domingo, 10 de abril de 2016

SUSAN Y DAVID O LO QUE NO FUE


SUSAN Y DAVID O LO QUE NO FUE

"Te daré mis ojos o los suyos?
¿Serás David o Susan?
(Estos dos nombres escogí y escuché atenta su sonido.)"
Anne Sexton



El útero no es un reloj

pero después de casi cuarenta años

de llevar la sangre

como un ramillete de flores,

como un anillo rojo para desposarme con la belleza,

después de casi cuarenta años de sangrar y sangrar

para terminar en nada

te digo

que mayo es un cáncer dorado masticando sueños,

que mayo me puso la tapa,

y qué importa que no haya un tic tac

si el tiempo se acaba.



Pensaba en un hijo y no fue.

Tampoco fue el amor descalzo en el parque,

la incondicionalidad,

ese espejismo idiota de los veinte años,

nos amamos, nos amamos, nos amamos,

nos morimos amándonos.

Mentira, claro que es mentira,

al final estamos todos solos.

Ojalá que esto sea apenas un porro y una mala canción.

Un poema mediocre y dos lagrimitas.

Ojalá el dolor sea, simplemente, 

un camino de regreso a casa.



Pensaba en un hijo y no fue.

Pero qué importo yo.

Qué importa el ramillete de sangre seca.

Qué importa subir de peso

y cerrarle las piernas al deseo.

Pensaba en un hijo y no fue,

pero vos fuiste un hijo cuando no lo pensaba

(cuando el sexo no desembocaba nunca

en un golpe de insomnio afilado

como una cuchilla de afeitar)

y ahora tengo que decirte que Susan y David

y las películas llorosas de HBO

son cosas que no son y no fueron.

Que  la primera novia es un examen perverso

que siempre se reprueba

(pero la última palabra no está dicha,

van a reencontrarse dentro de veinte años

cuando ella esté hasta la coronilla del marido,

para eso sirven las estúpidas redes sociales,

y ahí depende de vos,

sacate las ganas o vengate,

yo creo que vengarse siempre es mejor,

por eso escribo poesía).


Pensaba en un hijo y no fue.

Vos pensabas en un amor y no fue.

El útero no es un reloj

y la vida tampoco

pero sé que esta noche vas  a atragantarte

con agujas perversas,

con segunderos y minuteros,

y vas a vomitar

hasta quedarte limpio de todo,

limpio, limpio,

como cuando te pusieron por primera vez entre mis brazos.

Inmaculado.

Vas a vomitarla.

Ya lo viví,

esto también pasará,

te lo juro.

Y habrá una segunda novia,

y una tercera.

Y voy a odiarlas a todas.


Voy a odiarlas a todas en nombre de Susan y David,

en nombre de a  shadow hanging over me,

over you,

maldita “Yesterday”,

malditos Beatles pero qué consuelo,

qué fabuloso réquiem para Susan y David,

y para esa chiquita,

esa cosita de nada,

no sé,

no me acuerdo cómo se llamaba.






sábado, 9 de abril de 2016

CUANDO LEO A ANNE SEXTON


CUANDO LEO A ANNE SEXTON


“¿Soy una especie de infección?
¿Yo te hice volver loca?
¿Yo hice que los sonidos se pusieran rancios?”

Anne Sexton


Cuando leo a Anne Sexton entro

en un estado de gracia-desgracia,

en un feudo

de  dolor clarividente.

Soy un animal lamiéndose las llagas

(sus poemas, mis poemas),

arrastrándose hasta el armario

donde las muñecas

duermen su sueño de muerte

y la infancia abjura

de los olores feroces del sexo.



En el armario

los colores también están muertos.

El reproche de mother es blanco,

la lascivia de father es negra,

las muñecas son grises

(son cadáveres,

cenizas,

constelaciones de objetos hostiles).

En el armario las palabras son apenas

pedacitos de papel de diario

cortados con los dientes.

Lo único azul son sus ojos.

