lunes, 22 de mayo de 2017

AMANTE


AMANTE


Leí en algún lugar

que las mujeres buscamos hombres

parecidos a nuestros hermanos.

Cuando te conocí te dije que te parecías a él.

Difícil, difícil.

Un boleto de ida a la frustración.

Como cuando llueve sopa

y te agarra con un tenedor en la mano.


Pero, no. No te parecías tanto.

Él se burlaba de los poetas

y vos

te enamoraste de mi manía de Alejandrita de cotillón

colgando guirnaldas de luto

(palabras, palabras)

para desanimar la fiesta.


Yo  me enamoré de un hombre

hecho a la medida de mi ayuno.

A veces tenía tus ojos.

A veces. Casi nunca.


Para ese entonces estaba tan delgada.

No cocinaba ni comía.

Me encerraba  a llorar entre ollas y sartenes

como una Cenicienta anoréxica.

Tenía la tristeza metida en los huesos.

Cuando hacíamos el amor

los embates de tu cuerpo

la empujaban fuera de mí.

Pero nunca se iba demasiado lejos.

Esperaba, agazapada,

enredada entre las sábanas,

y se pegaba a mis muslos

cuando me vestía para irme.


Vos te enamoraste

de mi feroz melancolía.

Me regalaste una novela de Sylvia Plath.

Me citabas en los cementerios.

Pero me dejaste

porque me reía poco

y no sabía bailar.


Todo esto pasó hace tanto tiempo.


De vez en cuando pienso

que me gustaría encontrarte

en la cola del cine.

O en la del supermercado.

Decirte que no nos guardo rencor.

Que ahora me río mucho,

de todos,

de todo,

y bailo entre ollas y sartenes,

mientras preparo brownies,

galletitas de miel

y mermelada de zapallo.

Que no me entra

ninguno de los primorosos vestidos

que me ponía para correr a tu encuentro.

Que cuando paso por un cementerio

me cruzo de vereda.


Decirte, mi querido,

que yo no necesitaba un amante:

necesitaba un gato.







4 comentarios:

  1. "Yo me enamoré de un hombre

    hecho a la medida de mi ayuno".

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  2. Cuánta empatía me producen estas letras, tan buenas, tan despojadas de artificio, tan encantadoras. " A la medida de mi ayuno..." y siempre ese estar con un tenedor cuando llueve sopa, y la nsotalgia eterna como pátina de la vida. Hata miedo de estar alegre, porque creo que huyó de mí el ser de todos los días, Magnífico poema, lo leo y lo releo.
    MARITA RAGOZZA

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