jueves, 8 de febrero de 2018

ANTONIA



ANTONIA

                                                                                                          Verso en riesgo


“Alguien llorará
quien sabe dónde – quien sabe dónde
alguien buscará el crisantemo
para mí
en el mundo cuando deba marcharme sin retorno.”
Antonia Pozzi (1912 – 1938)



Como intuía el sol intuía la guerra,
algo muerto y enorme  que se acercaba
vomitando lejos de mí a los amigos judíos,
y veía caer los pájaros en los campos de batalla,
sentía su peso,
la imposibilidad de las alas.
Veía el punto final de amapolas
y después del punto final, la sangre
siguiendo su camino sedicioso,
y los amigos judíos que no volvían.
Intuía, también,
que el amor
era poco más que un verso en riesgo
y unos labios mezquinos.

Dejé el cuerpo en el patio del invierno
vacío de mí,
un hueco para rellenar con crisantemos,
y él creyó
que había vuelto al pueblo o a la cama,
y se dio permiso para olvidarme.


Arte: "Antonia Pozzi", Fría Aguilar

lunes, 5 de febrero de 2018

ALFONSINA




ALFONSINA

                                                                                                              El zapato

"Oh mar, enorme mar, corazón fiero 
de ritmo desigual, corazón malo, 
yo soy más blanda que ese pobre palo 
que se pudre en tus ondas prisionero."
Alfonsina Storni (1892 – 1938)



No sé por qué nadie habla del zapato.

Un zapato viudo es un epílogo

tan bueno como cualquier otro.



No sé por qué nadie habla

de mi cara de ratoncito mustio

cosida al  horror con puntadas de viento,

del diente de la sal royendo mis pulmones,

de mi faringe rota carraspeando

una soborno de algas.



No sé por qué nadie habla

del ardor en el pecho,

de la carne buscando hacer

la voluntad de la vida:

orinar, vomitar, salir a flote.

Declinar el naufragio.



No sé por qué me inventaron

un ruedo vaporoso,

una huella en la arena,

un nudo de corales en el pelo.

No sé por qué le colgaron

un cairel de sirenas

al desgarro de octubre.



No sé por qué nadie habla del zapato.



No sé por qué nadie dice

que tenía frío,

que tenía miedo,

que tenía cáncer.




Arte: "Alfonsina Storni", Fría Aguilar



viernes, 2 de febrero de 2018

LA SIRENITA


LA SIRENITA

Una cárcel

“Las cárceles se arrastran por la humedad del mundo.”
Miguel Hernández



 El mar era una cárcel

y el amor
rompió todos los cerrojos del agua.
La voz,
tan líquida como los peces
que le lavaban la boca,
se escurrió entre las piernas nuevas.

Con nudos en la lengua,
con los labios detenidos
en la silueta inasible del beso,
caminando espejos rotos
y estrellas de cinco aguijones,
caminando arañas de cristal
y eclipses de sangre,
ella fue un brote de silencio
en la garganta de un mundo
que también la vistió de candados. 

La tierra era una cárcel
y el amor
extravió la ruta de las llaves.
Ella no tuvo tiempo para aprender
la curva migratoria de los pájaros.
Dibujó en sus ojos las coordenadas del llanto
y se deshizo en la muerte,
fugaz,
como un pequeño escalofrío de espuma. 


Arte: "Die kleine Meerjungfrau", Wanda Zeigner-Ebel 

martes, 30 de enero de 2018

SARA



SARA

Pequeña victoria


“…aquí por una sola hora en la amplia luz de las estrellas
seremos felices, pues los muertos son libres.”
Sara Teasdale (1884 – 1933)



Porque los muertos son libres

tengo en  mi mano

esta pequeña victoria de píldoras.

Las miro con piedad

como si mirara

un poema a medio hacer:

todavía no tienen un final

que me traspase con relámpagos

y me diga que la yegua del verano

galopó hasta saber la nieve.

Las miro con celo maternal:

también ellas son criaturas

paridas por mi insomnio,

les faltan y les sobran palabras,

cantan una canción de intemperie,

de vestidos de papel sofocando

desnudeces que van

más allá del cuerpo.