Los ojos de Anne.

Extrañados por encontrarme en su madriguera.

Animal impensado,

ni siquiera portador de buenas noticias,

ni siquiera ángel de exterminio.



Cuando leo a Anne Sexton

recuerdo, con ternura feroz,

esa muerte envuelta en pieles ajenas

(las pieles de mother,

la que no la quería;

las pieles que insistía en usar

aunque le quedaran algo chicas).

Entiendo esa muerte envuelta en pieles ajenas.

Me parece que yo también soy de ésas,

una bruja, una infeliz casada con la casa,

una amante con los muslos en llamas.

Me parece que no me avergonzaría de morir.



Eso es lo que provocan los estados de gracia-desgracia:

entender cosas que deberían asustarnos.




jueves, 7 de abril de 2016

DISTANCIA


DISTANCIA


Sobre un vestido muy blanco

un velo color distancia

escribía cuando tenía once años

y soñaba con David Cassidy.

Entonces distancia era eso:

kilómetros y kilómetros separándome

de mi amor preadolescente,

de su pelo tan lacio,

de esa ridícula ilusión de casamiento.

I think I love you pensaba

cuando me pensaba temblando entre sus brazos,

justo un ratito antes

de que el Manual del Alumno Bonaerense metiera la cola

y me  cayera de cabeza en la Región Mesopotámica,

esa madriguera insípida que sólo  prometía camalotes y naranjas

(ningún conejo para seguir

y yo ignorando

que el país de las maravillas era mi cuerpo).

Entonces distancia era eso:

tierra, mar, años, escuela,

mi quehacer cotidiano

(la mancha venenosa,

el portacosméticos de la tía Virginia

tomado por asalto,

el rito de la leche a las cinco de la tarde).



Once años y enamorada hasta el tuétano.

Once años y David Cassidy siempre tan lejos,

tan a la vuelta de la vida.

A los once años distancia eran

los besos que no llegaban

más allá del ruedo de un guardapolvo blanco.



Hoy distancia sos vos,

el pan que se desangra en nuestra mesa,

el lento trajinar de un tenedor con gusto a nada.

Distancia son tus ojos  que se rompen

antes de tocar los míos,

estos cuatro pasos irreconciliables

y el desamor que me mata.





Fotografía: David Cassidy

Poema publicado en la Revista Gealittera Nº 20


martes, 5 de abril de 2016

NORA


Nora

                                      ich rufe dich
                                      wie den Tod
                                      Liebe
                                      wie den Tod
                                     
 Idea Vilariño


Sperrangelweit offen
die Nacht
ist eine gebrochene Frau
im Ritual der Beine.
Eine Frau mit blauen Augen
wild wie ein Gedicht
das seine Vögel frisst,
dass seine Wölfe frisst,
den Firnis der Blumen erbricht
die den Saum voraussagen
eines Erdgespensts.

Mit Halbschattennägeln gekreuzigt
die Frau
legt sich zwischen die Toten.
Es macht sich auf ihrem Schamberg
ein Schweigen versiegelter Lilien bequem.
Der Körper verirrt sich.
Die schläft ein, mit einem Schlaf ohne Nähte
in der Verwaisung ihres Bauchnabels.
Mit der Tragik des Matsches der ihr
beschnittenes Lächeln schminkt
und des Schmetterlings der Tau trank in ihrer Scheide
durchdrungen von tausend törichten Stecknadeln.


 Nora Dalmasso,
wurde am 25.11.2006 in ihrem luxuriösen Haus in Río
Cuarto, Córdoba, vergewaltigt und ermordet. Ihre nicht zu
verachtende soziale und wirtschaftliche Stellung sowie ihre
ausgeprägte Schönheit machten ihren Tod zum Klatsch der lokalen und
überregionalen Presse, die Details ihres Seuxuallebens öffentlich
machten, viele davon erfunden. Nora war 51 Jahre alt. Das Verbrechen
an ihr ist noch immer nicht aufgeklärt.


