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sábado, 28 de junio de 2025

OFICIO


 OFICIO




Te digo que no,

que a esta altura de la vida

-de la muerte-

no tengo tiempo para sacramentos.

Y sin embargo escribo.

Este es mi oficio:

empolvar con mi harina el pan ajeno,

ser una fiera inhábil

que te salta a los ojos.

La llave que abre los poros,

los cerrojos de sangre.

A mí me duele

y a vos

te resulta indiferente.

En el peor de los casos.

En el mejor, te asusta un poco.



(Claro que es un juego perverso,

una ofrenda

de sordidez e inocencia).



La poesía desordena los cuerpos.

Es el cuchillo que revierte

el vértigo que lo empuña.

Todos los poetas estamos heridos

(entonces,

todos los hombres son poetas:

algunos escriben,

otros llegan a Dios

por el camino más corto).





Arte: "Mujer escribiendo", Pablo Picasso

Del poemario "La antigua enfermedad del otoño" (2011)

jueves, 26 de junio de 2025

GORDA


 GORDA



Se desnuda.

Pobremente.

(La pobreza de los otros,

la vergüenza desempolvada

en los ojos de los otros).



Una percha defectuosa.

Desolada.

(Una mancha de carne,

la vida inmóvil,

la cara apretada

contra el oxígeno que falta).



Nadie sabe.

Nadie imagina.

Y ella atrapa con un hilo

las palomas movedizas

que rehacen su cintura enorme.

Cuando se desnuda.



A veces

(sola)

se descuelga del cuerpo.

Y lo que sobra

se olvida.




   
Arte: "Fat Lady with Red Roses", Estelle Nöthling
Del poemario "La antigua enfermedad del otoño" (2011)

martes, 24 de junio de 2025

EL PROSCRIPTO


  EL PROSCRIPTO 



Chocante,

copioso.

Categórico como el ala del cuervo 

(rapaz). 

Tu cuerpo es un segmento del crepúsculo.

La sombra empuja

el torso desnudo de alma.



Todos los proscriptos hablan

el lenguaje del alcohol.

Hay que olvidarse de la poesía

para encontrarla

en el fondo de la botella.  



El gusano somete.

(¿De cuántas vidas está hecho el final?)

La usanza de la muerte

trastorna

el honesto deseo de futuro.

El tuyo.   



Baudelaire sabía.

La fiera simetría del poeta

vaticinó el dulce abandono de las formas: 

a nosotros no nos importa nada.  



Los que traficamos con la palabra

los que vendemos

brazos flacos y dogmas indecentes

(los desarreglados)

besamos

(hocicamos como bichos enfermizos)

tu collar de espantos.





Del poemario "La antigua enfermedad del otoño" (2011)

domingo, 22 de junio de 2025

LA ELEGIDA

LA ELEGIDA

A Pamela Courson

“…en todos los poemas hay lobos, sólo en uno no... en el más bello de todos… ella baila en un anillo de fuego y lanza un desafío, encogiéndose de hombros...” 
 Jim Morrison



Ella baila

rondando abecedarios.

Las palabras son órganos de fuego.

Sustraendos de fiebre.



Ella baila

desafiando las plagas del viento.

Cuando los faros dejan caer los párpados

y la Muerte ama a cada una de sus concubinas.



Nunca quiso nacer

pero no sabe

desandar el camino,

retornar por un cordón de pájaros

hacia el vientre vacante.

Diluirse.

Una gota de sangre.



Ella baila.

Echa raíces en el duelo

pero espera

que te vayas con una sonrisa.



La única manera de lidiar con la oscuridad

es abrazándola.



En todos los poemas hay lobos.

Hasta en el más hermoso.

Y ella baila.

La flor exacta.

La elegida.





Del poemario "La antigua enfermedad del otoño" (2011)

viernes, 20 de junio de 2025

EL POETA Y ALGUNOS


 EL POETA Y ALGUNOS

A Reinaldo Arenas


“Tú y yo estamos condenados
por la ira de un señor que no da el rostro
a danzar sobre un paraje calcinado
o a escondernos en el culo de algún monstruo.”
Reinaldo Arenas (La Habana, 1971)



El poeta contempla el Infierno.

