sábado, 4 de abril de 2026

ALIVIO


 ALIVIO



Cuando dejé tu boca creí que era la muerte.

Que vos eras mi última apuesta de saliva,

el último rescoldo donde caldear los huesos,

el último pecado.

Me miré en el espejo y me sentí ridícula.

Mi bombachita negra, diminuta, de encaje,

tiritó como un perro mordido por el frío.

Me vi tal como soy: 

pechos que amamantaron,

abdomen prominente, 

vagina acobardada, 

papada inoportuna.

Caníbal de mí misma, 

masticando, 

escupiendo.



Sentí tanta vergüenza.

Me avergonzó mi carne.

Me avergonzó mi piel. Su caudal de reclamos.

Me avergonzó ser vieja.

Como si te debiera, a vos, mis veinte años.



Cuando dejé tu boca creí que era la muerte.

El retiro formal a cuarteles de invierno.

El prólogo  de un sweter tejido con desgano,

del tecito a las cinco,

de la telenovela.

La bombachita negra  ne miró y dijo basta,

nos jubilamos juntas,

se acabaron los trotes.



Pero no fue la muerte,

fue una especie de alivio.

Un sacarme de encima la presión de ser nena

pasados los cuarenta.

De pesar treinta kilos, negar que tengo caries,

jurar que la tintura jamás me tocó un pelo.

Un  mandar al carajo, feliz, a las vergüenzas,

a los talles small,

a la Cicatricure,

a las publicidades de yogures dietéticos.

Un mandar al carajo , feliz, 

al mundo, a vos.



Sobre todo a vos,

que sos más grande que yo

y creés que no se te nota.







jueves, 2 de abril de 2026

HIJOMÍOHIJOTUYOHIJONUESTRO


HIJOMÍOHIJOTUYOHIJONUESTRO

  


Cuando caíste la piel no se agotó en esquirlas.

La sangre no hizo ruido.

Fuiste un párpado más

en el asombro de la nieve.

Otra cuota de frío.



Podría hablar de Patria.

Podría contar medallas

(o descontarlas).

Pero me quedo con tus primeras letras.

Tu pelota de fútbol.

La tibia mariposa

que respiró en tu boca aquel verano.

El pelo de esa chica.



Cuando caíste la voz fue un golpe de recuerdo.

La Muerte no hizo ruido.

Fuiste una gota más

rebalsando la copa de la ausencia.

Otra pulsión de miedo.


   
Pero aún miro tus manos.

Y tu risa le lava, todavía,

la cara a la mañana.



Hijomíohijotuyohijonuestro.






lunes, 30 de marzo de 2026

DINOSAURIOS


 DINOSAURIOS



Buscando algo

-no sé qué-

encontré un papelito que decía:

“No borres mi nombre de tu historia.”

Me sentí la reina de Jurassic Park.

Además de miope,

desmemoriada.

Crují como una muñeca de madera

que se está acomodando

a una nueva versión de la soledad:

versos tachados, algún cablecito en mi cabeza

que no hace contacto

(dinosaurios).


“No borres mi nombre de tu historia.”

¿Quién sos?

¿Cuál es tu nombre?

¿Cuál es mi historia?

¿Nos besamos bajo la lluvia,

en el baño de la escuela,

en la trastienda del supermercado

entre cajones de Coca Cola

y latas de galletitas apiladas?

(¿Te acordás de las latas de galletitas?

Dinosaurios cuadrados de tripas dulces.

Extintas.

Como vos.

Como cualquier cosa que seas vos

además de este papelito).



¿Nos besamos en el Cementerio de la Recoleta

con los pies enredados en un nudo de gatos

y la muerte ahí

tan ordenadita, tan turística?

¿En el parque, ese 20 de enero,

dos semanas antes de que vomitara tu boca

y un puñado de mariposas muertas?

(A los quince años vivía en Macondo,

vomitaba  mariposas,

vivas, muertas,

pero nadie podía, jamás,

sembrarme  luz en el jardín del cuerpo:

una cerca viva

de mamás, tías y abuelas

mantenían a raya el arado del lobo.

Yo flotaba envuelta en tules rojos

y ellas pensaban en dinosaurios).



Por ahí nos besamos en la playa.

En la obra en construcción que había ala vuelta de mi casa.

En el cine.

En el reservado de ese boliche de Quilmes.

En un tren (también besé chicos en los trenes

antes de pegarme esta fobia a los transportes públicos).

Por ahí ni siquiera nos besamos:

yo fui la musa del papelito

y vos ese pesado.

(dinosaurios).



Dinosaurios.

Las galletitas en lata, vos,

Brandon, Dylan, vos,

New Kids On The Block, vos,

Madonna como una virgen, 

el Auto Fantástico.

Dinosaurios todos los que me besaron

bajo la lluvia, en la escuela,

en los cementerios, en los supermercados,

en los trenes, en los parques,

en la playa, en las obras en construcción,

en los boliches, en los cines.

Dinosaurios.

Dinosaurio yo con este papelito en la mano.

Carnotauro sin dientes.

Triceratops en crisis. 



“No borres mi nombre de tu historia.”



Perdoname, corazón,

tendrías que haber firmado el papelito.