martes, 20 de enero de 2015
domingo, 18 de enero de 2015
ROSANA
ROSANA
En dónde enamoraron.
Si ella sabía coser.
Si habría criaturas esperándola.”
Rosana Acquaroni
¿En qué momento
el cuerpo adorado,
el cuerpo que pulsabas
como se pulsa la piel de los espejos
para duplicar florestas verdecidas
comenzó a ser un objeto de odio?
¿En qué momento
el blanco promisorio,
la epifanía de tiaras y jazmines
se convirtió en anatema ineludible,
en mácula de sangre acicateada
por una epidemia de mastines?
Romper ese cuerpo,
romper en mil pedazos ese cuerpo
nutriente de tu estirpe,
desfigurar las flores
de una vagina que supo ser camino,
contaminar la médula ambiciosa
de ese cuerpo anhelado y repelido
crucificó tu afán de eternidades.
Hay unos hijos solos,
unos hijos que se acuestan cada noche
con el crepúsculo de una madre muerta.
¿En qué momento
el cuerpo adorado,
el cuerpo precoz de tabernáculos,
de sacramentos ígneos,
se convirtió
en terreno enemigo?
Rosana Galliano fue asesinad el 16 de enero de 2008 en su casaquinta del barrio El Remanso, en Exaltación de la Cruz, Buenos Aires. Cenaba con su hermana Mónica cuando sonó su celular: era su ex marido, José Arce, que esa noche estaba a cargo de los hijos de la pareja. Como había poca señal dentro de la vivienda, la joven salió hasta el frente de la casa para hablar. Fue allí cuando la ejecutaron de cuatro balazos. La justicia consideró que se trató de un crimen por encargo de Arce, con quien la víctima atravesaba un conflictivo proceso de divorcio y quien la había agredido anteriormente en varias oportunidades. Rosana tenía 29 años.
Del poemario "Interrumpidas", Publicaciones Entre Líneas (2014)
Gran Premio Primer Concurso Internacional de Poesía “La palabra de mi voz”, Publicaciones Entre Líneas, Miami, EEUU (2014)
viernes, 16 de enero de 2015
ALTER GARTEN
ALTER
GARTEN
“Si no
estuviese tan oscuro
a la
vuelta de la esquina.
O
simplemente si todos
entendiésemos
que todos
llevamos
un viejo encima.”
Joan
Manuel Serrat
No creo
que ellos supongan
que
están en un jardín,
aunque
algunos revientan en los rincones
como
claveles negros cultivados
en un
vivero de sombras
(revientan
en sonidos extraños,
bocas
encorvadas
y
palabras torcidas,
ojos
que se arrastran
sobre
guardapolvos blancos
buscando
una médula piadosa
donde
doler y dolerse).
Otros,
tan
grises,
tan
quietos,
se
confunden con los muebles.
Una
finísima capa de polvo
les opaca los rasgos
(algún
día habrá un jarrón sobre la cabeza seca
de la
mujer sentada junto a la ventana;
las
enfermeras hacen esas cosas,
se
distraen,
piensan
en sus chicos con tos,
en sus
maridos montándoles el hastío).
No creo
que ellos supongan
que
están en un jardín.
No
tienen pétalos, tienen ruedas.
Sería
fascinante si tuviera cuatro años:
un
lugar donde nadie camina.
Y yo no
querría caminar,
querría
ruedas, como las de la abuela.
Lloraría
por las ruedas.
Lloraría.
Casi,
casi,
como
estoy llorando ahora.
lunes, 12 de enero de 2015
COMENTARIO SOBRE "INTERRUMPIDAS" POR SOLEDAD SÁNCHEZ MULAS
INTERRUMPIDAS
de Raquel Graciela Fernández
“fría como una llaga supurante
de vidrios rotos”
Raquel nos regala un poemario del que surgen flores rotas, carnívoras y audaces; flores que, después de consumidos los versos —hoy no me detengo en la belleza formal de su poesía—, muerden mis talones.
