ELLA TE AGARRÓ
“Ella te agarró como una mujer agarra
un vestido de saldo de un estante
y yo me rompí como se rompen las piedras.”
un vestido de saldo de un estante
y yo me rompí como se rompen las piedras.”
Anne Sexton
Querido mío, fantasma mío, muerto mío,
ella te agarró
como una mujer agarra de un estante
un vestido de saldo
y yo me quedé desnuda,
temblando a la orilla de este milagro incómodo
que es mi cuerpo,
a la orilla de esta mentira
hecha de jadeos concéntricos
y pulgares gastados en orgasmos solitarios.
Querido mío, fantasma mío, muerto mío,
ella te arrancó de mi útero impertinente,
lavó tus llagas con un antiséptico educado
hecho a base de cordura
y yo me quedé inconclusa,
estúpidamente célibe,
la vagina perfecta convertida
en una sórdida pieza de museo,
la boca rota y los ojos descosidos
justo ahí, a la altura de los lagrimales.
Querido mío, fantasma mío, muerto mío,
nuestros hijos no iban a llamarse ni David
ni Susan
pero iban a resarcirme por tantas menstruaciones inútiles
y tantos años acumulados
en mi vientre marchito, en mis caderas,
en mis senos amnésicos.
Sí,
ella te agarró
como una mujer agarra de un estante
un vestido de saldo.
Revisó tus costuras,
repasó tus botones con sus dedos prolijos,
alisó tus frunces y remangos,
pagó unos pocos billetes por el trapo
que calentaba mis húmeros ociosos.
Y yo me rompí como una piedra,
como un amanecer encorsetado,
como un cristal ardiente.
Y me quedé desnuda e inconclusa
rebuznando mi otoño.






