lunes, 2 de febrero de 2026

LUNES 4 AM


 LUNES 4 AM 

Son las 4 AM y no puedo dormir.

Ninguna novedad.

Siempre estoy despierta a esta hora.

Sentada en la cocina, fumando

tratando de encontrar la punta

del ovillo del sueño,

envidio al perro inmóvil

cuyo pecho apenas se levanta

en un juego de respiración lenta y suave.

El silencio sería perfecto

si el tic tac del reloj

no insistiera en repetirse.

 

Me pregunto hacia dónde me llevan las aguas

de este río revuelto que no es ganancia para nadie.

Me pregunto qué sentido tiene

estar enojada con el mundo

si el mundo sigue girando ajeno a mis berrinches.

El tiempo no para

(me lo recuerdan el insistente tic tac

y las pequeñas arrugas

que una araña invisible

tejió con prolijidad alrededor de mis ojos).

Los días vividos se amontonan

como hojarasca

en las puertas de este cuerpo

expatriado de la primavera.

 

Hoy, de madrugada todo parece más claro.

Más preciso, más contundente.

La soledad se hincha

como el estómago de un rico

que devoró su ración y la de alguien más.

Alguien más que se murió de hambre

con los ojos saltones y las manos

extendidas hacia lo imposible.

Me pregunto si escribir tiene sentido

en este mundo donde las palabras se repiten tanto

que acaban por vaciarse de significado.

Me pregunto cuánto hace que noté

el acecho del tic tac,

cuánto hace que las arañas tejen sus sentencias,

cuánto hace que me como la ración de otro

que se muere

sin que yo deje de dar vueltas sobre mi ombligo. 

 

Me pregunto cuándo empecé a envejecer.

Cuánto hace

que nadie me besa en la boca.



miércoles, 28 de enero de 2026

MAMÁ - ELISABET CINCOTTA


 MAMÁ


decíamos que mamá era bruja
-nació un 31 de octubre-
nosotras nos llamamos brujas
nos condecoramos
con la orden brujas madres
les dimos diplomas
a la descendencia
de pequeñas barríamos
los patios
volaban las escobas
y ahora
ahora barremos la vereda
lucimos nuestra estirpe
preparando guisos de arroz
nunca mejor nuestra dote de brujas
en estos tiempos
saber hacer guisos variados
es casi una hazaña

