jueves, 22 de mayo de 2025

E. A. P.


 E. A. P. 

“Quizás, del otro lado de la muerte, siga erigiendo solitario y fuerte espléndidas y atroces maravillas.” Jorge Luis Borges 

   

Los sueños que él no soñó. 

Los sueños que yo no sueño.

No puedo alcanzarlo con  palabras,

pero tengo a mano

un pequeño martillo

para golpear las sienes del insomnio,

hasta que la sangre  escriba

el poema definitivo. 



El beso lanzado

desde el abismo

para el sollozo viudo

que reniega de las palomas.

El mordisco dipsómano del miedo

para los que tenemos siempre

el viento en contra. 

Cien moscas sucias desordenan

el zumbido 

de su esqueleto borracho.

Ninguna de ellas vale 
 
una sola de sus lágrimas. 




Detrás de los dientes

el gusano empuja:

todos compramos la muerte en cuotas. 



Pero los sapos de otro pozo

siempre pagamos de más.





Del poemario "La antigua enfermedad del otoño" (2011)

martes, 20 de mayo de 2025

CENICIENTA NO SABE


 CENICIENTA NO SABE



Yo no sé

quién sujetó mi voz

con hilos de intemperie

y me dejó este camino de silencio

-una cinta polvorienta que repta

al canto de un abismo de flores de plástico

y culpas mal enjuagadas

con visitas incómodas y galletitas de limón-.



Yo no sé

quién destejió mi vestido de abejas

y le torció el pescuezo

a la húmeda golondrina

que volaba y comía entre mis piernas.

De repente,  concluyó el verano

De repente, se rompió la aromática

unidad de las uvas

y las redes de la luna

dejaron de apacentar mis sueños.



Yo no sé si fui una princesa

o una reina

o una simple mendiga

a las puertas del verso.

Di dos o tres pasos de baile

y sequé algunas lágrimas,

pero la escuela de la vida me aplazó,

como a todo el mundo.



Yo no sé si me ahogué en la luz

y ya estoy muerta.

O si todavía vivo para contarlo.

Contar eso que no sé,

porque yo no sé,

yo no sé…


 
Yo no sé quién me corta las uñas

cuando crecen demasiado

y no sé como es dormirme en las riberas

de un cuerpo que no ladra de tristeza.
 


Y no sé,

te juro que no sé,

dónde dejé mi zapato.







Del poemario "La antigua enfermedad del otoño", Ediciones de la Iguana, 2011

domingo, 18 de mayo de 2025

JUGUETE ROTO


 JUGUETE ROTO

A Amy Winehouse


“a cantar dulce y a morirse luego” – Alejandra Pizarnik



Ella canta.

Desnuda.

Desvestida de toda prevención

(sentada en el filo).

Canta

(ceñida a la intemperie).

Canta y da tumbos.

Llora

-seguro que llora-

cuando cuenta los agujeros

que hacen la carencia.



Entonces es la hora del error.

La hora que viene

cuando los que rezan y agradecen

se cansan de jugar

con un juguete roto.



El tramo final de su voz

abrevia

la poca piedad que le queda al día.






Del poemario "La antigua enfermedad del otoño" (2011)

viernes, 16 de mayo de 2025

ITINERARIO DEL HAMBRE


 ITINERARIO DEL HAMBRE

A Lewis Carroll



Una niña sonámbula

le camina los ojos

y él se marchita educadamente,

tan inglés, tan atildado,

tan estúpidamente virgen.



Una niña  dormida

sucede en su regazo

y él resbala por una flor caliente.

Contiene la respiración

para no despertarla.

Ella es blanca como un caracol de vidrio.

Él no se atreve

a anclar el rostro en la carne dulcísima,

a recostar la sed en esa boquita fruncida

como un clavel intenso.



El viejo solterón

dialoga con el fuego

y repeina los rizos melancólicos

que anochecen sobre sus orejas.

Al vacío, el amor.

Al vacío, las semillas del cuerpo.



Una niña insolente

se sienta en sus rodillas.

Es la hermanastra del pecado.

Levanta una copa de baba

y sonríe

con sus senos inexistentes.

