miércoles, 25 de agosto de 2010

NOVIO DE ARENA


NOVIO DE ARENA 

“Pero a ti quiero mirarte hasta que tu rostro se aleje de mi miedo como un pájaro del borde filoso de la noche.” – Alejandra Pizarnik 


  
En su boca 

se interrumpió el beso. 

Se despojó. 

Dejó caer los velos uno a uno 

(y atrás estaba el miedo). 

Yo estaba lista 

pero fui 

la novia del desierto. 

Hebras de arena. 

Lámparas de arena. 

(Y este incómodo cuerpo 

con sus propias ideas, 

con su antojo infantil de florecer 

debajo de las piedras de la sombra).   



Él era el rey de las palomas muertas. 

Los pies desencajados del otoño. 

Tantas máscaras para que la locura no se vea. 

Tanta luz de cara a la pared. 

La posición fetal. 

Los huesos estallando en un final de sangre. 

(“No fue un accidente, 

el chico se tiró. 

Delante de las ruedas del camión. 

Se tiró, 

te lo juro.”).   



Yo estaba lista 

pero él prefirió 

dormir con los brazos en cruz.



 Arte: Stacey Ann Borg

Del poemario "Todos los hombres que me amaron", Ediciones Literarte, 2012


viernes, 20 de agosto de 2010

RITUAL DE OTOÑO


RITUAL DE OTOÑO  
 
 
 

Llegaba el otoño
 
y las vecinas
 
arrojaban al suelo sus escobas
 
-memoria mística de báculos sagrados-
 
y se arrodillaban sobre las hojas secas
 
rogando por el amor que no llegaba,
 
arrastrando sobre las veredas ocres
 
el ruedo mentiroso de sus faldas,
 
tan largas,
 
tan tristes.
 
 
 
Yo bailaba desnuda
 
en el olor del viento
 
y estiraba mi piel para tocarte,
 
extraño que me has partido en dos el alma.
 
Pero mi piel no llegaba hasta tu orilla,
 
y mordiendo las lágrimas,
 
me reía de mí,
 
de mi desnudez,
 
de mi desamparo.
 

 

Arte: “Autumn Girl”, molMolly

Distinción Poesía Concurso “Páginas de Otoño 2007”, Revista Literaria “Noticias de la Musa”, Morón, Bs. As. (2007)
 
Poema publicado en el blog "Con voz propia" - Revista literaria


domingo, 15 de agosto de 2010

EL LIBRO DE LA RISA Y EL OLVIDO


EL LIBRO DE LA RISA Y EL OLVIDO

“La borró de la fotografía de su vida no porque no la hubiese amado, sino precisamente porque la quiso. La borró junto al amor que sintió por ella”.
Milan Kundera, “El libro de la risa y el olvido”




La que supo ser cáliz

se destrenza las lágrimas,

se arranca la sentencia al desamparo,
 
delimita el ayer

como aquel tiempo

en que se pronunciaban sus caderas

y el aire se enturbiaba

con su secreto olor a barro y secreciones

de ciega enamorada.

La que supo ser llaga

se descose el ridículo vestido

de insomnio y mansedumbre,

renuncia al rol de luna arrepentida,

de herida devastada

en el desgarro de las constelaciones,

se sacude la noche prematura

y no tiembla al batirse

a duelo eterno con sus ferocidades.

La que supo ser fiebre

degüella las palabras amorosas

que remataron su desnudez de hembra

adicta al básico ritual,

al ejercicio carnal de las urgencias,

al fuego cocedor de las alcobas;

instinto, compulsión, obsesión pura,

todo lo gasta con su lengua generosa,

todo lo hunde en mares de saliva.

La que supo ser llanto

se columpia

en la enmienda perfecta del olvido

-ya no lucha contra su certeza,

ni intenta retocar fotografías

que esgrimen el pasado,

ni le da alas a un amor inválido-;

y borra cada trazo de la historia

-tan falsa y tan real, tan lúdica y terrible-

que escribió, sin reservas, con su sangre.




Arte: Daria Palotti 

Poema publicado en el blog "Con voz propia" - Revista literaria


domingo, 8 de agosto de 2010

LA ROSA AZUL


LA ROSA AZUL
 
 
 
Anoche me dormí leyendo a Yeats.
 
Corrí nuevamente el riesgo
 
de soñar con el País de las Hadas,
 
pero no:
 
soñé con una calle estéril,
 
y un hotelito de mala muerte
 
al que yo apedreaba
 
con mi sexo descontento,
 
y con una florista que ofrecía sin culpa
 
unas siniestras rosas azul-celestes.
 
