sábado, 2 de septiembre de 2017
miércoles, 30 de agosto de 2017
AGRIETADOS
AGRIETADOS
Vos te parás de ese lado.
Yo me paro de este.
Vos decís un hippie menos.
Yo pienso en la madre de Santiago
oliendo ausencia.
Vos te reís de los poemas express
que sangran por la herida.
Yo escribo como si estuviera en trance
y pienso en Ezequiel Demonty,
y sueño con un corazón flotando
en el río helado,
y a veces no quisiera ser tan médium,
tan bruja.
Vos decís que todo es político.
Yo respondo que sí,
que todo es político,
que un pibe que no está
es político.
Vos decís que apoyás a gendarmería,
a prefectura, a la policía,
al ejército,
a la coreografía siniestra de las balas.
Yo digo que apoyo la vida,
la de Santiago,
la tuya, la mía,
hasta la del perrito al que apalearon ayer.
La foto está en tu muro de Facebook
con un emoji
llorón,
justo debajo de los ja ja ja ja
con los que celebrás
que falte un hijo,
un hermano,
un amigo.
Perritos sí, pibes no.
Qué suerte que yo me paro de este lado.
domingo, 27 de agosto de 2017
SI DESAPARECIERA MI HIJO
SI
DESAPARECIERA MI HIJO
Si
desapareciera mi hijo,
¿dónde
lo buscaría?
Si
desapareciera mi hijo,
blanco,
negro, qom, mapuche,
hippie,
punk,
judío,
cristiano, rastafari, ateo,
seminarista,
estudiante,
obrero,
músico, poeta,
pajarito
que comió de mi mano,
pajarito
que me cantó las cuarenta
cuando
quise ponerle llave al nido,
¿dónde
lo buscaría?
Si
desapareciera mi hijo,
si
abriera la puerta de su cuarto por la mañana
y
no encontrara su desorden,
su
olor,
el
eco de sus dedos revoloteando
sobre
las cuerdas de todas las canciones,
¿dónde
lo buscaría?
Si
desapareciera mi hijo
y
mi útero mugiera como un barco herido,
y
el miedo temblara en sus mástiles de sangre,
y
lloviera,
¿dónde
lo buscaría?
Si
desapareciera mi hijo y muchos preguntaran por él
y
vos no preguntaras,
y me dijeras que algo habrá hecho
o
que se escondió para joderlos a vos
y a
tu mundito de revista Billiken,
¿dónde
buscaría eso que muchos insistimos
en
llamar memoria?
jueves, 24 de agosto de 2017
UN TAL ARJONA
UN TAL ARJONA
Nosotros,
los poetas,
los verdaderos poetas,
los bendecidos,
los talentosos,
los incandescentes,
los que nos juntamos con amigos poetas
para masturbarnos el ego con aplausos
y vomitamos en los canteros
para parecernos a Bukowski,
los que cocinamos revueltos Pizarnik
con espejos, cenizas y una pizca de secobarbital,
los que tenemos 60 y nos creemos loquitos de 20,
los que tenemos 20 y sobreactuamos el insomnio,
los que nos ofendemos si nos leen las amas de casa
(incluso las que toman vino toda la tarde
mientras sus maridos trabajan)
y las cajeras del supermercado chino
(porque esas pibas no entienden nada
y nosotros escribimos para que no nos entienda
la gente que entiende),
los que hacemos la revolución del teclado
y la marcha del culo en la silla,
los que publicamos nuestros poemas en Facebook
esperando que nos descubra el Brian Epstein de los
poetas
y vaya a El Ateneo a pedir nuestro último libro
que es furor en Mc Donalds
(aunque nos recorte un poco el pelo
y nos obligue a bañarnos una vez por semana),
los que huimos de la rima fácil
porque nunca aprendimos a escribir un soneto
(no lo necesitamos)
y seguimos mirándonos el ombligo
mientras las balas silban sobre las trincheras,
tenemos algo que decir
sobre un tal Arjona:
¿cómo puede ser que este tipo viva de lo que hace
y nosotros
(los bendecidos,
los talentosos,
los incandescentes)
estemos condenados a morirnos en una oficina,
vendiendo productos de limpieza sueltos
o paseando a los perros de los vecinos?
Foto: Ricardo Arjona
lunes, 21 de agosto de 2017
jueves, 17 de agosto de 2017
MI VIDA COMO POETA
MI VIDA COMO POETA
Cuando empecé a
escribir poemas
quería gustarle a
todo el mundo
por eso los concebía blandos,
redonditos,
amorosos
(yo recostada en una pared de peces,
yo haciendo pie en las olas de tu cuerpo,
yo embarazada de la sal y la espuma).
A las vecinas del
barrio les encantaban.
Dejé de ser “la chica del súper”
o “la chica del video”
y pasé a ser “la chica que escribe poemas”.
Esa fue mi primera
medalla,
la que me colgué con
más orgullo.
Después
empecé a
mandar mis poemas a los concursos
y a los jurados les
encantaban.
Me llené de medallas.
Cuando mi hijo me
entierre
venderá dos o tres
y tirará el resto a
la basura.
Cosa que no está nada
mal
considerando que heredar
ego y hojalata
puede ser bastante decepcionante.
Un día me di cuenta
de que mis poemas
les encantaban a los
otros
pero a mí
me parecían vacíos.
Y me alejé de tu cuerpo,
de las olas,
de las fórmulas redonditas,
para empezar con estos
mamarrachos
y la ferocidad
doméstica
de una canilla que gotea toda la noche.
Mis fans decretaron que había perdido el vuelo.
Yo creo que me volví
vieja.
Supongo que para las
vecinas del barrio
hoy soy "la chica que tiene un perro loco
y saca a la vereda
botellas de champagne vacías
los sábados a la
mañana."
Cosa que no está nada
mal
considerando
que el perro está loco de verdad,
el
champagne me gusta más que la poesía
y sigo siendo "la chica"
aunque tenga mil
años.
Arte: Laurel Holmes
martes, 15 de agosto de 2017
NO SE CUIDÓ
NO SE CUIDÓ
No se cuidó.
¿Qué es cuidarse?
¿No fumar?
¿Renunciar a los huevos fritos?
¿Levantarse de vez en cuando de la silla?
¿Parar la mano con la sal?
El sodio es malo para el corazón.
¿El odio es malo para el corazón?
No se cuidó.
Tuvo que cerrar el negocio de toda la vida.
La echaron de la fábrica donde trabajaba.
Se le incendió la casilla.
Le pegaron un tiro en la nuca
en un enfrentamiento.
Lo obviaron en una estadística mentirosa.
No se cuidó.
Cuidate vos.
Cuidate.
Largá el pucho.
Movete.
Comé sano.
Dormí con dos frazadas
y no tengas catorce años.
Se puede.
Claro que se puede.
La solución a todos tus males está en esa bicicleta fija
que usás como perchero.
La bronca no mata.
Lo que mata es el colesterol.
Mente descremada en
cuerpo sano.
Comprá verdurita
o cualquier verdura.
Creele a la diva rubia que se
lava el culo con champagne.
A la chica linda que se saca una foto con un negrito.
Al monstruo de ojos claros que te abraza
como si le importara
que en la casilla tus pibes se mueran de frío.
No se cuidó.
Cuidate vos.
Corré.
Corré como Forrest
Gump.
Corré como si fueras la estrella
de una película de los ’90.
Corré por tu vida.
O sentate en el patio,
como yo,
a esperar que florezca la orquídea de los pobres.
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