Lo vive, lo sabe, lo canta, lo escupe.

Mueve las caderas,

mueve la luna:

la baja hasta sus papeles tristes,

hasta sus manos de maricón tierno.

Algunas veces llora.



La cabeza del poeta es un pájaro enorme.

La boca del poeta es la levadura

donde crecen los cadáveres:

él los nombra,

les da la entidad que se merecen.

No sabe hacer nidos,

pero los abraza.



El poeta no posee límites.

Ataca con el alma.

Contraataca con el cuerpo.

Se rehace

en el manantial de su semen.

“Para la libertad”, dice

y se abraza a la cintura de los peces.

Traduce el mar,

palabra por palabra.



Algunos lo llaman mentiroso,

farsante, resentido.

Le cuelgan la venganza

de su cogote de maricón tierno.

Le señalan las lágrimas y el culo:

“Este puto exagera.

Este puto es un gusano.

¡Viva la Revolución, Carajo!

Viva el dolor,

cuando queda lejos de casa.”



El poeta los mira,

con ánimo de ofender a todos.

Después se muere.



Para que aprendan.






Arte: "Reinaldo Arenas", Jaime Clara

Del poemario "La antigua enfermedad del otoño" (2011)

miércoles, 18 de junio de 2025

FUGA DE LUZ


 FUGA DE LUZ



Ella se fuga.

En su éxodo blanqueado por el alba

va cerrando puertas,

restringiendo voces,

deshojando un elenco de nostalgias

que empiezan a ser ajenas.



Ella da el salto desde sí al otoño.

Se lava la memoria.

Entonces el viento es un golpe

que tritura relojes.

Entonces la mañana es un espejo

donde exagerar la ausencia.



Ella se fuga.

Ocurre en otro tiempo,

en otro espacio.

En el girar de otras constelaciones.

Ocurre en el borde filoso de una boca

que no sabe nombrarlo.



Él le toma la mano y la contempla.

Niña senil.

Menudo pájaro extraviado

escalando la noche.

Pequeña flor de clausura

tejiendo la neblina.



Ella se fuga.

Se eclipsa.

Se ausenta.

Él le toma la mano todavía.

El cielo, en algún lugar.

La vida, dónde.


 


Arte: Mahdi Mahdian


Del poemario "La antigua enfermedad del otoño" (2011) 

lunes, 16 de junio de 2025

RAPE


  RAPE

“See how they run like pigs from a gun,
see how they fly. I'm crying”.
John Lennon


Entonces fue ese olor

de animal inminente.

La insurrección

del olfato.

El pavor

constelando

(pero no hubo cielo).



Las manos

ahorcadas

en la ciénaga.

Él arrastró las palabras,

arrastró los metales.

(hasta  mi cabeza).



Entonces fueron

los copos de asco,

una nieve infecciosa

(era verano

y  yo

estaba helada).


Yo.

La nariz

oprimida contra el suelo,

los pétalos sitiados.

La mirada  presente

en otra hora

(para no ver).



Él.

Apretado

contra mi boca.

Pero los chacales no besan

(me dijeron).



Al final

(aunque no hubo final)

la  basura se tragó a la flor

y yo no pude mirar a los ojos a nadie.






Del poemario “La antigua enfermedad del otoño” (2011)

sábado, 14 de junio de 2025

NOSOTROS


 NOSOTROS

A Alejandra Pizarnik
 


Nosotros nos casamos, Alejandra,

tenemos un hijo,

tenemos un auto,

tenemos un perro,

y salimos de vacaciones cada verano.

Pero un agujero nos perfora el estómago

como si una mano negra con garras afiladas

nos hubiera profanado las entrañas

y nos hubiera arrancado una a una las vísceras humeantes.

Y nos pesa el corazón como una piedra.

Nosotros, Alejandra, corremos detrás de los relojes,

lloramos en silencio cada noche la vacuidad del día

y masticamos la rutina hasta la náusea.

