martes, 14 de noviembre de 2023

MERMELADA AYER, MERMELADA MAÑANA


MERMELADA AYER, MERMELADA MAÑANA



Entonces el habló,

con una voz intensa,

como la de todos mis muertos,

y dijo:

“No me recuerdes,

ni siquiera,

cuando el viento mude

los médanos indecisos de la playa que no fue

y las dentelladas de tus pinceles

desgarren las encías de los ángeles.

No me bebas,

no me apremies,

y no te acuestes nunca

del lado de la nostalgia.”



Entonces llovía

y yo apretaba una pequeña cruz plateada,

y sonreía al despedirme

de mi destino de reina.

Porque nadie había contaminado los espejos

-ni siquiera yo-

y él era una lección que no comprendía

doliéndome

en los cuatro costados de mi sangre.



“No me recuerdes.

Aquello que no pude decirte

lo viste en mi mirada.

Y acá se acaba la historia.

Y acá empieza el silencio.”



Entonces recogí mis pequeños pies

y ese pelo

que nunca le conté que tenía

y me fui cantando bajito

una canción de “Los Beatles”

-Baby's in black and I'm feeling blue-

pero le dejé la cruz,

para que no me recuerde.



A veces miro hacia atrás

y huelo

su perfume de ladrón de pájaros.

A veces miro hacia delante

y ahí está

empuñando mis pinceles

-“tu pulsión es pintar, querida,

pero no te mueras

perpetuando grises inútiles”-.



Mermelada ayer

y mermelada mañana.

Pero nunca mermelada hoy,

porque hoy obedezco

y no me acuerdo de nada.







viernes, 10 de noviembre de 2023

POEMA INNECESARIO


 POEMA INNECESARIO




Hice el amor toda la noche.

Con vos

que estás tan muerto

como quisieron mi espanto y mi capricho.

Aunque inspires y expires.

Aunque reordenes cada día

las raíces y el agua.

Para empezar de nuevo.

Para colgarte al hombro

una vida de sal o de madera.

Una vida que no puedo

tocar en la vigilia.



Yo puse el océano

entre tus pies y mi casa.

Yo te apaleé hasta verte mi enemigo.

Algo estaba roto en mi cabeza.

Asesinarte era tan urgente

como abrirme de piernas y obligarte a llenarme.

Una vasija hendida.

Nunca fue suficiente.



Hice el amor toda la noche.

Con vos

que ni siquiera preguntaste

por quién doblaban las campanas.

Fue lento y suave.

Fue una cursilería.

Casi como caminar entre algodones.



Yo puse el dolor

entre tu boca y mi nombre.

Mi cuerpo fue un río lleno de ahogados.

Tuve el deber de arrastrarte entre cadáveres.

Pero alguna vez hicimos el amor así, supongo.

Tan lento, tan suave, tan cursi.

Antes de que te arrancara los ojos.

Antes de que malpisara el jardín del aire.



Hace años que dejé de llorarte.

Y ya sé lo innecesario que es decirte

que de verdad te amaba.






miércoles, 8 de noviembre de 2023

AHORA LA MEMORIA ES HÚMEDA

 AHORA LA MEMORIA ES HÚMEDA



En aquel tiempo ignoraba

cuál era el oficio de la poesía,

pero le decía que no

a las mariposas muertas

y amenazaba con el puño

a los verdugos de diez años.

Lamentaba

que el verano se extinguiese

en los dobladillos de marzo,

pero me empeñaba en apurar

el almanaque del cuerpo

y celebrar la rueda de la sangre,

la quietud de las muñecas desertadas.



En aquel tiempo no había padre,

pero nadie pensaba en los caídos:

la memoria egoísta expulsaba humedades,

los gestos no admitían

vestigios de animales rotos.

Había hermanos

que volaban sobre los manteles

y migas de pan estrellándose contra la risa

como esquirlas de hambre saciada.

Había amores, también,

cuerpos apenas despuntados,

pieles que no infligían mortandad al domingo.



En aquel tiempo nadie sudaba miedo.

Las cenizas no gruñían advertencias.



Ahora, no sé.

Ahora se fueron todos.

No hay hermanos, ni amores,

ni siquiera

verdugos de diez años.

La vida dejó un árbol entreabierto.

Se llevó los pájaros.



Estoy sola con los muertos.



Ahora la memoria es húmeda

y mi padre viene de lejos

a mirarme la sombra.



lunes, 6 de noviembre de 2023

LANA Y AGUA


LANA Y AGUA



Nunca me pregunté por qué Lucy 

estaba en el Cielo. 

