lunes, 15 de junio de 2015

LA QUE ESCRIBE / HÉCTOR GURVIT


LA QUE ESCRIBE

(Un viaje a la poesía de Raquel Fernández)
 




Ella escribe pensando siempre en eso,

y se llama a sí misma o puta o prostituta,

según quién la reclame depende de que haya

o no haya adrenalina.
 


No sé si piensa en juegos de infancia

donde se miraba las tetas

y apenas si podía descubrirlas.




Tiene un Freud en la cabeza (todos tenemos)

que la destapa;

parece un taperware,

se le escapa el aire presionándola.
 




Acaso fuera una monja de clausura

que mientras ayunaba, solitaria en su celda,

comía comida china

y masturbaba

a la baba del diablo.




Acaso estuvo bien cuando

regresó de una muerte exorcizándola


y se quedó con seis


que irá gastando


con cada perversidad de gata.



Y todo lo escribe

en su diario de páginas rosadas.



 HÉCTOR GURVIT




Arte:  Tamara de Lempicka


viernes, 12 de junio de 2015

SALÍ AL SOL


SALÍ AL SOL 

 


Salí al sol.

Sentate en la escalera de la terraza

fumate un pucho,

y adiviná en qué rama se va posar ese gorrión

que cruza el cielo como un suspiro.

No tenés dieciséis años

pero you are the girl,

¿o todavía no te diste cuenta?

La chica con los ojos de calidoscopio.

La chica que pegaba canciones con curitas,

infinita y a punto de extinguirse

como una supernova del flaco Spinetta.

La chica material,

aunque no te guste demasiado ese rasgo de tu personalidad

y te justifiques diciendo:
 
“Soy Cabra en el Horóscopo Chino. Necesito un mecenas”.



Salí al sol, nena.

Dejá de tejerle mortajas a los amores muertos.

Cortá los lazos que te atan

a las palabras que te acuchillaron.

Perdiste el tren de las 16,

pero todavía podés tomarte

el último bondi a Finisterre.

Te estás obsesionando con la música últimamente,

pero esa obsesión no duele;

por lo menos, no duele tanto como las otras.

Si Lennon hubiera escrito su número en tu pared

seguro que lo volvías loco,

como esos freaks en el teléfono.



Salí al sol.

Falta para la primavera,

pero algo en vos está cambiando.

Tenés la dirección de John hace rato,

y la de George, y la de Jim, y la de Elvis,

la de Federico y la de Tanguito,

la de la inmensa Janis y la de Dee Dee Ramone,

(“el Titi”, en la zona sur del Gran Buenos Aires,

donde todo es más surrealista de lo que parece).

Pero ya no tenés tantas ganas de visitarlos.

Qué se yo,

el cielo puede esperar.

La primavera, no.



Salí al sol.

 Si la vida es lo que te sucede mientras hacés planes, 

dejá de hacer planes 

y viví. 

Cortate esas mechas de eterna Rapunzel 

languideciendo en la torre más alta del castillo, 

a la espera de un príncipe 

que no va a llegar nunca. 

Rapate como Luca 

y mandá a la mierda al que te pregunte 

“¿Por qué te pelaste?” 


  
Salí al sol. 

Reíte. 

Y pensá que esto es, simplemente, una película. 

Y que el viento, 

nunca, nunca, 

se llevó nada. 


 


Arte: Giulio Rossi


martes, 9 de junio de 2015

TENDRÍAS QUE HABER SIDO VOS


TENDRÍAS QUE HABER SIDO VOS


Tendrías que haber sido vos.


Tendrías que haber sido vos

el rubio que me besó en el  ‘82

y me dijo sos la chica más linda de la escuela,

lástima que seas tan rara,

aunque por ahí ser rara es lo que te hace tan linda:

mientras las otras  se apretujan en el baño

para pintarse los ojos

vos  te quedás acá, mirando el  cielo de frente,

y te colgás del cuello hilos de mariposas,

cenizas de revoluciones,

canciones de Bob Dylan.


