martes, 16 de enero de 2018

PETER PAN




PETER PAN

Ninguna de las dos recuerda

“Supo que tenía que crecer. Siempre se sabe eso a partir de los dos años. Los dos años marcan el principio del fin.
J. M. Barrie



Wendy Darling se retoca el peinado.

Un hilo de sangre nueva reafirma

la fuerza de la gravedad,

la convierte

en una criatura pedestre.

No hay estrellas debajo de su lengua.

No hay polvo dorado

en el follaje renacido de sus párpados.



Wendy Darling se retoca el peinado.

Acomoda en su cintura

el trajín de la vida que amanece.

Acomoda en su boca

las esquirlas frescas del beso.

La sangre nueva canta.

No hay ángeles partisanos cruzando

las avenidas del cielo.



En un cuarto oscuro, 

al otro lado de la vida,

la Sra. Darling clausura

el incienso secreto de sus muslos.



Ninguna de las dos recuerda

a alguien llamado Peter Pan.




Arte: Lupi Vulpes




sábado, 13 de enero de 2018

EL FLAUTISTA DE HAMELIN


EL FLAUTISTA DE HAMELIN

Al azar

"La muerte hace ángeles de todos nosotros y nos da alas donde antes teníamos sólo hombros... suaves como garras de cuervo."
Jim Morrison



La flauta elige niños al azar.

Los toca con su música de llagas,

de miedo, de frío.

Es negra como la peste,

blanca como el hambre,

roja como la guerra.

Es un banderín flameando

los colores del miedo,

un sombrero tocado

con plumas de azufre.



Los adultos

descansan del fuego

y rezan.

Han saltado toda la noche

sobre hogueras antiguas.

De espaldas a Dios

la flauta

arroja anzuelos

en el mar casto.

Los niños son peces sin timón

tragando

estrellas de niebla.



La flauta elige niños al azar

(pero el azar son todos).

Los golpea con un do re mi amargo.

Les muerde los pulmones

con su himno infeccioso.



Cuando por fin se hace el silencio

la ciudad se reconoce

irremediablemente vieja.






jueves, 11 de enero de 2018

BLANCANIEVES



BLANCANIEVES

Una muerte clarividente

“Él es mi manzana y mi mal y voy a acompañarlo a casa.”
Anne Sexton


Ella muerde la manzana

y una muerte clarividente

estalla en su boca.

Su cuerpo se hace legible

y  le pone palabras

a la primera desnudez.

Con una mueca dice adiós

a la casa en el bosque,

a los enanos,

a las humildes cazuelas del almuerzo.

Una araña roja teje

los pañuelos de la despedida.



Ella muerde la manzana

y una muerte clarividente

traza ondulaciones de volcán

en su monte de Venus.

Las cenizas llueven celo

en su piel blanca como la nieve.

Llegó el momento de cerrar el libro de cuentos

y abrir la vida.

Celebrar

que las frutas maduren.



En el feudo azul de la niñez

una mujer vieja

rompe un espejo.

Ella muerde la manzana

y un gato

se despereza entre sus piernas.







martes, 9 de enero de 2018

CENICIENTA

La Cenicienta - Lisa Falzon



CENICIENTA

El zapato

 ¿De dónde habrá salido este zapato de mujer, enterrado vivo entre el cerezo y el espectáculo del cerezo?
Gonzalo Rojas



Breve como la lengua

de una mariposa

el zapato

acomoda el suspiro del baile

en su garganta de cristal.

Cuando el reloj reviente

en una roja medianoche de ciruelas,

será una copa de sed,

un campanario helado,

una brújula yerma.
 


Ella arde

debajo de su vestido encendido

con mil velas celestes.

El zapato

merodea su playa de fuego

como una medusa en celo.

Se quedará con su olor

para buscarla,

caracol viudo recitando

el mantra de la espuma,

sabueso de mar desparramando sal

en todas las casas del reino.



El zapato le besa el pie

y ella canta

un canto de rosas y ratones.

Clausura la puerta de las cenizas

y libera

las ventanas del cuerpo.



Todas las historias de amor deberían tener un zapato

delicado como una tacita de porcelana

que sobreviva

a las catástrofes de la rutina.