Porque los muertos son libres

tengo en  mi mano

esta pequeña victoria de píldoras.

Las toco con cautela

como si tocara a gatitos recién paridos,

gatitos nuevos que mamarán

la leche negra de mi paladar.

Gatitos ciegos

que abrirán sus ojos

en la caverna de mi garganta

para mirar la Muerte.



Arte: "Sara Teasdale", Papa Osmubal


sábado, 27 de enero de 2018

MARGA


MARGA

Por amor


"El amor es infinito...
la muerte es infinita...
 el mar es infinito...
 la soledad es infinita...
 yo con ellos...
 ¡contigo...!”
Marga Gil Roësset (1908 – 1932)



El amor creció en mí

como una especie de infección,

como un cangrejo envuelto

en cintas de rafia,

letal en su dulce mordisqueo,

desovando en mi tráquea

sus tumores de azúcar.

Vino de la mano del canto,

de la boca del canto,

lúgubremente hermoso,

un ataúd de viento,

una flechazo de leucemia

en la médula de mis espejismos.



El amor me arrojó por la ventana,

me machacó los sesos,

hundió mi cabeza debajo del agua

hasta que sólo pude respirar

ese olor a virginidad

que me  dañaba tanto.

Me arrancó los ojos,

me cortó las manos,

me pegó un tiro en la sien.



Me pegó un tiro en la sien.



Y me convirtió en esto que soy,

una joya viviendo de alquiler

en el estuche de un poema ajeno.




Arte: "Marga Gil Roësset", Chechu Alava



miércoles, 24 de enero de 2018

ANTONIETA


ANTONIETA

                                                                                                       En Notre Dame


"Estoy sola en un mundo de amargura. No merezco nada, absolutamente nada. Por favor, se lo imploro: hágame saber que todavía estoy viva...".
Antonieta Rivas Mercado (1900 – 1931)



A Notre Dame me trajeron

el anhelo, el miedo,

el cuerpo que di al amor

y el amor agotó

con su teatro de gemidos.

Me trajeron mi  hambre  de Dios,

mi espanto de Dios,

algunas rosas vacías,

la lírica desnudez de las velas.



Entre el cielo y la piedra busqué

un motivo para no entrar.

La religión es un lobo

y Notre Dame

su boca más amarga.

Pero entré.

Mis ropas oscuras ahogaron

un suspiro de pólvora.

Dos o tres mujeres,

con las rodillas hundidas en el rezo,

soltaron sus rosarios

cuando mi corazón

pegó un grito de sangre.



Jesús crucificado

nunca dejó de mirarme.




Arte: "Antonieta Rivas Mercado", Autor desconocido


domingo, 21 de enero de 2018

FLORBELA



FLORBELA
                                                                                                                                                           Cumpleaños

“Doña Muerte de los ojos de terciopelo, 
¡Cierra mis ojos que ya todo lo vieron! 
¡Sujeta mis alas que ya volaron tanto!”
Florbela Espanca (1894 – 1930)



Hoy cumplo años.

Treinta y seis años.

Pero no quiero recibir regalos.

Yo fui un regalo que nadie pudo abrir.

Envuelta en el papel de seda de mis poemas,

en mis deseos de esplendor,

fui de mano en mano

como una promesa de agua

que a ninguno calmó la sed.

También mi sed fue inmensa

y no sirvió para lavar

mis brazos de crucificada.



Hoy cumplo años.

Treinta y seis años.

Anoto mi cansancio

en el almanaque del cuerpo.

Anoto que la vida fue un pequeño trago

con un gusano de amargura

en su fondo engañoso.

Me suelto el pelo

y mi pelo llueve sangre.

Mis perlas son un rosario apócrifo

para rezarle

al caballito de la buena Muerte:

que el galope sea suave,

que no me atoren

las marismas y los páramos,

que la paz,

por fin,

sea conmigo.




Arte: "Florbela Espanca", Carlos Bothelo