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lunes, 15 de julio de 2019
jueves, 24 de febrero de 2011
RÉQUIEM DE LA PIEDRA
RÉQUIEM DE LA PIEDRA
Morirán.
Las raíces minúsculas del liquen
-silencioso asesino-
horadarán el pulso de la roca,
penetrarán en la sagrada entraña,
profanarán las pétreas voluntades.
El viento esparcirá
las ruinas del misterio;
habrá una lluvia mojando el vacío,
la grieta en el tapiz del tiempo,
la ausencia colosal de la cabeza.
Devastada,
la memoria triangular
rodará por el luto,
la boca reverente masticando la nada,
el silencio agazapado en los dientes.
Del poemario "Ojos que miran al cielo", Ediciones Amaru, 2007
lunes, 6 de septiembre de 2010
AMOR RAPANUI
AMOR RAPANUI
Se resbala la noche en la piedra vigía
como el casto ropaje que estorba las pasiones;
se resbala mi cuerpo en tu cuerpo de amante
escandalosamente.
Socavo tus cimientos con el golpe preciso
de este pétalo oscuro que me espesa la boca;
extraigo con mi piel el mineral desnudo
que subyace en tu urgencia.
Aquí el amor parece más solemne y profundo;
en este templo vivo cada emoción innata
multiplica su hondura.
He venido de lejos para parir amores
en el triángulo mínimo donde el alba es distinta,
para impregnar de besos la aurora de Oceanía,
el balanceo rítmico de los glaucos navíos
y las flores trenzadas en vívidos collares.
He venido de lejos para tomar tu mano
y aprender a nombrarte en una lengua extraña,
para tatuar en tu piel domesticada
el cántico tribal de los hombres oscuros.
He venido de lejos para gestar pasiones
y tocar con mi oído reverente
el silencio deslumbrante de la piedra.
Fotograma de la
película "Rapa Nui" (Kevin Reynolds, 1994)
Del poemario "Ojos que miran al
cielo", Ediciones Amaru, 2007
Poema publicado en el blog "Con voz propia" - Revista literaria
miércoles, 21 de julio de 2010
MAKEMAKE* DIOS CREADOR
MAKEMAKE*
DIOS CREADOR
En el
principio Makemake estaba solo.
Reinaba
sobre todo lo existente,
aquello
que de alma carecía:
la
tierra, el mar, el viento, el alba y el ocaso.
Apenas
había un pájaro enlazado
a su
sombra,
un
perfume de sal mojando sus palabras
cantadas
para nadie.
Añoró
el dios al hombre:
derramó
su simiente
sobre
las rocas muertas y los acantilados
y en
las piedras no hubo ni siquiera un destello
que la
vida augurara.
Derramó
su simiente sobre el agua marina
y un
pececillo vano
nació
de cada gota de su semen vertida;
derramó
su simiente en la bendita tierra
que es
hembra y es promesa,
y el
fruto del encuentro fue aquel hombre añorado.
En el
principio el hombre también estaba solo.
Derramó
Makemake su simiente divina
en la
costilla izquierda de su hijo dormido,
y así
fue la mujer,
y fue
al primer encuentro,
y fue
la poesía.
*Dios creador, el más
importante del orden religioso local.
Del poemario "Ojos que miran al cielo", Ediciones Amaru, 2007
jueves, 15 de julio de 2010
NOCHE
NOCHE
En el
hogar de las piedras atentas
la
noche abre
las impalpables puertas del enigma.
Los
rubios esqueletos
de los
hacedores de estatuas
aguzan
sus oídos
para
percibir aquello que callan
las
voces celestes de los vientos.
Hay en
la desierta ensenada
un
aroma vehemente de atunes
y sudor
masculino;
en el
cielo insular las estrellas
reverencian
la liturgia de las sombras.
El amor
estalla
en el íntimo aislamiento
del triángulo perfecto
con la
púrpura violencia de los brotes
que
quiebran con vocación milagrera
la
verde monotonía del volcán dormido.
El amor
se agita,
se
derrama y se apaga.
Después,
sólo
queda el silencio.
Arte: "Milky Way over Rano Raraku", Manel Soria
Del poemario "Ojos que miran al cielo", Ediciones Amaru, 2007
Del poemario "Ojos que miran al cielo", Ediciones Amaru, 2007
domingo, 11 de julio de 2010
PAISAJE MARINO
PAISAJE MARINO
Síntesis de lo ancho y lo profundo
el mar no auxilia a los desdichados
que tejen con algas sus mortajas;
no se arrodilla ante las pétreas máscaras;
no construye parábolas errantes
de perfiles mesiánicos.
El mar no honra sus votos de silencio:
ruge y quebranta
la pasiva resistencia del aire;
subsiste y crece,
ciudadela de azules inconfesos.
El cangrejo de pinza irrevocable,
el pulpo alborozado,
la elemental caracola migratoria
se dan cita en el azul recóndito
que subsiste y que crece,
y el día cae en lo ancho y lo profundo,
y la marea advierte
que la noche se instala en nuestros huesos,
que la mañana es un bote precario,
un sedal que se rompe,
una saeta de escamas luminosas,
un dolor, una incógnita.
Del
poemario "Ojos que miran al cielo", Ediciones Amaru, 2007
Poema publicado en el Cuadernillo del
Taller Literario del "Centro Cultural Alejandra Pizarnik", 2006
2º Premio Poesía “Tercer
Certamen Internacional de Poesía y Cuento Breve Cosme Sebastián Reniero”,
Municipalidad de Avellaneda, Avellaneda, Santa Fe (2007)
domingo, 27 de junio de 2010
LÁGRIMA
LÁGRIMA
Soñé con la isla.
