miércoles, 20 de octubre de 2021

BROTE POÉTICO RADIO

LA BAILARINA


 

LA BAILARINA

 

En tus ojos danzaba.

Era una bailarina más liviana que el viento.

Una flor agitando su leve taquicardia.

En tus ojos la niña que sentía vergüenza

por sus zapatos torpes

se soltaba el recato,

los pudores, el miedo.

Y danzaba.

Era un venado blanco de perfecto equilibrio,

algo trascendental,

algo como la escarcha, que se toca y que duele,

que es bello, que se escapa.

En tus ojos mis pies eran dos golondrinas

y había un vuelo dulce

puntual como el verano

cada vez que tu boca se subía a mi boca

y se apuraba el beso.

 

En tus ojos danzaba.

Era la bailarina que olvidé en el desván

de los días tachados,

de las cosas que pasan.


Arte: Ashvin Harrison 

lunes, 18 de octubre de 2021

LA NOCHE ES UNA ORUGA NEGRA...

 

La noche es una oruga negra

devorando,

devorándome.

A ella le debo lo que soy:

la sombra de una mariposa caníbal

mordiendo

esta fiesta sin luna,

este crisol de horas detenidas.


sábado, 16 de octubre de 2021

jueves, 14 de octubre de 2021

LA MARY

 

LA MARY

 

Era de tardecita, me acuerdo.

Papá entró a la cocina, pálido,

y le dijo algo a mamá por lo bajo.

Mamá se puso a llorar

y dejó de revolver la olla

que tenía en el fuego.

Yo no pregunté nada

amparada en esa sabiduría infantil

que perdemos con los años:

hacernos bolitas de silencio,

desaparecer cuando en el mundo de los grandes

se instala el virus del dolor,

rodar hasta debajo de la cama

y confundirnos con su caos secreto,

ser una florcita más de tierra y pelusa.

 

Al otro día lo supe:

se había muerto la Mary.

La Mary, que usaba vestidos baratos

y una colita en el pelo,

y tenía tres nenes chiquitos

y un marido que no conseguía trabajo.

¿Y ahora?

¿Y ahora qué va a hacer él

con tres nenes chiquitos

que hociquean los rincones

como perritos recién nacidos

buscando el olor de mamá?

¿Qué va a hacer

con ese plato de arroz que no llega?

 

Al otro día lo supe:

se había muerto la Mary.

Lo que no supe fue cómo

ni por qué.

De esas cosas no se habla.

Y menos con florcitas de pelusa de seis años

que se atrincheran debajo de la cama

y no quieren salir,

porque no hay escoba que valga

cuando los grandes lloran

y todo es miedo.

 

Con el tiempo supe, sí.

Cuando crecí supe

cómo se había muerto la Mary.

A veces pienso en ella

e imagino que una hemorragia injusta

todavía fluye entre sus piernas de polvo.

Imagino alguno de sus vestidos baratos

manchado de terror y agonía.

En los que pienso seguido es en sus hijos:

a ellos los imagino llorando en un rincón del aula

mientras sus compañeritos tallan jabones

o se embadurnan los guardapolvos con témpera

mientras fabrican regalitos para el día de la madre

como parte de la currícula estúpida

de un puñado de maestras anestesiadas.

Llevando flores al cementerio

hasta que todo deja de tener sentido:

las flores, el cementerio,

el ejercicio de recordar a una madre borrosa

que conocieron apenas.

 

Hace poco le pregunté a mamá por la Mary.

Ella dice que no se acuerda.

Yo creo que sí,

que se acuerda,

pero no quiere hablar del tema.

Cuando corté el teléfono

rodé hasta debajo de mi cama.

Me costó entrar, claro.

Ya no tengo seis años.

Me costó ver que las pelusas ya no parecían flores.

Y estaban manchadas de indiferencia y sangre.

 

Arte: Jacky Gerritsen

miércoles, 13 de octubre de 2021

"VIEJO" / MAURICIO ESCRIBANO


 viejo

yo no entiendo cómo nunca
me hablaste de los Beatles
si vos viviste esa época
cómo es que no te diste cuenta
¿o lo negaste?
viejo
yo no entiendo cómo nunca me dijiste
“a mí este libro me voló la cabeza”
lo único que escuché de vos fue hablar
de guita
de prestigio
de status
de viajes a Punta del Este
de cigarrillos y de whiskys importados
y créeme que te lo agradezco
me enseñaste a vivir como un dandy
pero nunca me hablaste de Lenon
ni me nombraste a Borges
mucho menos a Bukowski
claro que no tenías por qué conocer
a Raquel Graciela Fernandéz
claro que tampoco yo fui el hijo que esperabas
y tuve que haberte escuchado cuando sí me dijiste
“estudiá pelotudo, dejá ya de perder el tiempo,
si queres llegar a ser alguien”
pero, viejo
había algo de vos en mí
estoy seguro que sí
algo que tuviste que dejar atrás
para poder bancar una casa
como se suponía que un macho debía hacerlo
algo que si hubieras dejado volar
te habría llevado a ser un bohemio
igual que el peor de tus hijos

Mauricio Escribano