Nora
                                        te estoy llamando
                                        como a la muerte
                                        amor
                                        como a la muerte
                                        Idea Vilariño

Abierta de par en par
la noche
es una mujer quebrada
en el ritual de las piernas.
Una mujer de ojos azules
feroz como un poema
comiéndose a sus pájaros,
comiéndose a sus lobos,
vomitando el barniz de las flores
que predicen el ruedo
de un fantasma de tierra.

Crucificada con clavos de penumbra
la mujer
se acuesta entre los muertos.
Se acomoda en el pubis
un silencio de azucenas selladas.
Se descamina el cuerpo.
Se duerme con un sueño sin suturas
en la orfandad de su ombligo.
Con la tragedia del barro maquillando
su sonrisa circuncidada
y la mariposa que bebía rocío en su vagina
atravesada por mil alfileres idiotas.


Nora Dalmasso,
fue violada y asesinada en su lujosa casa de Río Cuarto, Córdoba,
el 25 de noviembre de 2006. Su nada despreciable posición
socioeconómica y llamativa belleza hicieron de su muerte la
comidilla de los medios locales y nacionales, que ventilaron detalles
de su vida sexual, muchos de ellos falsos. Nora tenía 51 años. Su
crimen aún continúa impune.


Traducción: Léonce W. Lupette

Arte: Stephen Mackey

Poema publicado en la revista karawa.net

domingo, 3 de abril de 2016

OH LOLA!


OH LOLA!

Para Lola y su perfume

Para Adriana


En la memoria

su cuerpo

es un acto de candor.

Los pájaros venidos de sus ojos

comen todavía

del milagro de la primavera.

La sangre tiene su música,

sus violines y sus eslabones.

Es un largo poema nacido

en un útero remoto.

Es un camino donde el olvido

no puede soplar su viento de naufragio.

Imposible dislocar

su nudo de constelaciones.



Porque no creo en la muerte te digo

que en la memoria

su cuerpo

es un guante blanco

que calza perfecto en tu beso.

Que vendrán otros días

y ella estará

en el  verde sortilegio de los parques.

Que la mano que desata el perfume la regresa,

viva,

criatura traslúcida,

delicada

como el sudor de un ángel.





Arte: "Butterfly Girl"Wild Empress Photography


viernes, 1 de abril de 2016

COMENTARIO DE CONTRATAPA DE "PRETTY IN PINK" POR ALBANY CHAPELLÍN

COMENTARIO DE CONTRATAPA DE "PRETTY IN PINK"

Con su poemario “Pretty in pink”, Raquel Fernández, nos deja acariciar sus sentimientos más íntimos. La poeta camina desnuda por una vida de lágrimas y risas, adioses, declaraciones de amor, desamores, deseos, amores rotos, pasiones, sueños, pérdidas inesperadas. 
Entre metáforas una niña-joven-mujer evoca recuerdos felices de cuando la vida la besaba en la boca, de amantes que prometían ser perfectos y terminaron convirtiéndose en pesadillas. 
“Pretty in pink” es un viaje por memorias que la acarician y que le duelen. Memorias rosas, memorias negras, pero con las que renace una y otra vez con luz de poesía. 
Poema tras poema desaparecen las distancias entre la autora y el lector, pues su sentir nos atraviesa para darnos cuenta que un día tuvimos el corazón intacto, nos expone cara a cara con el dolor y lloramos porque nuestra herida aún permanece abierta. También la muerte nos ha dejado huérfanos del cariño de nuestros seres más queridos papá, hermano, amigo, abuela. 
Al leer “Pretty in pink”, Fernández nos regala la oportunidad de recuperar lo que hemos perdido con palabras. Junto a ella podemos reescribir un final feliz aunque sea con poemas. En “Pretty in pink”, Raquel Fernández nos toca el corazón, nos toca el alma.

Albany Chapellín, periodista

6 de enero de 2016 - Barcelona, Venezuela