LA BELLA DURMIENTE
El beso
“El único idioma universal es el beso.”
Alfred de Musset
Su dedo sangra
y ella se hunde
en un sueño sin sueños que la acribilla
con espasmos de agua prenatal.
Entonces
las moscas rezan novenas
sobre sus ojos ciegos
y sus pechos se hinchan como jazmines,
como panes diligentes.
El deseo
abre un balcón en su ombligo
y se arroja en la hoguera dulce
que le calcina las piernas.
Su dedo sangra
y su corazón cae en suspenso.
Pero su boca sigue creciendo
y alcanza la perpetuidad
cuando el beso
(repelido, esperado, definitivo)
rompe el hechizo de la infancia.

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