viernes, 6 de enero de 2017

PRÓLOGO DE "GOOD BYE, NORMA JEANE"

GOOD BYE, NORMA JEANE

Prólogo

GOOD BYE, NORMA JEANE es un poemario fresco, vital, moderno, que sorprende desde el principio no sólo por la audacia de su título -en idioma inglés para una obra escrita en castellano-  sino en especial por el asunto que aborda, algo así como una biografía poética de una mujer espléndida, carismática,  que conoció la admiración, el deseo y el éxito en su labor como actriz con trascendencia internacional,  pero vivió atravesada por el dolor, el desamor y la soledad que la condujeron a un trágico final . Si bien después de su muerte hubo varios autores, como Leonardo Panero y Ernesto Cardenal entre los más conocidos, que le escribieron poemas sobre todo a la última Marilyn,  esta obra tiene la particularidad de estar dedicada enteramente a ella y ha sido escrita por una mujer, una joven poeta que se proyecta como una de las más destacadas en el panorama de la poesía actual.
Con un lenguaje sencillo, versos cortos e imágenes potentes, Raquel G. Fernandez nos lleva a recorrer la vida de Norma Jeane como quien transita por una via dolorosa: cada poema es una "estación" de ese camino, un episodio significativo, relevante. Y como para afirmar la idea de tránsito riguroso, la poeta añade a cada título el lugar y el año que corresponden al suceso o experiencia que aborda.
El recorrido está a cargo de una voz amorosa, conocedora de la mujer a la que se aproxima con tacto, con respeto, para internarse en sus zonas más íntimas, interpretarla con el corazón abierto y hacerla verso.
Comienza con su llegada al mundo,  de una "madre naturaleza muerta/ para heredar la muerte", y a modo de premonición -como si la circunstancia de su nacimiento hubiera marcado irreversiblemente su destino- anticipa lo que será su tremenda soledad: "Sola de todas las soledades",  "teléfono descompuesto por toda la eternidad." dice la poeta.
Avanza luego por la infancia, con el "tiempo de aprender a vivir con el cuerpo", y el agravio de un padre que no es su padre, que "la deja caer en saco roto"
Continúa el trayecto por las vivencias de sus sucesivos matrimonios, su experiencia laboral en la fábrica de municiones, sus comienzos en el mundo del arte, las pérdidas, el psiquiátrico, el tiempo de la caída, el final. Y no soslaya a la Marilyn hacedora de versos; a la que palpa en la palabra en cuatro poemas que titula Ella escribe. El primero empieza diciendo:  Ella se pone y se saca la boca,/ para decir,/para callar; y el cuarto cierra con una afirmación que dice todo de esa mujer que se va secando a pesar del esplendor que la rodea: Sólo florece/cuando la palabra la toca.
Hay poemas muy breves, como estocadas: son gritos de poesía, que definen momentos esenciales del ascenso a la gloria, no exentos de la marca dolorosa que la acompañará siempre:

Hello Marilyn II:  

No es una mujer: es un vértigo.
Enciende el sortilegio de la carne
con el ímpetu de los racimos.
Amordaza sus muertes con guirnaldas
para no dolerle a nadie.
Su cabellera súbita establece
cuando comienza el fuego.

 Hello Marylin III

Su cuerpo es un santuario hecho de pájaros.
Para adorarlo
el mundo aprende a rezar.

El vestido blanco (1954)

Un monólogo de lunas sofocadas
le obtura la garganta
y el vestido blanco se hace eterno
en la explícita mordedura de las piernas. 

Una estación de la via dolorosa sobresale: Capítulos principales. Un poema que remite al paso de Norma Jeane por el Payne Whitney Psychiatric Clinic de Manhattan, cuando ya había iniciado la caída irremediable. Un poema-dardo, un poema-maza donde cada verso es un verbo en infinitivo, un capítulo de la existencia donde a contrapelo de cada tiempo de vivir se repite una y otra vez morir. 
No se puede obviar el enorme dominio de la técnica que Raquel evidencia en el caudal de metáforas originales, precisas, que se derraman con la naturalidad que le permite un lenguaje llano pero calan hondo, suscitando un torrente de variadas emociones. Veamos:

Se sube a los relojes/ Sonámbula /para ser una más /pero sabe que no (de Working girl)
Es un pájaro inventándose alas (de Hello Marilyn)

una estrofa de sangre/ con el espinazo quebrado  (de Zombie I)

la muerte que la sigue la asedia / Pero ella todavía canta/ Amordazada canta (de Los Puentes)

Tiene una semilla/ que no empezó nunca/ y ya se acaba (de Visita de mamá)

Enjuaga su sexo agotado/y lo cuelga en una soga de ahorcar/para que la muerte juegue/ con tanto deseo amputado (de Interrogantes)

los días vienen / en bloques grises/ y ella sabe/ que nunca estuvo a salvo (de Capítulos Finales)

El último poema pone un broche de dramática belleza a este obra. Es el final de una mujer que muere de abandono, de todas las soledades auguradas al comienzo. Y Raquel conmueve, sacude, moviliza, interpela cuando dice

Ella llamó/ Llamó/ Llamó tanto/Llamó boca adentro, /boca afuera.
...............................................................
Llamó destrozándose la voz con las uñas.
Llamó a los hombres que la dejaron caer en desuso
..........................................................................................................
Llamó a los niños a medio hacer que le empaparon las piernas.
Llamó a mamá, a papá,/a Dios, a vos.
Te llamó a vos.
En esos versos la poeta instila su voz en la garganta de Norma Jeane y sale de ella para ser la palabra que da testimonio de la desperación y del vacío que no pudo resolver sino cayendo en los brazos de la muerte tan anunciada, tan cerca siempre de ella, tan usada y abusada, tan objeto de deseo y tan privada de amor.
Y allí tenemos otro punto de encuentro entre Raquel y Norma Jeane. La poeta que ha hecho del tema de la mujer un pilar de su obra, ha publicado recientemente un libro dedicado a las víctimas de femicidio: Interrumpidas. Y podemos decir que Norma Jeane es una "interrumpida" más, porque haya ingerido o no los somníferos letales por su propia voluntad, lo cierto es que cada abuso, cada abandono, cada acto de cosificación a los que fue sometida invariablemente por su condición de mujer, cada ataque a su psiquis y cada agravio a su cuerpo, la llevaron al abismo que acabó con su vida. Si se quiere, una forma más de femicidio.
GOODBYE NORMA JEANE nos abre sus páginas a una poesía rica y poderosa. Mucho más que el homenaje a una artista bellísima que brilló en la cinematografía y sedujo a todos con su innegable carisma: es el tributo a la mujer que conoció intensamente todas y cada una de las caras del dolor.


                                          Rafaela Pinto     


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