martes, 10 de mayo de 2016

EN LA PUNTA DE MI LENGUA


EN LA PUNTA DE MI LENGUA 



En la punta de mi lengua

un naufragio 

iniciala el lenguaje de la muerte. 

He vendido mi carne y mi silencio 

al postor sin estrellas.

Él no vuelve y se oxida esta premura 

de abrir las piernas, 

prolongar el grito, 

mecer los jugos de mi cuerpo 

en el ritmo procaz de su garganta. 

Me ha quedado el silencio como estigma 

que desangra mis voces 

y un blister de pastillas que no puede 

devolverme a la vida.

Me ha quedado la lanza que se hunde,

feroz,  en mi costado 

y un nombre que no digo pero arrastro 

respirando un enjambre de cadenas. 


En la punta de mi lengua 

un naufragio 

huye del pájaro moldeado por su mano. 

Y nadie se apiada de la hembra, 

la que fui, la que soy, la que se duele,

la que rompió sus alas con un beso.





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