lunes, 7 de marzo de 2016

"INTERRUMPIDAS": LA MEMORIA DE LAS VÍCTIMAS DE FEMICIDIO HECHA POESÍA, POR ANDRES FIGUEROA PARA PERIÓDICO MÓVIL

Tucumán
LITERATURA
"Interrumpidas": la memoria de las víctimas de femicidio hecha poesía
Por: Andres Figueroa



Esta tarde se presentará en el aula Manuel Belgrano, de la Facultad de Derecho, el libro "Interrumpidas", de Raquel Graciela Fernández. 
La obra reúne 30 poemas dedicados a mujeres y niñas desaparecidas o víctimas de femicidio. Entre ellas, figuran las tucumanas Paulina Lebbos y Marita Verón. 
Esta mañana, la autora se reunió con Alberto Lebbos, titular de la Comisión de Familiares de Víctimas de la Impunidad, quien presentará la obra junto a la decana de la Facultad de Derecho, Adela Seguí y la titular Observatorio en Género y Diversidad de esa unidad académica, Soledad Deza. 
"Además de la profunda admiración que tengo por Alberto (lebbos), que lucha desde hace 10 años por Justicia; el caso de Paulina es un símbolo. Un símbolo de lo que no queremos para este país", resaltó en diálogo con Periódico Lebbos. 
Además, se incluyen obras dedicadas a mujeres y niñas asesinadas como Ángeles Rawson (que tenía 16 años cuando la mató el portero de su edificio por resistirse a un abuso), Nora Dalmasso (violada y asesinada en su casa de Río Cuarto, Córdoba, en 2006), Rosana Galiano (asesinada a los 29 años por orden de su marido), Soledad Bargna (que perdió la vida cuando un condenado por violación le asestó 26 puñaladas en 2009) y Candela Rodríguez (de 11 años, violada, asesinada y arrojada a la vereda en una bolsa cerca de su casa), entre otras. También hay obras dedicadas a jóvenes que permanecen desaparecidas, como Marita, Sofía Herrera y María Cash.

La autora señaló que el libro fue una suerte de "reacción a lo que nos está pasando". "Es la unión de casos de mujeres y niñas violentadas, para visibilizarlos. Hay casos que son sumamente mediáticos y otros que no tantos, porque son chiquitas de zona sur del Gran Buenos Aires, donde yo vivo", reflexionó. 

La cita es el lunes a las 19, en el aula Manuel Belgrano de la Facultad de Derecho, en 25 de Mayo 456.

Fotos: Andres Figueroa

PAULINA RECIBE UN HOMENAJE CON FORMA DE POESÍA EN "INTERRUMPIDAS", LA GACETA, TUCUMÁN

Paulina recibe un homenaje con forma de poesía en “Interrumpidas”

HOMENAJE. Alberto Lebbos junto a Raquel Fernández, la autora del libro. 
la gaceta / foto de inés quinteros orio

Raquel Fernández presentará hoy su libro, dedicado a las víctimas de la violencia de género

La presentación es a las 19, en 25 de Mayo 456

“El poema lo realicé con el objetivo de eternizar a Paulina”. Las palabras pertenecen a Raquel Graciela Fernández, escritora porteña que dedicó mucho tiempo y esfuerzo para dar a luz a su libro “Interrumpidas”, una obra cargada de emoción pero también de dolor, como lo resumió su autora.
Este libro de poemas, que será presentado hoy a las 19 en el aula Belgrano de la Facultad de Derecho de la UNT, reúne más de 30 poesías en memoria de mujeres víctimas de la impunidad y víctimas de la violencia de género de todo el país.
El primer poema se realizó en memoria de Candela Sol Rodríguez, la niña de 11 años oriunda de Hurlingham (Buenos Aires) que fue asesinada en agosto de 2011.
Sobre la poesía escrita en memoria de Paulina, Fernández contó que su objetivo fue realizar una obra literaria que hiciera perdurar en el tiempo a la joven asesinada en 2006. “En estos versos he reconstruido el recuerdo de Paulina; he reconstruido a la joven como un símbolo, como lo que fue: una mujer a la que le interrumpieron la vida, a la que le robaron sus sueños”, contó emocionada la escritora.
En la elaboración del poema se busca recrear la personalidad de la víctima, haciendo hincapié en las características de cada mujer. “Paulina no fue una muñeca rota tirada a la vera de la ruta. Paulina fue una mujer con vida, una hija, una madre, una hermana, una amiga”, añadió Fernández.
La autora expresó que no se imaginó recibir tanto cariño y muestras de afecto por parte de los familiares de las víctimas que tienen un lugar dentro de este libro. Se han traducidos tres poemas al alemán -uno de ellos el de Paulina- y una revista de ese país lo publicará hoy.

