viernes, 4 de abril de 2025

¿ERA JOHN, ERA PAUL O ERAS VOS?


 ¿ERA JOHN, ERA PAUL O ERAS VOS?



Yo no me olvidé de tus ojos.

Ojalá vos no te hayas olvidado de los míos.



Me dicen que te fuiste,

una mueca extraviada,

adherida

al filtro del  cigarrillo final,

la cara sin terminar:

faltaba la sonrisa.

Faltaba que dijeras

“me acuerdo de los ojos

de la pibita de quince,

la que se desnudaba a medias,

el cuerpo dividido,

cuerpo cerrado/cuerpo abierto.”



(¿Crezco o no crezco?

Mejor no,

mejor estiro un poco más

esta siesta de muñecas,

este colgar de las paredes de los quince

la foto del beatle favorito.

¿Es John, es Paul, sos vos…?

Mejor me arranco de las ganas

estos ojos

en los que me desnudo a medias.



Ojos azules.)



Me dicen que te fuiste.

Nadie sabe adónde.

A veces los ojos son como suelas gastadas.

Se cansan.

Se rompen.

Se tiran al costado del camino.

A veces ni una pibita de quince,

el cuerpo indeciso,

te salva de la naturalidad de la tierra

tapiándote los gestos.



Yo no me olvidé de tus ojos

porque los tengo oscilando en este cuerpo,

cuerpo cerrado/cuerpo abierto.



¿Quién me decía

“el amor no aprieta las rodillas,

la carne no se gasta,

la piel y el miedo discuten

y siempre gana el hambre”?

¿Era John, era Paul o eras vos?



Te fuiste, sí.

Pero también te quedaste.



Ningún hombre se va entero.



Nunca.







Del poemario "Todos los hombres que me amaron" (2012)

miércoles, 2 de abril de 2025

PEQUEÑOS ROMANCES, GRANDES AMORES


 PEQUEÑOS ROMANCES, GRANDES AMORES



Estábamos hablando

de los pequeños romances.

De los grandes amores.



Yo te decía:

ese hombre me voló la cabeza con un grito.

Me ató de pies y manos.

No me dejó pensar

lejos del cuerpo.



Yo te decía:

ese hombre fue una navaja de caliente.

Imposible

no responder a su olor.

No tropezar con su espalda.



Estábamos hablando

de los pequeños romances.

De los grandes amores.



Yo te decía:

ese hombre se parecía al ruido de la lluvia.

Hace años que tengo

una pala para enterrarlo.
Pero todavía no puedo caminar
delante de su sombra.


Sí, tengo una casa, un marido, un hijo, un perro.

Pero estábamos hablando de otra cosa.



Estábamos hablando

de los pequeños romances.

De los grandes amores.




Arte: Marc Chagall


Del poemario "Todos los hombres que me amaron", Ediciones Literarte, 2012