domingo, 14 de junio de 2026

BLANCANIEVES


 BLANCANIEVES


Una muerte clarividente

“Él es mi manzana y mi mal y voy a acompañarlo a casa.”
Anne Sexton


Ella muerde la manzana

y una muerte clarividente

estalla en su boca.

Su cuerpo se hace legible

y  le pone palabras

a la primera desnudez.

Con una mueca dice adiós

a la casa en el bosque,

a los enanos,

a las humildes cazuelas del almuerzo.

Una araña roja teje

los pañuelos de la despedida.



Ella muerde la manzana

y una muerte clarividente

traza ondulaciones de volcán

en su monte de Venus.

Las cenizas llueven celo

en su piel blanca como la nieve.

Llegó el momento de cerrar el libro de cuentos

y abrir la vida.

Celebrar

que las frutas maduren.



En el feudo azul de la niñez

una mujer vieja

rompe un espejo.

Ella muerde la manzana

y un gato

se despereza entre sus piernas.

viernes, 12 de junio de 2026

1# FESTIVAL DE POESÍA DE LANÚS



LAS DARLING


 LAS DARLING


Ninguna de las dos recuerda

“Supo que tenía que crecer. Siempre se sabe eso a partir de los dos años. Los dos años marcan el principio del fin.
J. M. Barrie



Wendy Darling se retoca el peinado.

Un hilo de sangre nueva reafirma

la fuerza de la gravedad,

la convierte

en una criatura pedestre.

No hay estrellas debajo de su lengua.

No hay polvo dorado

en el follaje renacido de sus párpados.



Wendy Darling se retoca el peinado.

Acomoda en su cintura

el trajín de la vida que amanece.

Acomoda en su boca

las esquirlas frescas del beso.

La sangre nueva canta.

No hay ángeles partisanos cruzando

las avenidas del cielo.



En un cuarto oscuro, 

al otro lado de la vida,

la Sra. Darling clausura

el incienso secreto de sus muslos.



Ninguna de las dos recuerda

a alguien llamado Peter Pan.



sábado, 6 de junio de 2026

LA BELLA DURMIENTE


 LA BELLA DURMIENTE


El beso

“El único idioma universal es el beso.”
Alfred de Musset



Su dedo sangra

y ella se hunde

en un sueño sin sueños que la acribilla

con espasmos de agua prenatal.

Entonces

las moscas rezan novenas

sobre sus ojos ciegos

y sus pechos se hinchan como jazmines,

como panes diligentes.

El deseo

abre un balcón en su ombligo

y se arroja en la hoguera dulce

que le calcina las piernas.



Su dedo sangra

y su corazón cae en suspenso.

Pero su boca sigue creciendo

y alcanza la perpetuidad

cuando el beso

(repelido, esperado, definitivo)

rompe el hechizo de la infancia.