viernes, 12 de julio de 2019

ALGÚN DÍA



ALGÚN DÍA

Algún día voy a escribirte un poema que no me duela.
Algún día voy a sentarme a hablar con tu recuerdo
con una taza de  café en la mano
y un nudo tibio de gatos
desordenándome los pies
y voy a contarte tantas cosas.
Voy a contarte que ya nadie me pregunta
“¿Vos también escribís?”
y hasta me invitan a leer algunas veces
las pavadas que escribo.
Que Manuel es casi abogado,
y Leandro casi papá,
y Matías se parece tanto a vos.
Que tengo una nueva casa,
y un nuevo perro,
y el marido de siempre que ladra pero no muerde.
Que todos los días te pienso,
pero el amor desató el nudo que me mordía la garganta
y las lágrimas se convirtieron en astillas de infancia:
los pinos, la fosa, los sapos,
las películas de terror con Vincent Price
los sábados a la noche,
el terraplén del Triángulo de Bernal
y nosotros rodando en una fiesta de pasto y cielo.
De la muerte, ni mu.
A la muerte, nada. 

Es otoño
y el jardín milita
un estruendo de flores blancas.
Yo creo que eso es la esperanza.
La que no pierdo, hermano.
La que no pierdo.

Algún día voy a escribirte un poema que no me duela.
Y vos lo vas a criticar, claro.

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