jueves, 18 de junio de 2026

FINAL


FINAL

 

Dejé de amarte como se dejan

los zoquetes con puntillas

los zapatos Guillermina,

el sudor atolondrado de la escuela.

Con un dolor no exento de ternura.

Te dejé morir en el cuerpo

para que nacieras

en el rincón más feroz de la memoria.

Tu nombre se deshizo entre mis dedos

como una flor marchita.

Su olor perduró en el aire

apenas un segundo

y se extinguió

como se extinguen todas las cosas.

 

Dejé de amarte como se dejan

los artilugios mágicos de la infancia.

Con la certeza de que una puerta

se cerraba para siempre

y era en vano menguar

hasta convertirme en una llavecita dorada.

Las puertas del pasado

no tienen cerrojos.

No se abren

ni siquiera con un golpe de llanto.

 

Dejé de amarte, sí.

Sabía que  llegaría ese día.

Medias de nylon,

zapatos con taco,

otros sudores.

Otras mentiras para contarme

antes de dormir.

 

Sin embargo tiemblo,

todavía tiemblo

cuando recuerdo el  leve colibrí

que aletea en tu boca.

 


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