miércoles, 4 de octubre de 2017

ORDALÍA


ORDALÍA

Porque somos mujeres
(porque somos brujas
que escondemos hierbas nocturnas
en los estantes del bosque
y les cosemos la boca a los sapos
para que revienten las palabras)
estamos condenadas a la sospecha.

Porque somos mujeres nos obligan
a resignar nuestros pasos
caminando el fuego.
Con cada dedo chamuscado pretenden lavarnos
las babas de la luna.
Para que nuestra desnudez no baile
nos marcan con hierros candentes
Nos cuelgan boca abajo
horas
y horas
y horas.
Las cadenas nos remuerden los tobillos
y los poemas golpean nestros labios
como pequeños murciélagos borrachos
que buscan la luz.

Porque somos mujeres
(porque somos brujas
que nos encendemos en rojo
cada veintiocho días
y multiplicamos panes y peces
sin permiso de Dios)
nos sumergen en agua maldita
con piedras en la garganta.

Para demostrar nuestra inocencia
las mujeres tenemos que morirnos.

Pero, a veces,
ni siquiera eso alcanza.

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