Y nos duele el poema,

nos duelen los espejos,

nos duelen las cenizas de la infancia

esparcidas sobre unos ojos muertos

y el vértigo de las lilas que se deshojan

en el dulce abandono del crepúsculo.

 

Nosotros, Alejandra, sabemos que el amor

es una ceremonia inútil

y que cada emoción desemboca en la lasitud,

en la inevitable fatiga.

Y nos suicidamos cada día

con sobredosis de corazones estropeados,

pulmones estrangulados con humo rancio,

autopistas jamás saciadas de sangre

y células marchitas.
 


Nosotros, Alejandra,

somos nuestro propio París errante e iniciático

y nuestra propia sala de psicopatología.

Y conocemos el miedo.

Y también estamos cansados de Dios

y de los vasos vacíos.
 






Arte: "Crying woman", Ilir Pojani

Del poemario “La antigua enfermedad del otoño” (2011)

jueves, 12 de junio de 2025

SIX FEET UNDER

 SIX FEET UNDER


Una gota de piel

se interroga

en el borde de los cuerpos sin lucha.

Ella no soporta el roce de las sábanas

pero intenta

que él se abra a su desorden.

De eso no se habla.

Ellos son de esas personas que niegan las pequeñas muertes.



Ella rompió una caja.

Rompió tantas cosas.

Algo se le rompió adentro.

Sabe que él quiere golpearla.

Pero ése no es el trato.

Ellos son de esas personas que no hablan con extraños.



Aprietan nudos.

Esa es la vida que eligieron.

Él va a dejarla llorar.

Hasta que se aburra.

O hasta que se duerma.

Ellos son de esas personas que desconfían del crepúsculo.



A ella

todos los poemas de amor le parecen innecesarios.

Sigue insistiendo en ser una en el espejo.

Pero se repite.

Un montón de carne pálida que tiembla.

Estirando el hambre.

Ya no sabe cuál fue el trato.

Ellos son de esas personas que cenan a las 8:30.



Y después hacen los deberes.






Del poemario "La antigua enfermedad del otoño" (2011)

martes, 10 de junio de 2025

LUCY

 LUCY


A Lucy Vodden O'Donnell
.
“Alguien te llama, respondes lentamente,
la chica con ojos de caleidoscopio.”
John Lennon



La chica con los ojos de caleidoscopio

fluye,

se vierte,

gotea.

Hay  mariposas

que se rompen como espejos,

y vientos de músculos feroces

que la arrastran.

La chica se aferra a la mañana,

pero no alcanza:

no se puede tener tres años toda la vida.



Pero el cielo es el cielo

y la chica

tiene el sol en los ojos.



La magia se aventura

en la grafía inédita del cuerpo.

Hay nubes echadas a sus pies

y flores migratorias.

Jamás fatigada por el día,

la chica

es un ancho relámpago

hilvanando diamantes.



Hay un puente.

Un hilo de luz

sobre lo escaso de la memoria.

La chica sube al tren.

Mira hacia atrás

para decir adiós.

Y él canta.

Canta.

Canta.



Tengo tres años,

piensa ella.





Arte: "Lucy in the sky whit diamonds", Robert Lyn Nelson

Del poemario “La antigua enfermedad del otoño” (2011) 

domingo, 8 de junio de 2025

RARA


 RARA

“No me torturen más.
Soy viento, soy llovizna, soy arena.”
Alcira Graciela Fidalgo Pizarro



Rara.

Como encendida.

Algo azul entre las piernas.

Algo que sube hasta hendir la garganta.


Rara.

Con nombres apretados,

humedades discretas,

papelitos de colores en los ojos.

Con la estúpida costumbre de creer.

Con ángeles marchitos

pendiendo en sus dedos

como telas de araña.


Rara.

Como encendida.

Un poema de sangre tallado

debajo de las uñas.


Ella es un tragaluz defectuoso.

La memoria vadeando

un abismo de cuatro paredes.


Un eléctrico ardor dobla su cuerpo.