Tendrías que haber sido vos

el vecino con el que me tropecé a los dieciséis

y al que amé feroz y platónicamente

(es el hombre más lindo del mundo,

igualito a Paul McCartney,

no,  más lindo que Paul McCartney;

si no me toca me muero,

si me toca me muero también,

combustión espontánea le dicen,

es raro, pero pasa).


Tendrías que haber sido vos

el chico que me acarició la cabeza

cuando el amigo de Richard Gere  se suicidó en “Reto al destino”

y yo me puse a llorar desconsoladamente.

El que me compró un amanecer en la playa

y me dijo que ahí, en el sol,

iba a estar lo que quisiera ver, siempre.


Tendrías que haber sido vos el pibe de la fábrica,

el hermano de mi odontólogo,

el baterista de ese grupo ignoto que nunca llegó a nada,

el hombre que tiene los ojos del mismo color que los de mi hijo.


Tendría que haber sido otro

el que apareciera

cuando estuviera cansada de vos,

y me dijera que sí pero no,

que tal vez, si yo no tuviera que revisar cuadernos,

que tal vez, si nos hubiéramos conocido hace veinticinco años,

que tal vez en la próxima vida

cuando seas vos el mentiroso que me tome del brazo con  dulzura

y me diga al oído

sos la chica más linda de la escuela, la más sexy,

la que saldría seguro en la tapa de Playboy

si no estuviera siempre buscándole la vuelta a las canciones de Bob Dylan

y no fuera tan bajita.




Arte: Mariana Kalacheva

Poema publicado en el blog "bloc de javier"


sábado, 6 de junio de 2015

SÉPTIMO CIELO


SÉPTIMO CIELO

A Susana



Ella escribe un poema a fuego lento.

Las palabras delatan

su evangelio de hervores,

su  amorosa simbiosis con el viento,

su íntima catedral de pájaros.

Las palabras restañan

las heridas del cielo

y el cielo es un animal enorme

que crece

más allá de su llanto.



Ella escribe un poema y pone en órbita

la promesa del polen.

Se eleva y se descubre,

con su vestido en llamas,

desordenando nubes con los ojos.




Arte: "Séptimo cielo", Susana Rodrigues Tuegols

Poema publicado en Por qué tiemblan #8 especial Maestros argentinos, Junio 2015

Pintura y poema participantes en el XXVIIIº Salón del Poema Ilustrado y la Pintura Poetizada Avellaneda 2015 Organizado por EDEA (Encuentro de Escritores de Avellaneda)


lunes, 1 de junio de 2015

YANELA - #NiUnaMenos


YANELA

“Silenciosa y sin mirarme,
la muerte otra vez pasó
delante de mí. ¿Qué has hecho?
La muerte no respondió.”
Antonio Machado



Ella sonreía desde el abismo.

Como una poeta o una predestinada.

Caminaba un enjambre de sábanas injustas.

Repetía un temblor de bocas gastadas por el hambre.



Ella se decía como se dicen ciertos llantos.

Con un rumor de esperanza rota.

Adelgazando la voz hasta convertirla

en un estela de mariposas anestesiadas.



Ella pedía poco.

El pan, cada día.

El sol, a veces.

Una muñeca, un novio,

unas monedas para pasar la vida.



Nació para mujer y fue cordero.

Perfecto sacrificio a los dioses del barro,

coronita de espinas y de sangre.




Yanela Medina  desapreció de su casa, en Berazategui, el 23 de febrero de 2013. Pocos días después, su cadáver fue encontrado, embolsado, flotando en un arroyo. La autopsia reveló que  Yanela, de 11 años, murió desangrada  como consecuencia de un empalamiento luego de un ataque sexual en el que participaron varias personas. Por su crimen fueron detenidos cuatro jóvenes de entre 18 y 21 años.