Cada niña, cada mujer, de Interrumpidas tiene los ojos de mis hijas, las manos de mi madre, el movimiento de brazos de mi hermana, el caminar de mi mejor amiga. Cada niña, cada mujer de Interrumpidas, tiene mi piel.
“Aúlla
como una casa vacía”
Sus voces renacen en la voz de mi querida poeta para no morir nunca. Y esas voces, en nuestros ojos, en nuestro cuerpo que se duele en las ausencias, en las cicatrices, en las sepulturas, germinan con la rabia de sus perpetuos silencios.
No están. Pero Raquel, a veces con la delicada forma de una lágrima, otras con las aristas del escombro, hace vibrar sus sombras, sus ecos, y compone una melodía dulce (y dolorosa) que entreteje historias de princesas y monstruos.
“Como un reflujo de ángeles que hierven”
Interrumpidas debe ser aldaba. Llamarnos a esos cuartos vacíos donde ahora ya no cabe la risa. Donde el cuerpo cedió el lugar a la ceniza; donde la ceniza cedió el espacio a la nada.
Aldaba que nunca interrumpa su agrio repique, que abra ojos, que estruje leyes, que proteja, que ampare, que cubra, que limpie.
Que desnude los cuerpos de huesos poderosos para que no golpeen más.
Nunca más.
Basta. Basta.
Basta ya.
“niña de huesos que levitan,
de médula cristalina”
…
Ana Orantes denunció públicamente, en un programa de televisión, el maltrato sufrido a manos de su esposo durante más de 40 años. Días después, este la roció con gasolina, en el patio de su casa, y le prendió fuego. Falleció calcinada (diciembre de 1997, Cúllar Vega, Granada, España). Su muerte supuso una conmoción nacional que culminó, en 2004, con una ley integral contra el maltrato de género. Su recuerdo da voz española a las mujeres que sufren maltrato de género.
Míriam, Toñi y Desirée fueron secuestradas en Alcácer (Valencia, España), en noviembre de 1992. Sus cadáveres aparecieron en enero de 1993. Las autopsias revelaron que habían sido brutalmente torturadas y violadas. Uno de los autores del crimen, Antonio Anglés, no pudo ser capturado, y a día de hoy se encuentra en paradero desconocido. El otro, Miguel Ricart, fue condenado a 170 años de prisión (aunque solo cumplió 21 y hoy está en libertad). Las niñas de Alcácer tenían 14 y 15 años. Iban a una fiesta de su instituto.
Sean ellas las voces de las niñas y mujeres españolas que han sido torturadas y asesinadas, y de las que aún están desaparecidas.
Salamanca, 12 de enero de 2015
SOLEDAD SÁNCHEZ MULAS
Soledad Sánchez Mulas (Salamanca, España), es autora de los poemarios Caracol desnudo (1984), Sus ecos habitándote (1990), Encaje de minúsculas polillas (1998), Besar tu claridad (2004-2013), La fragilidad del barro (2010), Una flor en la 524 (2012) y Agua desnuda (2014), todos ellos inéditos.
Besar tu claridad, antología de su poesía mística, fue elegido finalista en el Premio Mundial de Poesía Mística Fernando Rielo 2013.
Agua desnuda fue escrito para el acto del Poeta ante la Cruz (abril de 2014), promovido por la Real Cofradía Penitencial de Cristo Yacente y de la Agonía Redentora (Salamanca).
Sus poemas han aparecido publicados en las revistas Crear en Salamanca, Salamanca Letra Contemporánea, Revista Pasión, Margen Cero, En sentido figurado, Ágora, papeles gramáticos, y El protestante digital; y en las publicaciones conjuntas, entre otras: El Cielo de Salamanca (2010, 2011, 2012 y 2013), Invitación al hombre. Poetas contra la droga (2013), Encuentros y palabras (2013), Encontrados. Momentos de la Tierra (2013)…
Su obra ha merecido numerosos premios, de entre los que destacamos: Internacional de
Escritura Inspirado por Tagore; Fundación Camino de la Lengua Castellana; Finalista en el María del Villar Berruezo; CEAM de Segorbe; Ciudad de Cantillana; Valentín Andrés de Grado; AC Tierno Galván; Búcaro…
Arte: "Crucified Woman", Almuth Lütkenhaus (Emmanuel College,Toronto, Ontario Canadá)
viernes, 9 de enero de 2015
NORA
NORA
"te
estoy llamando
como
a la muerte
amor
como
a la muerte"
Idea
Vilariño
Abierta
de par en par
la
noche
es
una mujer quebrada
en
el ritual de las piernas.
