jueves, 13 de octubre de 2016

LUCÍA

 LUCÍA
 “Los corazoncitos que pintaste en todo
permanecen, como rastro de tu pánico.”
Ted Hughes
  
Abro el diario y veo tu foto:
una chica muerta,
otra chica muerta.
Veo tu foto y tiemblo,
tu foto me apedrea,
voy al supermercado de la otra cuadra
con un hilito de sangre en la sien.
Una mujer de ojos saltones
se escandaliza por el piercing
que tenías en la boca,
mal andan y mal acaban, sentencia,
nunca tuvo dieciséis, pienso yo.
Pero me callo,
me siento mal,
sangro,
sigo sangrando.

Enciendo el televisor y veo tu foto:
una chica muerta,
otra chica muerta.
Te imagino dibujando corazoncitos
en los márgenes claros de tus mañanas,
dieciséis años,
yo también tuve dieciséis años
y me apuré a abrir las puertas del cuerpo
para salir a jugar con el amor,
la señora del supermercado también tuvo dieciséis,
no se acuerda,
seguro que no se acuerda.

Cierro los ojos y veo tu foto:
una chica muerta,
otra chica muerta.
Me pregunto cuándo nos empezó a pasar esto,
este lidiar con chicas muertas todos los días,
chicas muertas enormes como toros hechos de lágrimas,
y nosotros con estas capas apolilladas.
Me pregunto cuándo el cielo dejó de ser el cielo
y se convirtió
en un mendrugo de azul que no redime a nadie,
en una amenaza de azulejos sucios,
en un nudo feroz de mujeres que sangran:
nosotras, vosotras, ellas. 


Lucía Pérez Montero fue drogada y luego vejada con una violencia tal que le provocó el fallecimiento, el sábado 8 de octubre de 2016 en la ciudad de Mar del Plata. Por su aberrante crimen fueron detenidos  Juan Offidani (41) y Matías Farías (23), ambos traficantes de droga. Lucía tenía 16 años.


miércoles, 12 de octubre de 2016

AGUA Y CANÍBALES / SILVY ALTAMIR


AGUA Y CANÍBALES

A Raquel G. Fernández


Caminabas apuradas con tus flores,

acuarelas amadas,

como para ganarle a la primavera azul

que... ¿dónde estaba?

Como para que no te ahogue

aquella tarde larga

que subía entre tus piernas

y bajaba.

El sol entonces no importaba,

muy húmedas estrellas en tu boca,

sí importaban.

Ni que hablar de su lengua

tan mojada

incansable y eterna

que aún hoy

te busca entre caníbales.


Tus pimpollos doblabas

cuidadosamente,

apenas salpicados;

te desnudabas de amapolas regadas

que susurran y cantan.

Ni que hablar de su lengua,

ya lo dijiste pero...

Es que están a la vuelta 

de la esquina

y te importa nada.


Mordisqueabas el jazmín

y su perfume

metidos en tu centro

tan profundo

y en todos tus costados

acostados;

desmayabas.

Te reías en tu azul

y gritabas

sumergida entre caníbales.

Pedías más y más

de aquellas húmedas estrellas

pero...y su lengua

¿ya no estaba?


Caníbales, vos

y el agua.


Silvy Altamir





lunes, 10 de octubre de 2016

EDWARD


EDWARD


Tijeras, tijeras, tijeras.
Eso es lo primero en lo que pienso
cuando pienso en la historia
que quiero contarte.


Él era una criatura mágica.
Me tocaba el pelo,
esa maraña incomprensible
de mariposas apretadas,
hierba seca
y shampoo mal elegido.
Me tocaba el corazón
esa galleta dulce demasiado cocida a veces,
poco cocida otras,
siempre apurando los latidos
(yo también era una criatura mágica
porque él me tocaba).


Tijeras, tijeras, tijeras.
Eso es lo primero en lo que pienso
cuando pienso en el pan deshecho,
en las cajas de música que se rompen.


No te voy a contar
cómo termina la historia.
Quedate conmigo danzando bajo la nieve
en pleno febrero.
No te quiero decir
  que yo sigo envejeciendo
mientras  él
(criatura mágica, invocación,
cuerpo declamado en el viento
como un gesto azul de primavera,
cuerpo escrito y reescrito con las letras del sueño)
permanece igual, siempre igual.
  
Con la misma sonrisa
que tenía hace veinte años.




Arte: "Edward Scissorhands", Justin Reed

Del poemario "Pretty in pink" (2016)

jueves, 6 de octubre de 2016

GIVE MY REGARDS TO BROAD STREET


GIVE MY REGARDS TO BROAD STREET


"La guadaña no
cayó esa noche
mientras, apretujados dentro de un guante,
aspirábamos
el uno la energía del otro."
Paul McCartney



En blanco o en negro

estabas,

como el mar.

Rayos de sol

o rayos de agua.

Ninguno ojo roto

para mirar

la soledad de adentro.



(Venían las noches solitarias, amor,

venía soltarte la mano

en una avenida de sangre;

lo sabía ese auto que corría famélico,

lo sabían las vísceras,

siempre un paso delante de la muerte.

Y nosotros sin mirarnos adentro).



El mar estaba cerca,

esa noche

en la que apoyé mi cabeza en tu hombro

y te dije que sí,

que me gustaba la película,

que lo nuestro era para siempre.



Así vamos a ser a los cuarenta.

Pero si yo no canto.

Pero si yo no soy rubia.

Pero si somos más pobres que las lauchas.


En blanco o en negro,

estabas,

como el mar.

Hace tanto.



Dale mis recuerdos a Broad  Street, amor.

Dale mis recuerdos a los veinte años.

Que no vuelven.





Arte: Paul & Linda McCartney, fotografía de portada del disco "Press To Play" (1986), George Hurrell 

Del poemario "Pretty in pink" (2016)





domingo, 2 de octubre de 2016

REALITY BITES


REALITY BITES


Winona hace el amor con Ethan Hawke

y yo contengo el aliento igual que  a los veintipico
aunque ya sé cómo termina ésto:
no van a desayunar juntos,
él se va a escapar,
porque le teme o porque la quiere
y ella lo va a ir a buscar,
una vez o mil veces
(todas tuvimos un chico así,
pero nos dejó o lo dejamos,
a ningún hombre le gusta que lo obliguen a un café,
a ninguna mujer le gusta desayunar sola).


Al final él se queda
(se tenía que quedar,
teníamos veinte años  cuando nos vendieron la película,
saltamos de Disney a las comedias románticas
y nos salvamos de los camisones rosados de Doris Day
por una cuestión generacional).
Al final él se queda
y una sabe
que en unos años van a tener un par de bebés,
y él va a tener que buscar un trabajo convencional,
y se van a odiar muchas veces
café y jugo de naranja de por medio.
Bocados de sueños rotos.


(A esta película le sobran por  lo menos veinte minutos,

todas tuvimos un chico así
pero los chicos así no son para quedarse,
son para desayunar solas
y escribir poemas que les gusten a las señoras románticas).


Reality Bites” no es una gran película.
Yo la miro una y otra vez para recordar a mi amor de la secundaria,
el que se parecía a Ethan Hawke.
A cuántas chicas habrá dejado con una taza en la mano.
Quién es la mujer que lo estará odiando porque se olvidó el papel
y se quedó a desayunar con ella.


  
Winona Ryder & Ethan Hawke, fotograma de la película "Reality Bites" (Ben Stiller, 1994)

Del poemario "Pretty in pink" (2016)