¿Cómo puede pesar tanto un grito?


Afuera,

un chico patea una pelota.


Adentro,

las ratas pasan largas.

Como sombras.





Alcira Graciela Fidalgo Pizarro nació el 8 de octubre de 1949, en la provincia de Jujuy. Era docente, estudiante de derecho y poeta. Fue secuestrada en Buenos Aires el 6 de diciembre de 1977 a los 28 años de edad. Se cree que, hasta su desaparición definitiva, fue recluida la Escuela de Mecánica de la Armada.


Del poemario “La antigua enfermedad del otoño” (2011)


sábado, 7 de junio de 2025

LA ANTIGUA ENFERMEDAD DEL OTOÑO

 


LA ANTIGUA ENFERMEDAD DEL OTOÑO

 

A Sylvia Plath



La mujer escribe en las paredes

que tiene miedo

porque su papi está muerto.

No sabe si gritar

o retorcerle el cuello a ese poema

que se ha arrancado prematuramente de las entrañas,

como a un hijo ilegítimo.



La mujer creyó, ingenuamente,

que las palabras la salvarían del desastre

y le darían de beber

a las amapolas desquiciadas que agonizaban de sed

en el campo esplendoroso de su cerebro.

La mujer comprende, al fin,

que lo único perfecto es estar muerta.



Ahora todo está en orden:

el silencio en la endecha,

la luna en el cielo,

la cabeza en el horno.
 






Del poemario "La antigua enfermedad del otoño" (2011)

viernes, 6 de junio de 2025

HOSPITAL


 HOSPITAL


"Un día como alguno
se detiene la vida al borde de la arena."
Vicente Aleixandre



Blanco sobre blanco.

La lentitud

de una corona de espinas hondas.

Levemente desnuda

me deslizo

por el desamparo de la saliva que no fue.

Tenía la palabra para disfrazar el silencio.

Pero en el blanco sobre blanco

el disfraz apenas alcanza

para alumbrar un resto de océano.

Lo demás es el suero,

la memoria cautiva.

Cuatro clavos desgarrando

un aséptico sudario de baldosas.



No hay un nido caliente.

No hay una piedra donde fundar el porvenir

-y me duele, me duele,

me duele tanto

hacerme la muerta-.

Blanco sobre blanco.

Y esta levadura

donde se cuece el miedo.

Cierro los puños,

la lengua,

las partes íntimas.

¿Cómo será quitarse la máscara?

Me toca desprenderme de los gestos.

Nadie me dijo cómo cantar esta canción.



¿De quién son esos ojos que me miran?



¿De quién son esos ojos que regresan y me miran tanto?







Arte:  AtsushiSuwa

Del poemario “La antigua enfermedad del otoño” (2011)

miércoles, 4 de junio de 2025

EL PEQUEÑO CUERVO GRAZNA


 EL PEQUEÑO CUERVO GRAZNA


A Yoko Ono

“Un "sabueso de autógrafos" armado
con un disco de oro y una pistola,
se arrodilló ante John
y asesinó a Los Beatles.”
Allen Ginsberg




Así se fabrica el infierno.

Con un agujero.

Con cinco agujeros.

Con millones de agujeros.



Los caminos de la sangre no se ven,

pero se escapan

-y no fue el tiempo el que gastó la sangre:

fueron los agujeros,

esos ojos de nadie que parpadean

como potros cansados,

mientras la lengua del volcán se duerme

y ella grita,

parapetada,

debajo de una espesa cabellera de humo).



Así se fabrica el infierno.

Así se abre el portal del azufre.

Así se convierte a una mujer

en un corazón vacante,

en una vagina inútil.



Ella quería un hombre

después de la medianoche,

y le dieron un agujero,

cinco agujeros,

millones de agujeros.



Ella grita

-el pequeño cuervo grazna

y ya nadie le cuelga una burla

en su garganta incómoda-.

Y empieza a vivir con ese infierno

que le fabricó la pólvora

irritándole

 la mirada oblicua.







Del poemario "La antigua enfermedad del otoño" (2011)