Arte: Lisa Falzon 

domingo, 7 de enero de 2018

RECORTAR PAPELITOS

RECORTAR PAPELITOS 
A Carmen Bruno

Todo lo que hay que saber sobre cómo vivir y qué hacer y cómo debo ser, lo aprendí en el jardín de infantes.”
Robert  Fulghum


Recortar papelitos.
Eso es lo que hacemos las maestras jardineras.
Por eso decir que soy maestra jardinera
no le suma nada a  mi C.V. poético.
Al contrario: le resta.
La gente piensa que
mientras otros estudiaban filosofía,
literatura,
sociología,
filología,
historia del arte,
lingüística
o chino mandarín,
yo recortaba papelitos.
Suena poco serio,
es cierto.
Me perdí el café con Foucault
por soplarle los mocos a Didier
que era boliviano y llevaba su touche francés
con una gracia que yo nunca tuve
para conjugar mi nombre hebreo
y mi cara de muchacha española viene a casarse.

Escribe como una maestra
dijo alguien alguna vez
de modo despectivo.
Yo agradecí el piropo calurosamente.
Podría haber dicho
escribe como una maestra jardinera
y hubiera sido demoledor.
La gente piensa que las maestras jardineras
apenas aprendimos las vocales
porque lo nuestro es recortar papelitos
y ponernos sombreros con flores de goma EVA
el día de la primavera.

Recortar papelitos.
Eso es lo que hacemos las maestras jardineras.
Por eso decir que soy maestra jardinera
no le suma nada a  mi C.V. poético.
Al contrario: le resta.
La gente piensa que mientras otros se emborrachaban en los bares
y apedreaban a la luna con sus versos
yo recortaba papelitos.
Suena poco serio,
es cierto.
Me perdí el polvo con Bukowski
por curarle las rodillas raspadas a Camila
que era tan bella como Remedios, la bella
y a la que irremediablemente le di el papel de dama antigua
en el acto del 25 de mayo.
Soy maestra, carajo.
Hago las mismas estupideces que hacen todas.

Además de recortar papelitos, claro.



jueves, 4 de enero de 2018

MARÍA


MARÍA                                                                                       
                                                                                                                A Kostas

“Me recibirás en tu aposento silencioso y habrá libros en torno, abandonados en un hondo silencio…”
María Polydouri (1902 -1930)



Me  vas a recibir en la casa de tu sangre,

vacía desde que el mar jugó a la amargura

en sus zaguanes,

vacía desde el chillido de la pólvora,

y habrá libros donde leer tu cuerpo

y encajes de rubor venidos de la lluvia

para anudar nuestras bocas.

Nos vamos a lavar los ojos con cenizas

y vamos a hablar de las cosas que se van,

de las cosas que mueren

antes de que las abandonemos,

de las cosas que mueren

porque las abandonamos.



(Te voy a contar, entonces,

del lúcido escalofrío de la morfina

de su mordedura de hiena transparente,

el boleto de ida a la casa vacía de tu sangre,

ojalá la encuentre entre tantas desgarraduras,

ojalá tenga las puertas abiertas).




Arte:  María Polydouri, Kalliopi Assargiotaki


lunes, 1 de enero de 2018

TERESA


TERESA
                                                                                                          Un vampiro

“Sin tener ojos me mira, sin tener boca me habla, y su mirada y su voz son tan hondas como el silencio de los sepultados.”
Teresa Wilms Montt (1893 – 1921)


Estoy dormida o estoy rota.

Un muchacho con ojos de cadáver

me golpea la boca

con sus pájaros ciegos.

Los hombres trepan a mi espalda

y se degüellan

con el filo de mis vértebras.

Hay un hilo de monjas

hirviendo a mi alrededor,

abejas negras que aguijonean con salmos

mi sobredosis de alas.

Los buches inflados

con podredumbre

revalidan

sus votos de amargura.


Estoy dormida o estoy rota.

¿Son  mis hijas las que me secan la frente

con los algodones infecciosos de la ausencia?

¿Es el amor el que celebra

el exiguo incienso de mis piernas?

Estoy dormida o estoy rota

pero todavía no estoy muerta.

La vida es un vampiro subversivo

que me devuelve la sangre.

Podría tomarla,

calzármela en las sandalias azules de las venas,

correr, correr,

llegar hasta el poema

y beber de sus temblores.


Pero estoy cansada.




ArteTeresa Wilms Montt, Julio Romero de Torres