Protagonistas

El libro contiene poemas de casos de mujeres asesinadas brutalmente y, en algunos casos, sin que se conozca a los responsables. Entre ellas se encuentran Wanda Taddei, María Soledad Morales, María de los Ángeles Verón, Nora Dalmasso, María Cash, Ángeles Rawson o Lola Chomnalez.
Al final del Libro se presenta el poema “Yo vuelvo” como una manifestación en contra de los casos de femicidios y en homenaje a todas las mujeres víctimas de violencia de género.
Alberto Lebbos se mostró muy agradecido con la autora de esta obra literaria. “Desde lo emocional y lo afectivo siento que este poema es muy valioso para mi”, expresó el padre de Paulina. Lebbos sostuvo que tanto Raquel Fernández como todos los artistas que rindieron homenaje a Paulina “se han puesto en sus zapatos”

PAULINA RECIBE UN HOMENAJE CON FORMA DE POESÍA EN "INTERRUMPIDAS", LA GACETA, TUCUMÁN

Con Alberto Lebbos, papá de Paulina, asesinada en 2006 

domingo, 6 de marzo de 2016

LA MENTIRA


LA MENTIRA
 
“Mas ya lo sabes: todo fue mentira.
Y si sigues llorando, bueno, pues!
Otra vez ni he de verte cuando juegues.”
César Vallejo
 
 
 
Yo sabía
 
que las palabras eran sólo cadáveres,
 
osamentas marchitas con la médula rancia,
 
despojos bastardeados
 
por el eco infinito
 
de las repeticiones vacías.
 
Algo alteró mi percepción
 
y fue tu mano
 
acariciando la cabeza del cachorro apaleado.
 
Me tiraste tus palabras ociosas
 
como los restos
 
de un convite siniestro,
 
y yo me soñé invitada a la fiesta.
 
Creí que en verdad
 
habías atisbado el olor de mi llanto,
 
como en un fabuloso poema de Vallejo
 
y nunca me quedé en dulces pucheros.
 
Lloré sobre tus labios
 
y debajo de tu cuerpo
 
porque la mentira era la más nítida de las verdades
 
zanjando mis carencias.
 
La mentira mecía mi carne,
 
la mentira me pintaba la boca
 
con una sonrisa de éxtasis devenida en bramido.
 
La mentira fue tu piel rota debajo de mis uñas
 
y el beso que selló el pacto
 
para inmolar al cordero.
 
Deberías cortarte las manos
 
deshonradas por la sangre inocente.
 
Deberías clavarte en esos ojos
 
que no se atreven a mirarme
 
los minuteros eternos de todos los relojes
 
que marcaron
 
mi tiempo de espanto.
 
Nunca me salvaste.
 
Tu cuerpo no me absolvió
 
ni me indultó tu olvido.
 
Deberías atragantarte con cada una de tus palabras,
 
con su insoportable levedad
 
de criaturas lisiadas.
 
Y jamás atreverte a nombrar
 
a la que creyó,
 
a la que no te dio más que nueve o diez caricias,
 
y un cuerpo apaleado,
 
y, quizás, algún ladrido.




Arte: Erwin Blumenfeld



viernes, 4 de marzo de 2016

UN POEMA PARA PAULINA LEBBOS INTEGRA EL LIBRO "INTERRUMPIDAS" QUE SE PRESENTARÁ EN TUCUMÁN, POR MARIANA ROMERO PARA PERIÓDICO MÓVIL

Tucumán
LITERATURA
Un poema para Paulina Lebbos integra el libro "Interrumpidas", que se presentará en Tucumán
Por: Mariana Romero

La escritora Raquel Graciela Fernández lanzará en nuestra provincia la obra, que reúne poesías de mujeres víctimas de violencia de género.


Un libro que duele, atravesado de horror y violencia transformada en poesía, "Interrumpidas" posa su mirada sobre mujeres asesinadas, desaparecidas y víctimas de toda clase de violencia de género.

