PAN CON CICATRICES
Poesía de Raquel Graciela Fernández
lunes, 22 de junio de 2026
ANOCHE SOÑÉ CON VOS
sábado, 20 de junio de 2026
PIENSO MUCHO EN LOS TIGRES
“Tigre, tigre, brillo ardiente
¿qué mano inmortal, qué ojo
pudo forjar tu terrible simetría?”
William Blake
Cuando era chica
me llevaron tres o cuatro veces al zoológico.
Me gustaba ir porque ignoraba
lo que sé ahora:
los animales lloran para adentro
cuando el alto gozo de la libertad
los deshabita.
Pienso mucho en mis visitas al zoológico.
Especialmente pienso en los tigres.
Los que no tenían, ni siquiera,
un cupo de cielo sobre sus fabulosas cabezas.
Los que giraban como trompos de sangre
en una jaula agónica
mientras mis ojos niños
se traducían en admiración y miedo.
Los tigres, bestias perfectas,
y su dolor de no entender,
su dolor siempre disponible.
Los tigres
crujiendo en su encierro
como hojas fatigadas,
casi muertos en su otoño perpetuo,
casi vivos en un gesto de sol altivo,
un gesto atávico que perduraba
más allá de los barrotes.
Me pregunto, como William Blake,
qué mano se atrevió a tomar el fuego,
no para fundarlos,
no para trazar su terrible simetría,
sino para extirparles el verde
y sacrificarlos al cemento.
Para arrancarles el sexo de cuajo
y exhibir sin pudor
la llama quebrada.
Pienso mucho en los tigres y en sus cuerpos,
en sus camisas menguantes,
en sus ojos,
en su soledad estéril.
Me pregunto si al caer la noche
seguirían girando en sus jaulas
mientras la conversación de las estrellas
les resultaba tan ajena.
Si lograban conciliar el sueño.
Si soñaban con esa otra vida perdida
o los acunaba
una leve desmemoria impregnada
de furor y ternura.
Pienso mucho en los tigres.
Me siento en deuda con ellos.
Tres o cuatro veces
admiré su áspero cautiverio.
Ignoraba lo que sé ahora:
los animales lloran para adentro
cuando la libertad
es una cátedra vacante,
una mancha fugaz en la retina,
una fisura sin vino
que gravita
sobre la copa de la inocencia perfecta.
jueves, 18 de junio de 2026
FINAL
FINAL
Dejé de amarte como se dejan
los zoquetes con puntillas
los zapatos Guillermina,
el sudor atolondrado de la escuela.
Con un dolor no exento de ternura.
Te dejé morir en el cuerpo
para que nacieras
en el rincón más feroz de la memoria.
Tu nombre se deshizo entre mis dedos
como una flor marchita.
Su olor perduró en el aire
apenas un segundo
y se extinguió
como se extinguen todas las cosas.
Dejé de amarte como se dejan
los artilugios mágicos de la infancia.
Con la certeza de que una puerta
se cerraba para siempre
y era en vano menguar
hasta convertirme en una llavecita dorada.
Las puertas del pasado
no tienen cerrojos.
No se abren
ni siquiera con un golpe de llanto.
Dejé de amarte, sí.
Sabía que
llegaría ese día.
Medias de nylon,
zapatos con taco,
otros sudores.
Otras mentiras para contarme
antes de dormir.
Sin embargo tiemblo,
todavía tiemblo
cuando recuerdo el leve colibrí
que aletea en tu boca.
martes, 16 de junio de 2026
EL FLAUTISTA DE HAMELIN
domingo, 14 de junio de 2026
BLANCANIEVES
BLANCANIEVES
se despereza entre sus piernas.
viernes, 12 de junio de 2026
LAS DARLING
LAS DARLING