Elisabet Cincotta

ELISABET CINCOTTA


 Elisabet Cincotta
1947-2026

martes, 27 de enero de 2026

INSISTO


INSISTO



 la lluvia insiste

y yo insisto

heel sit down

y mi perro hace lo que quiere

comé abrigate llamame

y mi hijo hace lo que quiere

una zanahoria una hoja de lechuga

veinte minutos de bicicleta fija

y los pantalones no me cierran


insisto

y hay pibes que no comen

pibas que no encajan

pibas hechas un bollito de sangre

pibes que se matan


vos decis que los negritos sobran

te reís de la chica gorda en bikini

jugando en su piletita de lona

disertás sobre el largo de las polleras ajenas

pensás que el chico que le creyó a la ballena azul

cuando le dijo que la vida no valía la pena

era un boludo


yo insisto

insisto en no parecerme a vos

pero te veo

cada vez que me miro al espejo

hell sit down

comé abrigate llamame

insisto en no ser tan mezquina y no me sale

mi hijo y mi perro están seguros

en este pedacito de mundo

que amoblé de espaldas al grito

duermo tranquila aunque el hambre

aunque la chica gorda llorando

aunque la pollerita corta pudriéndose en una bolsa negra

y el pibito de catorce despidiéndose por Facebook


la lluvia insiste

y yo insisto

hoy es un buen día para escribir un poema

el perro se echó en un rincón

down down down

los gatos duermen en los sillones

en mi casa no hay goteras

mi hijo todavía no llegó

pero igual es un buen día

te quiero mi amor no me dejes sola

te quiero mi amor y la madre de todas las bombas

me suspende la función

me la suspenden las tripas quejándose

y las moscas

y el llanto de la chica gorda

y Araceli que tenía esos ojazos

y  la puta ballena azul

al final no soy tan igual a vos

a veces no soy tan igual 

qué alivio


la lluvia insiste

y yo insisto

vivir es un acto de insistencia resistencia

en mi casa no hay goteras

mi hijo acaba de llegar


escribir es un acto de insistencia resistencia






domingo, 25 de enero de 2026

NO NOS HIZO FALTA PARÍS


NO NOS HIZO FALTA PARÍS 

“And if I say I really loved you
and was glad you came along…”
Paul McCartney, “Here today” 


No nos hizo falta París. 

Tampoco lo tuvimos. 

Tuvimos, sí, 

una playita de mala muerte 

y un muelle que se caía a pedazos, 

y un amanecer que tiñó de rojo 

los párpados del cielo. 

Y el mar acariciando 

el plumaje indeciso de la arena. 

Y el viento que fue víspera del milagro, 

del legítimo prodigio de encontrarte. 

Dicho así, suena cursi. 

Pero no fue cursi. Fue real. 


Tuvimos bacanales de ternura. 

Yo flotaba en mi desnudez geométrica 

como una afable señorita de Picasso: 

los pechos fragmentados en cristales de hielo 

mojándote las manos, 

y aquí, y allí, un triángulo incesante, 

subiendo, bajando, 

de tu boca a tu ingle, 

de tu sed a mi infierno. 

Eras el dulce comensal de mi cuerpo, 

tan sabio en tu falta de experiencia, 

y yo te dejaba hacer, 

interpretando mi atildado  papel de reina virgen 

dispuesta a abdicar sin remilgos 

en el primer gemido.


Tuvimos la catedral de nuestros sueños, 

que no tuvo nada que envidiarle a Notre Dame. 

Y tuvimos Buenos Aires, 

ligera, sucia, maravillosa, 

única.


Tuvimos una puerta que no abrimos. 

Una puerta entre todas las puertas, 

la del arroz con leche y las damitas casaderas de San Nicolás. 

Nos entretuvimos jugando con las llaves, 

creyendo, con candor, 

que nos sobraba el tiempo. 


No nos hizo falta París. 

Pero nos quedó todo lo que vivimos. 

A vos, dondequiera que estés. 

A mí, 

here today, 

hamacándome en la risa del pasado, 

escribiendo estos versos.



viernes, 23 de enero de 2026

ENTONCES NOS ACORDAMOS


 ENTONCES NOS ACORDAMOS 



Ocurre que, 

de vez en cuando, 

la muerte no viene en cuotas: 

la muerte viene al contado 

y se multiplica 

(pantagruélica, 

ávida, 

incesante, 

como una amante con las uñas demasiado largas).  

Ocurre que esas uñas de bruja

desgarran a  los otros.



Entonces nos acordamos.

  

Plantamos banderitas, 

regalamos corazones. 

Abrimos la boca muy grande 

(para comernos mejor el horror) 

y decimos: “¡Oh, oh, oh! 

¡Cómo me duele ese tipo 

que vive a cientos de kilómetros 

y a quien no tengo el gusto de conocer! 

¡Cómo me duelen el hambre,

y la mugre, 

y los escombros!”



Ocurre que, 

de vez en cuando, 

el dolor no se esconde: 

el dolor reniega del anonimato 

y se exhibe 

(obsceno, 

inconveniente, 

sicalíptico, 

como una amante con las medias rotas). 

Ocurre que esas medias de puta 

estrangulan a  los otros.



Entonces nos acordamos.



Pero es enero. 

Hay que preparar las valijas 

y llevar el perro a casa de mamá 

para que lo cuide durante nuestras vacaciones.

Hay que bajar cinco kilos en una semana 

para poder mostrar el culo tranquila en la playa. 

Hay que procurar un bronceado parejo. 

Y por ahí, jugarse alguna fichita en el Casino.



Entonces nos olvidamos.