Las admirables fauces del volcán
se abrían prestas
a devorar mi asombro impenitente,
mi pupila abstraída en el abismo,
mis convenientes máscaras.
Tiritaba bajo el ojo inquisidor,
pertinaz, de la piedra;
buscaba en un cielo impredecible
la ruta migratoria de las aves,
el derrotero triunfal de las estrellas,
la piel cobriza de un varón ajeno.
Soñé con la isla
y desperté
desencajada, desesperanzada,
abrumada de tanto continente,
y la lágrima azul que vinculaba
mi carne estremecida
al puerto del recuerdo
soltó amarras
y sin pudor alguno
rodó por mi mejilla.
Arte: Sam Low
Del poemario
"Ojos que miran al cielo", Ediciones Amaru, 2007
Poema publicado en el Cuadernillo del Taller
Literario del "Centro Cultural Alejandra Pizarnik", 2006
Poema publicado en el blog "Duendes deAlmafuerte"
miércoles, 23 de junio de 2010
AHU* AKIVI, LOS SIETE QUE MIRAN AL MAR
AHU* AKIVI,
LOS SIETE QUE MIRAN AL MAR
Los siete llegaron
ateridos de
exilio o de desastre,
hambrientos de
una tierra sin pasado
donde el ciclo de
la vida perpetuase
su sacra
ceremonia.
Los vientos
soplaron inflamando
su voluntad de
viaje,
hasta aquí los
trajeron las estrellas,
el exacto cálculo
celeste,
la admirable
canoa.
Los siete
perpetúan
la mirada en un
mar que nunca cesa
y miran más allá
del mar
a la tierra
perdida.
Los siete
bebieron el destierro
con sus perfectos
ojos de obsidiana
y hoy lloran la
distancia de los siglos
con sus cuencas
vacías.
En sus recónditos
corazones de piedra
han recluido
cantos y plumajes,
por eso en el
cielo de la isla
los pájaros son
ausencia.
*Plataforma sobre la cual
se erige el moai
Del poemario "Ojos que miran al cielo", Ediciones Amaru, 2007
miércoles, 19 de mayo de 2010
MUJER RAPANUI
La
mujer rapanui tiene la piel tatuada
por los
pigmentos de los ávidos soles
que
arden en los farallones
y en
sus largos cabellos se hamaca
la
noche pudorosa
como
una novia impúber.
La
mujer rapanui se mueve con la gracia
de la
lluvia ligera,
de la
ola que estalla en un escándalo
de
peces y tortugas,
y sus
pezones erectos crecen desaforados
hacia
un cielo perplejo
con la
osadía trepadora de las buganvillas.
La
mujer rapanui tiene las caderas rotundas,
amasadas
por los céfiros procaces
y las
sales marinas,
y la
claridad plena de su vientre ilumina
el
secreto camino donde carne y labio dilucidan
en la
cópula hambrienta
los
arcanos más dulces de la isla.
martes, 20 de abril de 2010
AHU VAIHU, MOAI DERRIBADO
AHU
VAIHU, MOAI DERRIBADO
Las
guerras intestinas
marcaron
la caída
del
ídolo de piedra.
Hubo
espantos y gritos
y
cánticos hostiles
que
empujaron al varón hacia la lucha.
Una
tribu se alzó contra otra tribu
buscando
sojuzgarla,
quebrantando
su vínculo sagrado con la magia.
Una
casta se alzó contra otra casta
buscando
la tragedia:
derribar
al moai,
convertir
en ruinas su mirada,
pulverizar
con saña
los
ojos bienhechores
que
engendraban la fuerza,
quebrar
la mítica alianza que ligaba
materia
con espíritu,
mudar
para siempre al rostro vivo
en una
roca ciega.
Cuando
la noche cayó
sobre
la isla
la luna
se sentó entre los escombros
a llorar la suerte nefasta
del
ancestro arrasado.
Arte: "Moai derribado", José Ignacio Roncal
Del poemario "Ojos que miran al cielo", Ediciones Amaru, 2007
miércoles, 17 de marzo de 2010
HOA HAKANANAI’A, EL AMIGO ROBADO
HOA HAKANANAI’A, EL AMIGO ROBADO*
En el espeso celaje londinense
el amigo robado
yergue
su monumentalidad desarraigada,
exhibe
su espalda de basalto sorprendido:
pájaros encorvados,
hombres decúbitos sacralizando alas.
Ninguna aurora británica
hace justicia
a la Oceanía perdida.
En la bruma foránea
el amigo robado
concibe
el llanto obstinado de la piedra.
*Se exhibe en la actualidad en el Museo Británico.
Fotografía: Moai Hoa Hakananaiʻa
Del poemario "Ojos que miran al cielo", Ediciones Amaru, 2007
domingo, 14 de marzo de 2010
PÁJARO MISTERIO
PÁJARO MISTERIO
Come
de la carne trepidante de Oceanía.
Bebe
de la lágrima amarga de la piedra,
de sus fermentos secretos.
Se derrama
en la opacidad del volcán,
allí,
donde los hombres de antaño esculpen
la tribalidad del canto,
el claroscuro de las voces muertas.
Vuela,
encorvado,
alrededor de su mítico graznido
como el vestigio de un ángel deforme,
ocupante
de realidades que no me pertenecen;
atravesado
por todas mis preguntas.
Fotografía: Tangata Manu, Rapa Nui
Del poemario "Ojos que miran al cielo", Ediciones Amaru, 2007
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