domingo, 23 de marzo de 2008

JORNADAS NACIONALES DE NARRATIVA Y POESÍA 2008 - ESPACIO AVON



Jornadas Nacionales de Narrativa y Poesía 2008

Lugar: Lavalle 1749, Ciudad Autónoma de Bs. As. 

Tel: 0810-777-3863 / 4746 8523

Diferentes recorridos para la imaginación. cuentos y poesías leídos por sus propias autoras.

Miércoles y Jueves 26 y 27 de marzo a partir de las 14.30 y hasta las 19 hs.

Invitados especiales

Apertura: Vicente Muleiro (Revista Ñ)
Cierre: María Granata y María Esther Vázquez
 
Entrada libre y gratuita

Programa

Miércoles 26/3

14.30
Apertura: Vicente Muleiro

15 hs. Elvira Hernandorena
Beatriz Isoldi
Mabel Pagano
Adriana Romero Bentos

16 hs. María Alejandra Araya
Silvia Renée Arias
Clara Carrera
Daniela Pasik

17 hs. Poesía
Verónica Médico
Liliana Souza
Amanda Urcola
María Cristina Venturini

18 hs. Alicia Grinbank
Inés Legarreta
Laura Massolo
Mónica Ortelli

19 hs. Malena Cianchetta Sívori
María José Eyras
Mariela Giana
Roxana Ini

Jueves 27/3

15 hs. Silvia de Lourdes Acevedo
Agustina Bazterrica
Laura Palacios
Beatriz M. Guerra de Abbruzzini

16 hs. Sofía Castaño
Andrea Jauregui
Mónica Soave
Mariela Ghenadenik

17 hs. Poesía
Raquel Fernández
Lidia Inés Palacios
Ana María Pedernera
Ana Verónica Suárez

18 hs. Noemí Irma Brown
Marcela Cruzat
Inés Garland
Mireya Keller

19 hs.
Cierre: María Granta y María Esther Vázquez


miércoles, 19 de marzo de 2008

PRÓLOGO DE "OJOS QUE MIRAN AL CIELO"

OJOS QUE MIRAN AL CIELO

Prólogo

Hay lugares a los que siempre deseamos volver, aún cuando nunca hayamos estado allí. Rapa Nui (Isla de Pascua) ha sido para mí uno de esos lugares.
Llegar a la isla implicó un descubrimiento de formas, territorios y presencias; y un redescubrimiento de emociones e inquietudes. Nunca había visitado Rapa Nui, pero mi memoria emotiva negaba esta realidad prosaica.
Rapa Nui es una isla triangular, de origen volcánico, ubicada en el Océano Pacífico sur. Se la considera "el lugar más aislado del mundo". Miles de kilómetros la separan de Chile, país al cual pertenece, y de otras islas polinesias.
El elemento cultural más sobresaliente de Rapa Nui lo constituyen los moai, enormes figuras talladas en piedra que se encuentran esparcidas por toda la isla. Representan a los antepasados más notables de cada tribu, y fueron erigidas en plataformas llamadas ahu. Los moai erigidos en los ahu miran siempre hacia el interior de la isla (con excepción de los moai levantados en el Ahu Akivi, que representan a los primeros exploradores llegados a Rapa Nui por encargo del Ariki Hotu Matu'a, que están frente al mar, con la vista dirigida a su tierra de origen). Estos colosos fueron instalados de tal modo que tuvieran una presencia importante en la vida cotidiana del pueblo rapanui.
La necesidad de cada tribu de demostrar su prestigio a través de estas figuras monolíticas, llevó a las castas que habitaban Rapa Nui a enfrentarse unas con otras, disputándose los recursos naturales de la isla. Durante estas guerras internas, todos los moai instalados en los ahu fueron derribados. Se buscaba de esta manera debilitar al enemigo privándolo del mana o fuerza poderosa que los ojos del moai proyectaban sobre sus descendientes.
Surgió, luego de este conflicto, el culto al Tangata Manu (Hombre Pájaro), que consistía en un ciclo de actividades rituales que culminaban con la elección de un líder que regiría el destino de todos los habitantes de la isla durante un año. Los distintos linajes competían para obtener el primer huevo del Manutara, con la finalidad de acceder al poder.
El culto al Tangata Manu se vinculó a Makemake, dios máximo del orden religioso local, creador del hombre, ya que según las tradiciones isleñas fue este dios quien llevó desde Motu Motiro Hiva (el islote Salas y Gómez) diferentes aves marinas para que hicieran sus nidos en Motu Nui (el islote cercano a Rapa Nui donde debía recogerse el primer huevo de Manutara).
La historia reciente de Rapa Nui está marcada, como la de todos los pueblos autóctonos de América, África y Oceanía, por la llegada del hombre blanco, y es una historia que incluye injusticias, arbitrariedades, asesinatos y robos. Ha sido muy difícil para los isleños sobreponerse a años de abusos, pero por fortuna, en los albores del siglo XXI, Rapa Nui conserva aún la magia de antaño, la huella de los anónimos artistas, y sigue siendo inspiración de hombres y mujeres en su búsqueda esforzada de la belleza.
Sólo resta decir una palabra, y es para el pueblo rapanui: "MAURURU", que significa "gracias" en idioma nativo. Gracias por las formas, los territorios, las presencias, las emociones y las inquietudes. Gracias por abrirme sin reservas las puertas de la maravilla.