Nunca me pregunté si estaba viva 

o muerta 

o estrictamente dormida. 

Nunca me pregunté si era calva, 

si la agonía había llegado pelo por pelo 

mientras los zapatos blancos susurraban 

y barrían la llaga 

debajo de los muebles. 

Nunca me pregunté si estaba rota, 

si la torpeza había llegado vena por vena 

mientras todos los zapatos la excluían 

y nadie barría nada porque había llaga 

pero no había escoba 

ni había muebles. 



Lucy era un sueño 

sujeto a metamorfosis: 

ahora, el sol, 

ahora, una constelación de objetos 

dulcemente inútiles,

ahora, la niñita que cree seis cosas increíbles 

antes del desayuno.

Ahora, su cuerpo de caleidoscopio 

tomando decisiones vertiginosas, 

sus amantes, embutidos en trajes de papel, 

multiplicándose. 

Ahora, la garganta centelleada de flamencos, 

los muslos fosforescentes, 

la cabeza en las nubes. 

Una puerta abierta entre las piernas. 

Y los diamantes. 

Los diamantes.



Siempre creí que Lucy era yo. 

Pero yo no sé ni tejer 

ni remar. 

Y los espejos 

suelen darme la espalda. 


Lo maravilloso es fácil. 

Lo difícil es todo lo demás.






sábado, 4 de noviembre de 2023

NO NOS HIZO FALTA PARÍS


 NO NOS HIZO FALTA PARÍS 


“And if I say I really loved you
and was glad you came along…”
Paul McCartney, “Here today” 



No nos hizo falta París. 

Tampoco lo tuvimos. 

Tuvimos, sí, 

una playita de mala muerte 

y un muelle que se caía a pedazos, 

y un amanecer que tiñó de rojo 

los párpados del cielo. 

Y el mar acariciando 

el plumaje indeciso de la arena. 

Y el viento que fue víspera del milagro, 

del legítimo prodigio de encontrarte. 

Dicho así, suena cursi. 

Pero no fue cursi. Fue real. 



Tuvimos bacanales de ternura. 

Yo flotaba en mi desnudez geométrica 

como una afable señorita de Picasso: 

los pechos fragmentados en cristales de hielo 

mojándote las manos, 

y aquí, y allí, un triángulo incesante, 

subiendo, bajando, 

de tu boca a tu ingle, 

de tu sed a mi infierno. 

Eras el dulce comensal de mi cuerpo, 

tan sabio en tu falta de experiencia, 

y yo te dejaba hacer, 

interpretando mi atildado  papel de reina virgen 

dispuesta a abdicar sin remilgos 

en el primer gemido.



Tuvimos la catedral de nuestros sueños, 

que no tuvo nada que envidiarle a Notre Dame. 

Y tuvimos Buenos Aires, 

ligera, sucia, maravillosa, 

única.



Tuvimos una puerta que no abrimos. 

Una puerta entre todas las puertas, 

la del arroz con leche y las damitas casaderas de San Nicolás. 

Nos entretuvimos jugando con las llaves, 

creyendo, con candor, 

que nos sobraba el tiempo. 



No nos hizo falta París. 

Pero nos quedó todo lo que vivimos. 

A vos, dondequiera que estés. 

A mí, 

here today, 

hamacándome en la risa del pasado, 

escribiendo estos versos.






jueves, 2 de noviembre de 2023

UNA DEL MONTÓN II


UNA DEL MONTÓN II

 

Soy una del montón.

Una mujer más

entre todas las mujeres.

La que repite el gesto de tantas.

De todas.

Una tormenta previsible.

Nubosidad variable,

chaparrones,

pronósticos repetidos.

Y yo buscándome

debajo de tanta lluvia.

Yo hamacándome

en la boca del tedio.

 

Soy una del montón.

Ni una belleza extraordinaria,

ni un talento descollante.

Ni siquiera

un buen corte de pelo.

La morochita que se sentaba

en el último banco.

La morochita de la caja del super.

La morochita que recomendaba 

películas de Almodóvar

Y se ponía colorada

cuando le preguntaban por la Cicciolina

y "Chocolate y bananas".

La morochita.

El espejo donde cualquier mujer puede mirarse

y descubrirse en una mueca,

en una lágrima,

en un suspiro de días tachados.

 

Una del montón.

Una vida del montón.

A los veinte me enamoré por primera vez.

A los treinta dejé de ser yo

para convertirme

en la madre de.

A los cuarenta tuve una crisis.

A los cincuenta, un gato.

 

  

Arte: Nora Shepley