martes, 23 de octubre de 2012

18 -J



18 -J   

"Se entiende?
Estaba claro?
No era un poco demás para la época?
Las uñas azuladas?
Hay Cadáveres."
Néstor Perlongher




Alguien como yo


podría decirte:


Estos cadáveres no son míos.

Yo enhebro pájaros en un hilo de palabras

para decirle amor

al hombre de ojos claros.

Yo escucho un disco de John Lennon

(“…
imagine all the people…”)

pero no tengo tiempo

para detenerme en los escombros.”



Del otro lado del humo que no cesa


alguien


(otro alguien que transcurre en estos cadáveres)


hace un nudo en la memoria:


“Poncio Pilatos

dame la suerte

de poder vivir/sobrevivir

comulgando

con esta silla desnuda,

con este lugar en la mesa que nadie ocupa.”

Pero no.


No se puede vivir/sobrevivir


cuando los ojos


son una botella muda


arrojada al mar de la indolencia,


una botella que gira


sobre los restos de ese último beso


dado casi como al descuido:


“Chau, mamá,

no te digo que no vuelvo,

porque alguien

(otro alguien que no sabe de la humedad de los gestos)

decidió que basta para mí,

y yo no me escondí, mamá,

porque no sabía

que estaba jugando con el Diablo.”

La sangre está seca.


La culpa está seca.


Y las manos


se lavan, se lavan y se lavan.


Estos cadáveres no son míos.

Estos cadáveres no son la gente

que yo quiero imaginar.

Bastante tengo con los codazos en el subte

y con las hormigas que devoran mis rosales
.”


Alguien como yo podría decirte:


“No tengo una silla desnuda.

No tengo un hueco en mi mesa.

Yo enhebro pájaros y escucho

un disco de John Lennon.

Pero llevo a estos cadáveres atragantados,

llevo atragantado

este bocado poco feliz,

este pedazo de carne rota.”

La sangre está seca.


La culpa está seca.


Y ellos


(pobrecitos,


pobrecitos
cadáveres nuestros)

con las muertes abiertas.






3º Premio Poesía "X edición del concurso literario escritor Alfredo Cossi", SADE Baradero – San Pedro, Baradero, Bs. As. (2012)


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