Tomé una de esas rosas en mis manos
 
y le arranqué su lengua perfumada,
 
sólo porque su farfulleo
 
hacía eco en mi cabeza saturada de viento.
 
Después la acuné entre mis brazos:
 
 comprendí que era
 
un error deliberado de la naturaleza,
 
igual que las mothwomen
 
que nunca supimos cómo ser mariposas
 
y nos estrellamos
 
contra los focos rojos de los hotelitos baratos
 
donde el amor nunca es más
 
que una mediocre puesta en escena.
  
 
 
Antes de despertar,
 
miré con ternura a tu fantasma
 
(no hay fantasma más terrible
 
que el de un hombre
 
que aún camina en la tierra de los vivos)
 
y le dije susurrando:
 
"Pisa con suavidad porque estás pisando mis sueños".


 
Arte: Sylvia Ji

Poema publicado en el "Diario de los Poetas" Nº  34,  presentado en el Museo Etnográfico de la Facultad de Filosofía y Letras, UBA, Junio 2008 


domingo, 1 de agosto de 2010

BALADA DEL PISTOLERO QUE NUNCA LLEGÓ


BALADA DEL PISTOLERO QUE NUNCA LLEGÓ
 


No te acercaste quedamente por mi espalda

disparando rosas,

o amapolas,

o cigarrillos de marihuana,

ni te aventuraste a la torre blanca

de mi cuerpo,

que se fue deteriorando con los años

-las telas de araña aparentan

prosaicas arrugas,

estrías mundanas-.



No recorriste el jardín de mis palabras

arrancando las malas hierbas

-esos vocablos que repito sin cesar

y que sólo significan miedo-.



No fuiste papá,

ni el profesor,

ni el aplauso cansado de mi diminuto auditorio.

No fuiste un papel

herido de muerte,

ni el fantasma antiguo
 
 que se desangró en la avenida.

 
 
Nunca llegaste
 
y no me dejaste nada,
 
ni siquiera un mal poema horadando
 
el terrible silencio. 


 
 

Mención de Honor Poesía “6º Certamen Nacional de Cuento y Poesía JUNINPAIS 2007”, Editorial De Las Tres Lagunas, Junín, Bs. As. (2007)
 
 

jueves, 29 de julio de 2010

PERDÓN


PERDÓN

“El perdón es la fragancia que derrama la violeta en el talón que la aplastó.” - Mark Twain



La niña se miraba las uñas.

La huérfana estaba siempre

veinte años atrás.

Se sentaba a llorar

porque nadie conocía su nombre.

Se quejaba de la pálida hechura del cielo,

de las pirámides de hojas secas.

Se quejaba porque nadie la había arropado,

ni le había contado el cuento más bello del mundo,

ni la había hecho tragar caldo de pollo

como hacen las mamás en las películas.

Se quejaba por lo hecho y lo deshecho.

Siempre.



La niña y la huérfana eran una

y no sabían perdonar.

Tenían un dolor de pie y sin armadura

que se mezclaba a veces

con dientes de leche extraviados,

con dibujos que no adornaron paredes,

con ese hueco donde hubo un por qué.

Ese hueco en el pecho.

La niña y la huérfana eran una

y no sabían perdonar.

Perdonar es como acariciar un pájaro de terciopelo,

como revisar palmo a palmo la memoria

para arrancar las malas hierbas.

Pero ellas no sabían.



Fueron esa mujer

que jamás pudo extender la mano

para borrar las malas artes

escritas en los muros de su historia.



Al final,

se pudrieron en la tierra como cualquiera.

Y el viento no supo qué decir.



Qué lástima.




domingo, 25 de julio de 2010

OTRO FINAL


OTRO FINAL
 
 
 
Canta una piedra
 
en un recodo umbrío de la noche;
 
una piedra hurta mi voz
 
y bloquea
 
el recinto vital de mi garganta.
 
 
 
Él me mira por primera vez,
 
como si fuese una extraña.
 
 
 
Abandono el discurso al desposarme
 
con un silencio espeso;
 
he prescindido de todos los recuerdos.
 
 
 
A la orilla de este hombre
 
que no amo
 
me detengo a aprender
 
el devaluado oficio de la muerte.
 
 
 
Antes de partir hacia otra piel
 
recojo mi cadáver
 
expuesto sin pudor
 
a la curiosidad malsana de las estrellas.



Arte:   Michele Lynch

2º Mención de Honor Poesía, Certamen Literario Internacional Hispano Americano “León Gerardo Gallucci”, Club de Leones Distrito “0”-4, Ciudad de Buenos Aires (2007)

2º Mención Especial Poesía – “IV Concurso Internacional de Poesía y Narrativa en CD 2006”, Instituto Cultural Latinoamericano, Junín, Bs. As. (2006)