El libro llega a Tucumán y su autora, Raquel Graciela Fernández, lo presentará personalmente en nuestra provincia.

La obra incluye 30 poemas, cada uno dedicado a una mujer que a los argentinos nos falta y cuyo nombre dibuja una cicatriz más en una sociedad marcada por los femicidios y la violencia de género

Dos de ellas son tucumanas: Paulina Lebbos y Marita Verón. Para Raquel, son símbolos, paradigmas de la violencia hacia la mujer. "Es muy fuerte saber que voy a presentar el libro en Tucumán, la tierra de dos de los casos emblemáticos", contó a Periódico Móvil.

"Sobre todo, mi deseo era darle un abrazo a Alberto Lebbos, porque su lucha me conmueve", agregó la poetisa. "Con Paulina me ocurre algo muy especial, porque Capital está empapelada de afiches que piden justicia. Con mi hijo, vemos su rostro todos los días", destacó. 

Además del poema dedicado a Paulina, el libro da vida a otras mujeres y niñas asesinadas como Ángeles Rawson (que tenía 16 años cuando la mató el portero de su edificio por resistirse a un abuso), Nora Dalmasso (violada y asesinada en su casa de Río Cuarto, Córdoba, en 2006), Rosana Galiano (asesinada a los 29 años por orden de su marido), Soledad Bargna (que perdió la vida cuando un condenado por violación le asestó 26 puñaladas en 2009) y Candela Rodríguez (de 11 años, violada, asesinada y arrojada a la vereda en una bolsa cerca de su casa), entre otras. También hay obras dedicadas a jóvenes que permanecen desaparecidas, como MaritaSofía Herrera y María Cash.

La cita es el lunes a las 17, en el aula Manuel Belgrano de la Facultad de Derecho, en 25 de Mayo 456. De la presentación de "Interrumpidas" participarán, además de la autora, la decana de la Facultad de Derecho, Adela Seguí, la titular Observatorio en Género y Diversidad de esa unidad académica, Soledad Deza, y Alberto Lebbos, padre de Paulina y titular de la Comisión de Familiares de Víctimas de la Impunidad. 


PAULINA
“De pronto vuelvo
a la noche
con mis zapatos de agua.”
Mía Gallegos
  
Ahora que sus jugos han sido consumidos,
que se agotó la paciencia de su carne,
que sus martirios iniciaron el camino
donde acecha
la pequeña ferocidad de los escarabajos,
sólo nos queda un nombre.
Su nombre.
Y lo repetimos con celo de oración,
con obstinada precisión de recuerdo.

Tenemos que armarla.
Tenemos que rehacer su cuerpo.
Reconstruir sus piernas extraviadas,
encajar su cintura en la memoria,
limpiar sus ojos conjugados de barro.
Tenemos que sentir una mujer,
saber una mujer,
gritar una mujer.
No un objeto.
Nunca un objeto.
Nunca una muñeca decorada a golpes,
una muñeca azul de calamidades,
fácil de rasgar,
fácil de romper.
Olvidable
como una marioneta hecha de nada,
de acuarelas delebles, 
de capricho.




miércoles, 2 de marzo de 2016

YO TUVE LA CULPA


YO TUVE LA CULPA

En memoria de Marina Menegazzo y María José Coni, asesinadas el entre el 22 y el 23 de febrero de 2016 en Montañita, Ecuador, cuando disfrutaban de sus vacaciones


Yo tuve la culpa.

Claro que yo tuve la culpa.

Yo usaba la pollera demasiado corta,

las uñas  demasiado largas,

los ojos demasiado abiertos para abrazar

amaneceres/perros/mariposas

y demasiado cerrados para advertir

el gesto cruel del verdugo.

Yo caminaba sola por la playa,

me comía el mar,

me comía la espuma,

era una sirena ondulante de mochila rosa.

Yo iba a bailar con un short demasiado provocador,

un corte de pelo demasiado llamativo

y ese mechón subversivo y rubio

cayéndome sobre la frente.

Yo besaba a mis amigos en los labios, a veces.

Yo tomaba algo con mis amigos, a veces.

Yo tenía amigos.



Yo tuve la culpa.

Claro que yo tuve la culpa.

Yo andaba y desandaba los pasos de la noche,

me hamacaba en las pestañas de la luna,

tenía un novio, o dos,

y  me dejaba amar

porque yo también amaba.

