FEROZ
Cuerpo irresuelto,
brazos en cruz,
y tu olor clavado como un Cristo marchito
en esta sed perenne.
¿Por qué buscarte
en el desgarro del sexo,
en la partición de este pan desesperado,
en esta levadura amarga
que se impacienta
al norte de mis piernas?
¿Por qué encontrarte
en la frontera del bosque y la saliva,
en la fábula caliente de la sangre,
en mi memoria de presa azorada?
Decir te amo y no.
Decir te amo y no.
Sí, sí.
No.
Inmolarme
en tus magias inútiles.
Caperucita Rota
y el lobo que vuelve.
Feroz.

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