viernes, 2 de octubre de 2026

EMPEZAR A MORIR


 EMPEZAR A MORIR 

“De manos de la Muerte acepté el regalo. Creo que sabía qué era y de quién procedía. Al ver el nombre y la dirección, reí y firmé el recibo sin vacilar:” – Joyce Carol Oates, “Blonde”


Creo que fue entonces 

cuando empecé a morir. 

Cuando me dijiste: 

“Te quiero, pero no sé que hacer con vos”, 

y yo me encogí de hombros estúpidamente 

y murmuré sonriendo: 

“Soy una mina jodida”, 

y desvié la mirada para no demorarme en tus ojos, 

para no dolerme en tus ojos, 

porque yo también te quería, 

claro que te quería, 

pero no podía ligarme a tu destino, 

no podía salvarme.



No, no. 

Creo que fue antes. 

Creo que fue cuando esa cosa roja 

me levantó en vilo con una monstruosa ternura 

y yo pensé: 

“Estoy lastimada. Mi infancia está lastimada. 

Y esta hemorragia idiota 

-que nunca pedí, que nunca deseé- 

va a dejarme sin muñecas, 

sin espejitos mágicos, 

sin animales fabulosos.” 


No, no. 

No fue ahí cuando empecé a morir. 

Fue cuando alguien me tomó de la mano 

y me dijo: 

“Vamos a darle un besito a papá, que se fue al cielo”. 

Y yo tuve que besar a un señor blanco y frío 

-frío como una cosa demasiado fría, 

una cosa que quema-

que no era mi papá. 

No era, no era, no era. 

Te juro que no era. 


Tenés cuarenta años y no sabés que querés. 

Estás enferma. 

La vida no es abrir puertas y aparecer en el desierto de Gobi 

o en la Catedral de San Pedro. 

La vida es barrer el patio, 

y planchar camisas, 

y  desviar los ojos para que el amor no los irrite, 

y sangrar, 

y besar, de vez en cuando, 

a señoras y señores blancos y fríos 

que jamás conociste. 


La verdad, 

no sé cuando empecé a morir. 

Pero empecé. 

Y no termino. 


No termino.



Arte: Alisa Smith Williams

miércoles, 30 de septiembre de 2026

BALADA DE LA QUE QUIERE SEGUIR SIENDO BELLA Y DURMIENTE


 BALADA DE LA QUE QUIERE SEGUIR SIENDO BELLA Y DURMIENTE


“He's got the power
She's got the need” 
 Alice Cooper



 Yo miro el sueño

como si mirara la muerte:

con los ojos cerrados.



Yo miro las cosas

por costumbre.

Detrás de la reposada

nitidez de mis párpados

hay un sol oblicuo

que me quema las pestañas:

es el amor que me sacude

y me amenaza

con robarme mi porción de sueño/muerte

(esta deliciosa inercia:

ser y no ser,

nunca ser).



Yo miro a ese hombre

que se acerca

con una espada entre los labios

y sé que él tiene el poder

-yo tengo la necesidad,

pero no quiero abrir los ojos-.



Yo miro su boca

y presumo

que adherida al beso viene

una muerte sin sueño.

Sin sueños.

El vuelo suspendido de las moscas

retoma

su obligado trote de calor.

En la cresta irascible de mi sexo

se despereza

la  mujer dormida.



Cierro las piernas,

con violencia.



No quiero sangrar.

No quiero sangrar.

No quiero sangrar.



lunes, 28 de septiembre de 2026

LA SOMBRA DE LA SOMBRA


 LA SOMBRA DE LA SOMBRA


“Todo me lleva a la atroz conclusión de que jamás habría sido escritor sin la muerte de Joan”. William S. Burroughs



Joan Vollmer era bisexual

alcohólica

adicta a las anfetaminas

se paseaba desnuda por los sueños de todos

aullaba

tenía sexo en la calle

hacía malabares con las piernas

cualquier cuerda floja la dejaba bien



Joan escribía poesía

pero yo nunca la leí

no sé si alguien la leyó alguna vez

tenía sexo en la calle

era la sombra de la sombra del poema

quizás nunca escribió nada

aullaba

no se entendía con la policía



Joan Vollmer era alcohólica

psicótica

escribía poesía

o no

por eso le pareció tan lógico

poner el cuerpo

un vaso de ginebra una bala

la sombra de la sombra del poema



Joan tiene un agujero en la frente

un agujero negro un agujero rojo

era bisexual

alcohólica

el vaso de ginebra está intacto

o no

escribir un poema 

siempre es una muerte absurda


sábado, 26 de septiembre de 2026

MYRA


 MYRA


“su cabellera es una trampa
que habla en voz baja”
Henri Pastoureau 




Bailaba con las canciones de Los Beatles.

La pollera corta.

Las botas de hule blancas.

El pelo cardado.

Rubio a la fuerza.

Myra Hindley.

Myra Hess entre las piernas del monstruo.

La miseria como calendario.

Las manos como bestias lascivas.

Diez tentáculos rasgando el sudor de la noche.

Diez tentáculos transformados en cristales oscuros.



¿Hubo algo humano en su impaciencia de verdugo?

¿Hubo algún hilo de tragedia común

emparentándola

con los niños muertos?



El olvido es un telón efímero.

La serpiente inglesa flota

sobre la pradera de Saddleworth.

Un cigarrillo eterno cuelga de su boca.

Los brazos de un ahogado se agitan

en sus ojos de búho.



Cualquier día es el día siguiente

si estás muerta.




Myra Hindley fue una asesina en serie británica, cómplice en los asesinatos llevados a cabo por su novio Ian Brady  entre julio de 1963 y octubre de 1968, alrededor de la zona hoy conocida como Gran Manchester, Inglaterra. Las víctimas fueron cinco niños con edades comprendidas entre los 10 y los 17 años. Fue condenada a cadena perpetua junto con su pareja el 6 de mayo de 1966. El 15 de noviembre de 2002 murió en prisión de una infección pulmonar.