Yo usaba los jeans demasiado ajustados,

los tacos demasiado altos,

la boca demasiado abierta para besar/cantar/reír

y demasiado ajena al grito.

¿Por qué iba a gritar si yo tenía 15, 17, 20 años?



Yo tuve la culpa.

Claro que yo tuve la culpa.

Yo era demasiado joven,

demasiado linda,

demasiado alegre.

Estaba demasiado viva.

Yo era demasiado.

Tenía un violín en la sangre,

un pájaro en la garganta,

un jardín brotado en los párpados.

Y el aire florecía cuando me tocaba el sueño.

Yo tenía la ilusión de ser velero, poema, camino,

guardapolvo a cuadros, guardapolvo blanco,

sutura en la llaga de los hospitales.
.
La ilusión de pintar en mi aldea

todas las aldeas del mundo.

Yo escribía las memorias de mi útero

en un diario impalpable,

escuchaba absorta sus cantos tribales,

sus pulsaciones de animal dorado.



Yo tuve la culpa.

Claro que yo tuve la culpa.

Yo tuve la culpa de la bala que me quebró la espalda,

del golpe que me partió la cabeza,

de la puñalada que me desmembró el camino de la sangre.

Yo tuve la culpa de los pulmones rotos,

del sexo profanado,

del caos del ombligo,

del descalabro de las piernas.

Yo tuve la culpa de la bolsa negra

que vistió mi desnudez apagada,

de la logia de moscas custodiando

mi pudrición y mis úlceras,

de la mirada viuda respirando

arena, tierra, basura.



Yo tuve la culpa.

Claro que yo tuve la culpa.

Yo bailé sobre una mesa como una gitana impúdica,

me fui a la cama con un hombre que apenas conocía,

me quedé con un golpeador porque me gustaba,

me aventuré en las aguas del peligro,

le fui infiel a mi marido, a mi patrón, a mi Dios,

no repasé las cuentas de un rosario de penitencia.

Yo serví mi cuerpo

en la bandeja cotidiana del prejuicio.



Yo tuve la culpa.

Claro que yo tuve la culpa.

¿Cómo no voy a tener la culpa

si yo soy mujer?




Marina Menegazzo María José Coni desaparecieron en la localidad de Montañita, Ecuador, donde vacacionaban, el 22 de febrero de 2016. Sus cuerpos aparecieron envueltos en bolsas de plástico el 25 y el 27 del mismo mes. Las jóvenes mendocinas fueron golpeadas, violadas y atacadas a cuchillazos. Alberto Segundo Mina Ponce y Aurelio Eduardo “El Rojo” Rodríguez fueron declarados culpables por el doble crimen y condenados a de 40 años de prisión. Marina tenía 21 años y María José, 22.



martes, 1 de marzo de 2016

MARIANELA


MARIANELA

“Con tu pincel de luz cierra tus ojos. Duerme. La noche es larga, pero ya ha pasado.”
Vicente Aleixandre



A golpes la ausencia se convierte en recuerdo.

A golpes se vuelve a creer

en la inquietud de los manteles a cuadros,

en la hoguera de colores donde expira la tarde,

en la feliz ignorancia de los perros.

A golpes se reaprende el juego de la vida.



A golpes de jazmín ella regresa

como una hostia pura que comulga

con los embates de la primavera.

Es mucho más que una huella de sangre,

un séquito de huesos calcinados,

un nombre con ribetes de llaga.

Es mucho más que un dolor en el costado

del Dios de las ovejas puras.

Es un relámpago dulce que desmiente

el teatro vacío de la muerte.

El llanto que lava los pies de la memoria.

La boca que sostiene nuestra pulsión de lucha.



La seguimos buscando todavía

en las  esquinas pálidas del sueño.

Y ella sigue soltando su sonrisa,

un puñado de globos o de pájaros,

y vuela más alta que el verdugo,

más alta que el infierno,

tan alta como un ángel.




 Marianela González fue vista por última vez en un centro comercial de Quilmes Oeste, el 8 de noviembre de 2013. Su cuerpo calcinado apareció el 8 de enero de 2014 en un predio utilizado como campo de deportes de un colegio, en la misma localidad.  Marianela tenía 24 años y padecía de esquizofrenia. Su crimen aún continúa impune.