Una mujer de ojos azules
feroz
como un poema
comiéndose
a sus pájaros,
comiéndose
a sus lobos,
vomitando
el barniz de las flores
que
predicen el ruedo
de
un fantasma de tierra.
Crucificada
con clavos de penumbra
la
mujer
se
acuesta entre los muertos.
Se
acomoda en el pubis
un silencio
de azucenas selladas.
Se
descamina el cuerpo.
Se
duerme con un sueño sin suturas
en
la orfandad de su ombligo.
Con
la tragedia del barro maquillando
su
sonrisa circuncidada
y
la mariposa que bebía rocío en su vagina
atravesada
por mil alfileres idiotas.
Nora Dalmasso fue violada y
asesinada en su lujosa casa de Río Cuarto, Córdoba, el 25 de noviembre de 2006.
Su nada despreciable posición socioeconómica y su llamativa belleza hicieron de
su muerte la comidilla de los medios locales y nacionales, que ventilaron detalles
de su vida sexual, muchos de ellos falsos. Nora tenía 51 años.
Su crimen aún continúa impune.
Del poemario "Interrumpidas",
Publicaciones Entre Líneas (2014)
Gran Premio Primer Concurso Internacional de Poesía
“La palabra de mi voz”, Publicaciones Entre Líneas, Miami, EEUU (2014)
miércoles, 7 de enero de 2015
LOLA
LOLA
“Mañana
me vestirán con
cenizas al alba,
me llenarán la
boca de flores.”
Alejandra
Pizarnik
No, no me vas a convencer.
Las mujeres no nacemos
para ganarnos,
a los quince años,
un par de alitas de papel de arroz.
Para vaciarnos de cardúmenes rojos
y repletarnos
de velones y rosarios de plástico.
Para obtener el status de estampita
y quedarnos inmóviles.
Para siempre.
Para siempre.
A los quince años los ojos fracturados como
un paraguas herido de viento, no.
La mordedura letal de la arena y el sol
como verdugo, no.
El miedo tejiendo nubes de vidrio que se
rompen al respirarlas, no.
(El verano es un caballo azul que sangra
porque mi cuerpo
es una llaga abierta en su lomo absoluto).
Un angelito más en el
cielo.
Y en la tierra, ¿qué?
En la tierra algo que se quiebra,
(una mujer que no será
o un pájaro),
el lobo omnipresente
y el horror de saber que el bosque crece,
sin paréntesis,
como un tumor de sombra.
Lola
Chomnalez fue hallada muerta en el balneario Barra de Valizas de Uruguay el
martes 30 de diciembre de 2014 tras estar dos días desaparecida. Había salido a
dar una caminata por la playa a primeras horas de la tarde. Por su asesinato no
hay ningún detenido. Lola tenía 15 años.
Del poemario "Interrumpidas" Edición ampliada, Acercándonos Ediciones (2015)
martes, 6 de enero de 2015
MEMORIAS DE ENERO
MEMORIAS DE ENERO
Digo infancia
y enero es
un bosque de árboles azules.
Canta
en campanas de arena,
en anzuelos de luz que hilvanan peces
atildados
como moños de rafia,
en zapatos y lápices
silbando
su verbo de milagros.
Canta
en su ocio de estrellas,
en pájaros que ascienden por los hilos
calientes del verano,
en cajones de sal que se abren y se cierran
(y adentro el mar,
adentro el agua limpia
como el lomo de un animal eterno).
Digo infancia
y enero es
un pedazo de mí
que no se duerme en la tristeza.
(En los misterios de enero
la niñita que fui
abre un libro de tapas amarillas
y vuela).
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