sábado, 20 de junio de 2026

PIENSO MUCHO EN LOS TIGRES


 PIENSO MUCHO  EN LOS TIGRES 

“Tigre, tigre, brillo ardiente

en las selvas de la noche,
¿qué mano inmortal, qué ojo
pudo forjar tu terrible simetría?”
William Blake


Cuando era chica

me llevaron tres o cuatro veces al zoológico.

Me gustaba ir porque ignoraba

lo que sé ahora:

los animales lloran para adentro

cuando el alto gozo de la libertad

los deshabita.

 

Pienso mucho en mis visitas al zoológico.

Especialmente pienso en los tigres.

Los que no tenían, ni siquiera,

un cupo de cielo sobre sus fabulosas cabezas.

Los que giraban como trompos de sangre

en una jaula agónica

mientras mis ojos niños

se traducían en admiración y miedo.

Los tigres, bestias perfectas,

y su dolor de no entender,

su dolor siempre disponible.

Los tigres

crujiendo en su encierro

como hojas fatigadas,

casi muertos en su otoño perpetuo,

casi vivos en un gesto de sol altivo,

un gesto atávico que perduraba

más allá de los barrotes.

Me pregunto, como William Blake,

qué mano se atrevió a tomar el fuego,

no para fundarlos,

no para trazar su terrible simetría,

sino para extirparles el verde

y sacrificarlos al cemento.

Para arrancarles el sexo de cuajo

y exhibir sin pudor

la llama quebrada.

 

Pienso mucho en los tigres y en sus cuerpos,

en sus camisas menguantes,

en sus ojos,

en su soledad estéril.

Me pregunto si al caer la noche

seguirían girando en sus jaulas

mientras la conversación de las estrellas

les resultaba tan ajena.

Si lograban conciliar el sueño.

Si soñaban con esa otra vida perdida

o los acunaba

una leve desmemoria impregnada

de furor y ternura.

 

Pienso mucho en los tigres.

Me siento en deuda con ellos.

Tres o cuatro veces

admiré su áspero cautiverio.

Ignoraba lo que sé ahora:

los animales lloran para adentro

cuando la libertad

es una cátedra vacante,

una mancha fugaz en la retina,

una fisura sin vino

que gravita

sobre la copa de la inocencia perfecta.

 

jueves, 18 de junio de 2026

FINAL


FINAL

 

Dejé de amarte como se dejan

los zoquetes con puntillas

los zapatos Guillermina,

el sudor atolondrado de la escuela.

Con un dolor no exento de ternura.

Te dejé morir en el cuerpo

para que nacieras

en el rincón más feroz de la memoria.

Tu nombre se deshizo entre mis dedos

como una flor marchita.

Su olor perduró en el aire

apenas un segundo

y se extinguió

como se extinguen todas las cosas.

 

Dejé de amarte como se dejan

los artilugios mágicos de la infancia.

Con la certeza de que una puerta

se cerraba para siempre

y era en vano menguar

hasta convertirme en una llavecita dorada.

Las puertas del pasado

no tienen cerrojos.

No se abren

ni siquiera con un golpe de llanto.

 

Dejé de amarte, sí.

Sabía que  llegaría ese día.

Medias de nylon,

zapatos con taco,

otros sudores.

Otras mentiras para contarme

antes de dormir.

 

Sin embargo tiemblo,

todavía tiemblo

cuando recuerdo el  leve colibrí

que aletea en tu boca.

 


martes, 16 de junio de 2026

EL FLAUTISTA DE HAMELIN


EL FLAUTISTA DE HAMELIN

Al azar

"La muerte hace ángeles de todos nosotros y nos da alas donde antes teníamos sólo hombros... suaves como garras de cuervo."
Jim Morrison



La flauta elige niños al azar.

Los toca con su música de llagas,

de miedo, de frío.

Es negra como la peste,

blanca como el hambre,

roja como la guerra.

Es un banderín flameando

los colores del miedo,

un sombrero tocado

con plumas de azufre.



Los adultos

descansan del fuego

y rezan.

Han saltado toda la noche

sobre hogueras antiguas.

De espaldas a Dios

la flauta

arroja anzuelos

en el mar casto.

Los niños son peces sin timón

tragando

estrellas de niebla.



La flauta elige niños al azar

(pero el azar son todos).

Los golpea con un do re mi amargo.

Les muerde los pulmones

con su himno infeccioso.



Cuando por fin se hace el silencio

la ciudad se reconoce

irremediablemente vieja.


domingo, 14 de junio de 2026

BLANCANIEVES


 BLANCANIEVES


Una muerte clarividente

“Él es mi manzana y mi mal y voy a acompañarlo a casa.”
Anne Sexton


Ella muerde la manzana

y una muerte clarividente

estalla en su boca.

Su cuerpo se hace legible

y  le pone palabras

a la primera desnudez.

Con una mueca dice adiós

a la casa en el bosque,

a los enanos,

a las humildes cazuelas del almuerzo.

Una araña roja teje

los pañuelos de la despedida.



Ella muerde la manzana

y una muerte clarividente

traza ondulaciones de volcán

en su monte de Venus.

Las cenizas llueven celo

en su piel blanca como la nieve.

Llegó el momento de cerrar el libro de cuentos

y abrir la vida.

Celebrar

que las frutas maduren.



En el feudo azul de la niñez

una mujer vieja

rompe un espejo.

Ella muerde la manzana

y un gato

se despereza entre sus piernas.

viernes, 12 de junio de 2026

1# FESTIVAL DE POESÍA DE LANÚS



LAS DARLING


 LAS DARLING


Ninguna de las dos recuerda

“Supo que tenía que crecer. Siempre se sabe eso a partir de los dos años. Los dos años marcan el principio del fin.
J. M. Barrie



Wendy Darling se retoca el peinado.

Un hilo de sangre nueva reafirma

la fuerza de la gravedad,

la convierte

en una criatura pedestre.

No hay estrellas debajo de su lengua.

No hay polvo dorado

en el follaje renacido de sus párpados.



Wendy Darling se retoca el peinado.

Acomoda en su cintura

el trajín de la vida que amanece.

Acomoda en su boca

las esquirlas frescas del beso.

La sangre nueva canta.

No hay ángeles partisanos cruzando

las avenidas del cielo.



En un cuarto oscuro, 

al otro lado de la vida,

la Sra. Darling clausura

el incienso secreto de sus muslos.



Ninguna de las dos recuerda

a alguien llamado Peter Pan.