miércoles, 30 de abril de 2014

HIROSHIMA


HIROSHIMA


“Devolvedme a mi padre, devolvedme a mi madre;
Devolvedme a mi abuelo, devolvedme a mi abuela;
Devolvedme a mis hijos y devolvedme a mis hijas.
Devolvedme a mí mismo
Devolvedme a la raza humana.
Mientras dure esta vida, esta vida,
Devolvedme la paz
Que no termina nunca.”
Sankichi Toge


“la furia de la bomba sobre candor de nido,
esa noche caída en Hiroshima no trajo al hombre
sino el relincho de la bestia”
Raquel Verdesoto Salgado de Romo Davila


I

La mañana apuntala

los rasgos húmedos de un espejo.

Las  paredes del verano

exudan larvas candentes.

La ciudad amanece

llorando sus contornos.



II

Los pájaros bajan la voz.

La adelgazan

hasta convertirla en  delicados hilos de sutura.

La luz se corresponde con la herida.

Todo resplandor es ilusorio.



III

Las vértebras de humo crecen

como crece el sudor.

Rancias.

Un ojo rojo triza

palpables esquirlas de luto.

Toda la viudez multiplicada.



IV

El cielo ajeno degüella la sonrisa.

Decapita los sueños con su filo abierto.

El fuego desmantela

la solidez de las flores.

Una cornisa exhausta de fantasmas

se anuncia

sitiando la intemperie.



V

Los niños bullen.

Se escaldan.

Hierven

en la amplia pulsión de encaje negro

de una lluvia que llueve

tumores de paja.



VI

La bomba y su hocico efervescente

olfatean la sed en carne viva.

La hemorragia decreta

una raza de almas sin sonido.

Hibakushas,

bestias tristes con escombros en la piel

y  leucemia trepándoles

los escalones rotos de la sangre.



VII

Faltan pies remontando

la límpida frontera del poema.

Faltan dedos trajinando algodones .

Falta la tibia costumbre de exhalar la vida.

El cuerpo se cose a pedazos

y los pedazos faltan

(la versión que se propone es una zona de plaga).



 VIII

Los niños sin manos palpan

un tajo de mariposas ciegas.

Las muchachas calvas trenzan

un suspiro de niebla,

una grulla de papel que se deshace

con un golpe de muerte.



IX

La boca ríe

en cuarto menguante.

Siempre habrá un grito resuelto en cenizas

goteando entre los dientes.



X

Queda lo que queda

cuando no queda nada.

Vísperas de la última vez.

Monstruos.

Como nosotros.





Del poemario "Como nosotros", Ediciones Hespérides (2014)

1º Premio XI Concurso Internacional Hespérides de Cuento y Poesía, Ediciones Hespérides, La Plata, Buenos Aires (2013)  


No hay comentarios:

Publicar un comentario