lunes, 18 de mayo de 2026

OTOÑO

OTOÑO

 

Qué lindo feo día, digo

mientras el gris se enseñorea

sobre todas las cosas.

Una medusa dorada desciende

sobre esternón de los árboles

y los arrastra a un océano crujiente

donde el verde no hace pie y se hunde

hasta que la primavera se suelte el pelo

y los lindos feos días se escondan

detrás de un macizo de flores.

El otoño

es un vaso de leche caliente

después de la escuela,

una dádiva de pan con manteca,

un cónclave de hermanos,

la libertad de pensar que la vida es eso:

la leche, el pan, los hermanos,

el suspiro final de una tarde de escuela.

Y al otro día la misma rutina mansa,

todo en su lugar:

los compañeros, la maestra,

las cuentas de dividir tan difíciles,

las medias de los flamencos.

 

Qué lindo feo día, digo,

como tantos lindos feos días

que se amontonaron como cachorros con frío

para hacer la infancia.

Tantos días en los que fui feliz

sin saberlo.

El recuerdo de esos días

me hace sonreír, siempre.

 

El otoño, como la niñez,

es un estado de gracia. 

 

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