RAQUEL FERNÁNDEZ


domingo, 16 de marzo de 2008

CONSUELO



CONSUELO
 
 
  En el espacio atemporal del sueño
 
suelo cruzar las aguas turbias
 
que me separan de un ayer inasible
 
y encuentro a la que fui,
 
niñita agobiada estrenando orfandades,
 
sentada en el pálido umbral de la desesperanza.
 
Ignorante de Edipos y metáforas paternas,
 
la niña mira con grandes ojos fijos
 
como una diminuta hormiga de jardín
 
trepa decidida a su zapato.
 
Me siento a su lado, en silencio,
 
y le tomó la mano.
 
Permanezco así largo rato.
 
Al despertar tengo la certeza
 
de que una mano amiga me sostuvo
 
en mi hora más triste
 
y la vida me parece distinta.
 



Arte: "Edelvives", Benjamin Lacombe 

4º Mención Poesía  “XIV Certamen Nacional De Los Cuatro Vientos Poesía y Narrativa Breve” – Editorial De Los Cuatro Vientos, Ciudad de Bs. As.(2006) 


jueves, 13 de marzo de 2008

miércoles, 5 de marzo de 2008

RAQUEL / SOLEDAD SÁNCHEZ MULAS


RAQUEL

Raquel vuelve del aire de la espera,
de la batalla antigua.
Sus grandes ojos negros
escrutan asombrados
las chispas azuladas
en el borde de un pájaro y un niño.
Raquel tiende las manos
sangrando letras ásperas e inquietas.
El pecho abierto,
el corazón latiendo.
Vadea el río oscuro,
escogiendo las piedras
con el tacto medido
de los dedos desnudos.
Manuel en la otra orilla
enhebrándole el hilo,
tejiéndola a la vida.
Raquel se hace cristal
en cada verso.

SOLEDAD SÁNCHEZ MULAS


Arte:  "Nuture", Amanda Cass

domingo, 2 de marzo de 2008

CANCIÓN DEL PRISIONERO



CANCIÓN DEL PRISIONERO

  “Quizás no hubiera demasiada diferencia entre tú y yo
si mostráramos nuestros sueños”.
John Lennon

  
Mírame,  

desde el oscuro hueco   

donde agoniza inerme mi cordura,  

donde se oxida mi voz en el gemido    

como la carne de una fruta dulce  

herida por los picos voraces de los pájaros, 

donde se pudre mi fe atravesada  

por cruces invertidas  

y se alzan en mi piel desangelada 

las góticas catedrales del terror,  

desde este pozo sórdido manchado  

de heces y de miedo 

reclamo tu mirada.  

   

Mírame,  

yo soy igual a ti: tengo dos ojos  

para beberme el mundo circundante  

y un mismo corazón donde la vida  

estalla en el latido jubiloso,  

detrás de estas cenizas que me cubren,  

de estas ojeras cárdenas, 

de la sangre agazapada y de la herida,  

de la boca reseca,  

detrás de las cadenas que me impones,  

y del libre albedrío que me arrancas,  

yo soy un hombre como tantos,  

yo soy un hombre como todos.

  

Mírame, 

¿en nombre de qué Dios o de qué causa,  

en nombre de qué descabellada idea  

has abrazado la ceguera imperdonable  

y te has privado de la dicha primigenia  

de poder reconocer  

en cada hombre a un hermano?


 

1º Premio Medalla de Plata Poesía – “Certamen Literario Nacional María del Pilar Felizar”Biblioteca pública “Mariano Moreno”, Círculo Literario José Pedroni,San Justo, Santa Fe (2006)


viernes, 29 de febrero de 2008

TU VOZ


TU VOZ
 
“He pasado cientos de domingos
a solas con tu voz”.
Juana Bignozzi
 
 
 
He pasado cientos de horas mansas
 
eternizándote en el mágico rito del juego,
 
exorcizando ausencias
 
en cada taza de té bebida a sorbos
 
con muñecas de ojos expectantes
 
y bocas siempre mudas.
 
He pasado cientos de mañanas
 
caminándote en playas y en exilios,
 
convocando carpinteros y morsas,
 
tocándote en la piel de los espejos,
 
defenestrando al tiempo
 
y al reloj por estúpido artilugio
 
que nos obliga a alejarnos de la infancia.
 
He saltado rayuelas infinitas
 
para llegar a un cielo
 
donde pudiera encontrarte y encontrarme,
 
preguntándote si la carne de Dios era traslúcida
 
y preguntándome si en la muerte
 
tu carne sería traslúcida también.
 
He pasado días enteros
 
a solas con tu voz,
 
tu voz, que trascendía milagrosamente
 
las fronteras desgraciadas de la tumba
 
y me llamaba “hija”
 
rescatándome de una niñez desangelada.
 
 
 
Tu voz, que se fue esfumando como un sueño
 
cuando abrimos los ojos
 
a la vida prosaica
 
y a la que un día, olvidable y olvidado,
 
aplastó el silencio.




Arte: “L'enfant silence”, Benjamin Lacombe