La niña crece y se va.

Él no se atreve.






Del poemario "La antigua enfermedad del otoño" (2011)

miércoles, 14 de mayo de 2025

BIPOLAR


 BIPOLAR



Vine a trastornar las lenguas,

a desordenar los huesos.

No te quiero mirar a los ojos,

no quiero tus sábanas en mi ventana.

Nada es imposible en mi cabeza.

Nada es posible en mí.

Porque hoy me levanté

del lado incorrecto de la cama.



Agradable.

Confiable.

Razonable

Lo que te digo es  una trampa.



Vine a contarte que mejor me voy,

que mejor me quedo,

que estoy en el vacío,

que ninguna puerta se abre hacia vos.

Hacia mí.

Porque hoy me levanté

del lado incorrecto de la cama.



Entrañable

Responsable.

Respetable.

Lo que te digo es una trampa.



Me escapo de la luz.

Pero no soy capaz de llorar.

Me corto los párpados

para que mi mirada sea eterna.

Aunque no hay nada que mirar.

Porque hoy me levanté

del lado equivocado de la cama.







Del poemario "La antigua enfermedad del otoño" (2011)

lunes, 12 de mayo de 2025

AN AMERICAN GIRL


AN AMERICAN GIRL
 
A Edie Sedwick


Desde el riesgo

al sepulcro.

Sangra.


Los símbolos la arrastran:

lo blanco, lo plástico, lo limpio

(el silabeo tardío de los pájaros,

las piernas abiertas

como un interrogante).


Ella rasga su imagen,

sacude sus perlas,

tira a matar con ese cuerpo.

Largo.

Como las sombras.


Escucha murmurar a la hermana.

Quieta

en su quietud de insecto.

(y los médicos no tienen rostro).


Nadie para devorar su pan,

nadie para hacer suyo

ese fruto abandonado.


Desde el riesgo

al sepulcro.

Sangra.


Sangre de muñeca.


Inútil.





Edie Sedgwick fue una actriz y modelo de extraordinaria belleza que se destacó por pertenecer a una prestigiosa familia de la alta sociedad estadounidense y por ser una de las musas de Andy Warhol. Tuvo una vida tormentosa y murió de sobredosis en el año 1971 con tan solo 28 años.


Arte: "Eddie Sedwick",  Dale Sizer

Del poemario "La antigua enfermedad del otoño" (2011)

sábado, 10 de mayo de 2025

UNA MUJER QUE ESCRIBE


 UNA MUJER QUE ESCRIBE


A Anne Sexton

“Ni siquiera entonces tengo nada contra la vida.
Conozco bien las hojas de hierba que mencionas,
los muebles que has puesto al sol.”
Anne Sexton



Una mujer que escribe

encharca sus pies

en un pantano de whisky que le empapa

el ruedo de las palabras

(el encaje apolillado de la a, la e y la i;

el desconsuelo amarillo del abecedario).

Una mujer que escribe

cuenta las píldoras

como si fueran estrellas

y gasta su lengua en fútiles presagios

que no presagian nada.

Una mujer que escribe

no puede medir los restos.



Esa mujer sos vos, querida.



Una mujer que escribe

es feliz

cuando su útero canta como una colegiala

(arroz con leche,

yo no me quiero casar

porque limpiarle el culo a los bebés me enferma,

y el amor decanta en una infección,

y el sexo se aproxima

a un trámite más o menos engorroso).

Una mujer que escribe se muere

y no se calcula cortada y cosida como un vestido barato,

con las partes íntimas mal ordenadas

debajo de un zurcido desprolijo

(¿Cuánto pesa tu cerebro?

¿Cuánto pesa tu maravilloso cerebro?

¿Cuánto pesa un poema?).



Una mujer que escribe

se juega los pulmones

en una partida de ajedrez

que no va a ganar nunca.



Esa mujer sos vos, querida.



Una mujer que escribe

es un defecto

que no concibe planes de salvación.



Esa mujer sos vos, querida.



O soy yo.



Quién sabe.






Arte: "Woman Writing a Letter", Charles Kaufman

Del poemario "La antigua enfermedad del otoño" (2011)