viernes, 15 de marzo de 2024

ESOS HOTELES


 ESOS HOTELES

 

Resplandecían

como palacios edificados con miga de pan y saliva,

y en su memoria germinada de espejos

se multiplicaban los pecados más hondos.

En sus párpados de algodón y lienzo

dormitaba el relámpago.

 

Yo entraba a esos hoteles

de la mano del viento.

Jugaba a olvidar mi nombre.

Imaginaba

a todas las mujeres que me habían precedido,

obstinadas gotas de miel marcando pertenencia

en el cielorraso de las habitaciones,

perpetuas en su desnudez complacida.

Imaginaba

que esos hoteles eran museos vivos

donde los cuerpos fosforecían

y las piernas eran obras de arte

colgadas de las paredes.

 

Yo entraba a esos hoteles,

casi siempre encendía un  cigarrillo,

y dejaba que el amor me sorprendiera,

altivo como un  gato.

Me rompía

en un  golpe de ansiedad y sangre

para que Dios recogiera  los pedazos

y me creara nueva,

ondulante como una serpiente de oro,

virginal como un puerto a mediodía.

 

Yo entraba a esos hoteles,

casi siempre  una flor inquieta,

casi siempre una fruta

a punto de caer del árbol.

Me parecía al fuego

y era el fuego.

Eterna en un instante.

 


Arte: "Couple in bed #1", Edgeworth Johnstone 

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