miércoles, 26 de agosto de 2026

TORMENTA


 TORMENTA


Llegó desde mi centro,

anular, perentorio.

Húmedo como un nido de musgo.

Rompió la greda viva con un grito,

con un embate de pájaro insolente.

Se descolgó

desde el olor de la fruta fermentada.

Descorrió las festivas guirnaldas de la sangre.

El abanico abierto de la carne

disparó a quemarropa la ternura.



Él se acodó

en la vigilia y en el sueño,

en el pesado aliento del verano.

Para desarreglar el pulso de las flores.

Para sanar las sombras.

Y yo abrí y cerré mis lágrimas al ritmo de su boca.

Como un manzano. Floreciendo.

Año tras año.



Ahora él viene y se va.

Me da besos ligeros.

Peces clarividentes que me cruzan los ojos.

Botellas arrojadas al océano

con notas para otra.

Su excusa es estar vivo y tener quince años.

Yo tengo que buscar a la que era

antes del sol clavado en la puerta del domingo.

Rememorar el hilo de este cuerpo

y cambiar de paisaje.



¿Qué hago con el alma?




No hay comentarios.:

Publicar un comentario