2012

PRESENTACIÓN "HERMANO"



Presentación del libro "Hermano", de Raquel Fernández, a cargo de la poeta Claudia Vázquez

Viernes 8 de junio, 19 hs., Centro Cultural Barracas al Sud

Mitre 366, Avellaneda


martes, 1 de mayo de 2012

MANIAC MONDAY


MANIAC MONDAY 


"I’m gonna shoot the whole day down, down, down  I’ll shoot it all down." - Bob Geldof, "I don’t like Mondays"   




Es cierto.  


No me gustan los lunes.  

No sé si por tristeza o por cansancio.  

O porque arrastran los cadáveres  

de los domingos imperfectos.  

Pero yo no soy la madre  

de los vidrios rotos.  

No me embellezco nunca para el fuego.    


Mis gestos  

no saben desmontarse de la pena.  

Los lunes.  

Me miro en el espejo  

y nadie avanza  

a treparme la sangre.  

Entonces soy la cara de mi madre,  

su cuchillo sin filo.
  

Hubo desconocidos  

que sonrieron  

recostados en una ambulancia.  

Hubo quien robó tus flores.  

Podría matarlos a todos  

si fuesen patitos en fila. 


Pero el patito soy yo.    


Espero el disparo.



Arte:   Lesja Chernish       

  
Del poemario "Hermano", El Mensú Ediciones, 2011


miércoles, 4 de abril de 2012

"HERMANO"

3 de abril de 2012


Hermano. Raquel Fernández




Raquel Fernández nació en 1967, en Avellaneda, Pcia. de Bs. As. Es poeta y Profesora de Nivel Inicial. Por su labor poética obtuvo 29 primeros premios nacionales, a los que se le suman reconocimientos en España y E.E.UU. Es autora de dos poemarios, “Revelaciones” y “Ojos que miran al cielo”. Ha publicado en antologías, diarios, revistas y sitios web. Es convocada a participar como jurado en concursos literarios. Durante tres años coordinó un Taller Literario gratuito para adultos mayores y condujo un programa radial, “En mi vida”,  en una FM local.



Este libro no es un libro más para Raquel, si bien cada libro se gesta desde la profundidad de nuestro ser para que el poema crezca libre y diga lo que tiene que decir; este libro nace de la hondura misma del dolor.
Al acercarnos a la poesía cruda y desnuda de Raquel en este “Hermano”, se presiente, se vislumbra, un abrir de puertas donde la autora no deja de ejercer este oficio de Poeta al que fue llamada desde el otro lado de la tierra, donde nace la esperanza.

Claudia Vázquez 




Hermano
KATA TON DAIMONA EAYTOY


“Y si dijera que realmente te amaba…
(…) Quizás te reirías y dirías que vivíamos
en mundos diferentes…”

Paul McCartney, “Here Today”


Sin prefacios llegará la primavera.
Como si tu ausencia fuera nada.

Rodarán días para desperdiciar el alma,
para negar la luz,
para saber que la piel es poco más
que un pájaro de escombros.
Girarán días blancos, días negros,
días disputándose tu nombre.
Las piezas de un ajedrez idiota.

Y yo evocando.
Yo remirándote el corazón errado,
el cuerpo repartido sobre baldosas blancas.
Yo ensanchando las manos
para alcanzar la tierra que te asfixia.
Yo poniéndote un trueno entre los labios.
Sin hablar de risibles amapolas.
Aceptando el pan ácimo del pésame.
Aceptando tu danza con la muerte,
tu decisión de ser la isla,
el lobo solitario.

Esto es la vida.
Una nadería. Un plato de viento.
Ahora todos los platos están rotos.
Hay que afilar el grito,
hay que llenarse de polvo la faringe
y ahogarse
con un gato de niebla en la garganta.

Hay que cazar las bestias que soltaste
porque dolían tanto.


* - * - * - * - * - * - * - * - 

Pesadilla

“Al final, da un paso a la luz.
Bajo el sombrero estropeado, es todo lo que me temía.”
Brian Hodge


Ahora quiero preguntarte por qué.
Por qué la Muerte jamás viene sola.
Porque no se basta a sí misma.
No se remite a un sobrio colorín colorado.
No pretendo perdices, está claro.
Pero por lo menos un final decente.
Un final que desclave de sus goznes
la carne desprovista
y apure el mutis por el foro
de todos los actores de reparto.
Nosotros.


Ahora quiero preguntarte cómo se hace
para alcanzar la supuesta ignorancia de los muertos
si los vivos rebuznan manotazos,
si no rozan siquiera
lo que en verdad importa.
Y vos,
descifrado, explicado, traducido,
sos esto y sos aquello,
y, además, sos el botín de guerra.
A ver quién se queda con el mejor pedazo.
A ver a quién le cerraste la puerta en las narices.
A ver a quién dejaste entrar en el cubil del lobo.
Amar. Odiar.
Por qué no nos vamos todos al carajo.

Ahora quiero preguntarte por qué no estoy llorando.
Por qué le grito a la chica de la tele
“¡Estás dormida, idiota, despertate!”,
y ella sigue corriendo para el lado
donde ni vos ni yo correríamos nunca.

Cuántas veces vimos esta película de mierda.
No sé por qué sigo insistiendo.
Si la pesadilla es ésta.


Datos del libro:
Hermano, por Raquel Fernández, 1a ed., Villa María, El mensú ediciones, 2011, 86 p.; 20x14 cm, (Ciudad y río; 11). ISBN 978-987-27570-4-5         


EL MENSÚ EDICIONES



domingo, 11 de marzo de 2012

DÍAS NEGROS, DÍAS BLANCOS



 DÍAS NEGROS, DÍAS BLANCOS

“Y cada día encontramos a alguien
que involuntariamente nos pregunta
sin abrir siquiera la boca:
¿Cuándo? ¿Cómo? ¿Y qué viene después?”
Jaroslav Seifert



Habrá días negros.

Habrá días blancos.



Habrá días negros.

Habrá días de silencios incurables,

de lagartos flotantes

caminando su fuga

sobre un paisaje de vidrios rotos.

De perros pudriéndose sin culpa

al costado del camino.



Habrá días de dedos oxidaos.

De gestos ateridos objetando la seda

de mis voces escritas.

Con la frustración hecha tierra.

Con un guante de raso girando

sobre los goznes de todas las puertas.

(hace un siglo de puertas disparabas

para matar al mundo).

Habrá días sin tiempo para hallar un cuerpo vivo.

Con alas de búho rasgándote la espalda.

Un aleteo sin talismanes que rescaten tu risa.

Días llamados al destino de morir.

A tapiar

tu sótano de bestias crujientes.

A entender

el espasmo flotante del alma.



Habrá días para cerrar

los ojos más solitarios del mundo.

Los ojos con límites precisos.

Los ojos ávidos por salir de la jaula.



Habrá días blancos.

Habrá días blancos porque la vida insiste

(más allá de los lugares comunes).




Arte: “Calla Lily”, Robert Mapplethorpe

Del poemario "Hermano", El Mensú Ediciones, 2011
1º Premio Poesía XXXIII Concurso Literario Nacional  “Ayacucho 2011”, Agrupación Impulso de Bellas Artes, Ayacucho, Bs. As. (2011)