miércoles, 20 de mayo de 2026

DIGO TU NOMBRE

 


DIGO TU NOMBRE

 

Todos los días digo tu nombre.

Lo digo en voz baja

para que nadie lo escuche,

salvo los pájaros,

salvo las flores,

salvo los ratones de azúcar

que caminan en puntas de pie

en los sueños repetidos de mis gatas.

 

Han pasado tantos años ya,

y sin embargo todos los días digo tu nombre,

para recordarte,

para recordar que el amor puede sembrar en mi cuerpo

algo más que maleza adormilada.

No digo te quiero,

ni te necesito,

no reclamo tu piel para mi reino

ni planto bandera en la memoria urgente de tus labios.

Digo tu nombre.

Nada más.

Mis cuerdas vocales vibran

como las alas de una mariposa en celo.

El cofre de mi lengua

se abre para deletrearte.

Digo tu nombre como se dicen

los secretos infantiles

con manzanas tiritando en la boca,

con un croar insistente de verano.

 

Todos los días digo tu nombre.

No hay nostalgia en sus sílabas,

no hay dolor.

Hay un gracias a la vida porque me dejó quedarme

con algo tuyo.

Algo tan precioso como tu nombre.

El que digo todos los días.

Bajito, bajito,

orando, orando.


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