viernes, 6 de diciembre de 2019

NANCY Y SID



NANCY Y SID

NANCY

Nancy nació para ser lo que no fue:
la típica chica judía de Huntingdon Valley.
Llegó al mundo antes de lo previsto,
una bolita húmeda de grito y llanto,
y no dejó de berrear hasta los 17,
cuando dio el portazo definitivo
en las pulcras narices de sus padres,
y se escapó a New York para estrenarse como groupie.
Saltando de cama en cama
llegó hasta Londres
(había nacido para ser la típica chica judía
pero algo le dolía adentro, siempre,
y sus medias de red eran un mapa
donde las guitarras escudriñaban
la génesis de ese dolor incomprensible).

En Londres, conoció a Sid,
y por él abandonó a todos sus amantes.
Saltaron juntos de jeringa en jeringa
y eso que dolía dejó de doler
aturdido
por el discurso estridente de la heroína
(hablar de amor sería una imprudencia,
los desesperados no aman,
se mastican, se escupen,
se ensucian las manos con los dones de los otros).
  
SID

Sid nació para ser lo que fue:
el chico abandonado por su padre
que cantaba y bailaba en la calle
por tres chelines
y devino en estrella en descenso
antes de alcanzar el cielo.
Cuando conoció a Nancy
le ofreció su antebrazo
y ella fue una aguja enfundada en medias de red
prometiendo en sus venas
un alivio que no llegó nunca
(hablar de amor sería una imprudencia,
los desahuciados no aman,
se rompen juntos,
se apuntan con los dedos una y otra vez
hasta inventar la herida).

LA HABITACIÓN N° 100

Nancy nació para ser lo que no fue:
la típica chica judía de Huntingdon Valley.
Llegó al mundo antes de lo previsto
y antes de lo previsto fue un bonito cadáver desmadejado
en el baño de la habitación N° 100 del Chelsea Hotel.
Un cuchillo de caza le atravesó el estómago
(y eso que dolía volvió a dolerle
en su agonía de animal sorprendido).
Shalom, chica judía.
Shalom, mujer jeringa.

Sid nació para ser lo que fue:
el chico que se emborrachó con Tuinol y sangre
por tres chelines,
el asesino que que no supo
en qué momento empuñó la muerte
(hablar de amor sería un despropósito,
el amor es otra cosa,
el amor no mata,
las canciones mienten). 


Arte: "Sid and Nancy",  Allanah Claire

martes, 3 de diciembre de 2019

TERRONES AMARGOS


TERRONES AMARGOS


Debajo de la palma de mi mano

la intemperie aúlla

su itinerario de  fresas ácidas.

Un eclipse de pupilas,

una luna que se rompe en la garganta,

el pelo sucio de muerte.

El frío que viene.

El frío.



Él hace un pozo  cerca del macizo de calas

(van a dolerle todos los huesos esta noche

y los huesos serán su excusa para desvelarse

por el animal muerto).

Yo deshago terrones amargos

y lloro sin levantar la voz.



Sangra de corazón el jardín,

cada vez más triste.




Arte: "Sleeping dog", Gerrit Dou

De "24 Mujeres Poetas Hoy (Breve Selección)", Imaginante Editorial (2019)


domingo, 1 de diciembre de 2019

CANDY DARLING EN SU LECHO DE MUERTE



CANDY DARLING EN SU LECHO DE MUERTE 




Muchacho. Muchacha. Pájaro. 

Criatura sobrenatural 

a la espera de la oscuridad, 

la boca fragmentada 

en pequeños gestos de sed, 

el corazón flotando 

en la memoria del humo.



Muchacho, no. Muchacha, no. Pájaro. 

Repatriando la sangre doliente 

-el abanico de  leucemia que se cierra 

sobre su cuerpo feroz como un poema 

entre ceremonias y vapores-.

Las Muerte es una dulce excusa 

para desnudarse hasta los huesos. 



Y brillar.




Arte: "Candy Darling", Natalie Jo Wright

De "24 Mujeres Poetas Hoy (Breve Selección)", Imaginante Editorial (2019)