sábado, 5 de mayo de 2018

SANMAO



SANMAO

 Perder el amor

“Por los pájaros que vuelan,
por el arroyo que fluye en el valle,
por las vastas praderas,
pero sobre todo, sobre todo,
por el olivo de mis sueños.”
Sanmao (1943 – 1991)



Respiro cada  noche

paredes agrietadas.

Por esas grietas

se escurre

la mentira del cuerpo.

Al otro lado de las paredes

soy una mancha de sangre

y huesos licuados.

Cuando amanece

recojo lo poco

que queda del poema

después de perder el amor.



Unas medias de seda

alrededor del cuello

me devuelven

al vacío de peces

que cosió mi viudez.

Toco con los dedos anestesiados

el  caparazón del verano.



En el telón de la  Muerte

el amor  y yo,

por fin,

nos sucedemos. 



miércoles, 2 de mayo de 2018

MIYÓ


MIYÓ
                                                                                                                                         Nadie sabe

“El primer suicidio es único.
Siempre te preguntan si fue un accidente
o un firme propósito de morir.”
Miyó Vestrini (1938 – 1991)

Estoy muerta y nadie sabe
si me desintegré en Hiroshima
o me compré la Muerte a plazos,
cincuenta cuotas de leucemia,
o cien,
y a pie de página
la risotada de los soldados.
Estoy muerta y nadie sabe
si un cowboy idiota
me destrozó el útero en Hanói
o un yonki de ojos de vacíos
me apuñaló en un callejón sin respuestas.
¿Acaso me quemaron
en una hoguera en Salem?
¿El tifus, el hambre o el gas
me sorprendieron en Duchau?
¿Fui fusilada por la primavera
contra un paredón de flores podridas?

A la intemperie,
como un perro dulcemente apaleado
por la piedad hipócrita del que pasa de largo,
estoy muerta.
Hecha un ovillo de mocos y lágrimas.
Con un rifle en la mano.
Saltando por la ventana.
Tragándome todas las píldoras que encontré en la casa.
Desangrándome desnuda en la bañera
y pensando que no,
que es tarde para acabar así,
que una mujer de estómago enorme
no debería jamás morir desnuda.
Manoteando otra vez el rifle.
Opinando que, al fin y al cabo,
morirme desnuda y gorda me importa un carajo.

Sin tubos metidos con fuerza por la nariz,
a propósito,
para que duela,
estoy muerta.
Por exceso de amor.
Por no tener un lugar donde llorar
o sentir temor y frío.

Estoy muerta y nadie sabe
si éste fue mi último suicidio.

domingo, 29 de abril de 2018

ALGUIEN TE DIJO


 ALGUIEN TE DIJO



Alguien te dijo que la muerte era tu amiga.

Alguien te dijo que la muerte podía hacerte el amor

como no podía hacerlo el poema,

que la muerte podía poner el dedo en la llaga

y convertirla en una rosa,

y convertir los pasillos sucios de los hospitales

en callecitas de París,

y el llanto

en caracoles transparentes.




¿Fue Erzsébet,

tu condesa de sangre,

con la cara apretada contra el suelo,

sin luz,

sin aire,

sin pieles para cortar y coser el deseo?

(la muerte fue su  amiga

porque la hizo libre).




¿Fue Janis,

heroína de la heroína

con los ojos en blanco

y el vuelto de la máquina expendedora de cigarrillos

todavía apretado

entre sus dedos de hielo?

(la muerte fue su amiga

porque la hizo hermosa).




¿Fue Karen

con la memoria verde de África

y el cangrejo de la sífilis

remontando entre sus piernas el camino del amor?

(la muerte fue su amiga

porque la hizo sana).



Alguien te dijo que la muerte era tu amiga

y vos

(muñequita Hummel,

bibelot,

algo que se cae y se  rompe,

algo que se cae)

le abriste la puerta para ir a jugar,

y ella tocó tu corazón tambor

con la soledad infinita de sus huesos.




Arte: "Alejandra Pizarnik, al filo de la poesía", Lucero Balcarza

viernes, 27 de abril de 2018

NILGÜN



NILGÜN                
                         
                                                                                                                                    Con un pájaro

“Mi pájaro y yo estamos apresuradamente dormidos
reflejados en un espejo.”
Nilgün Marmara (1958 – 1987)



Yo dormía con un pájaro

todas las noches.

Lo acariciaba con mi lengua áspera,

como la de los gatos,

y él supuraba poemas.

Y los poemas eran llagas

y las llagas,

aguijones rojos que nos clavaban

al ruedo vertical del espejo.



Yo dormía con un pájaro

todas las noches.

Yacíamos en una jaula,

yacíamos en una cama.

Él se desangraba en barrotes,

yo, en palabras.

A veces me lo tragaba

porque lo confundía con el deseo

y sus plumas

eran suaves  bailarinas

barriendo el veneno de mi esófago.

A veces lo empujaba

dentro de mi sexo,

con mis largos dedos de suicidio,

para que creciera en mi útero

y yo pudiera parir

una canción que no doliera.



Yo dormía con un pájaro

todas las noches,

cara a cara.

Una vez salimos juntos al balcón.



Eso fue hace mucho,

antes de que las hormigas confundieran

mi cráneo roto en el asfalto

con una fruta algo podrida

y tan dulce.



Antes de que la nieve

empezara a caer para siempre.




miércoles, 25 de abril de 2018

ANA CRISTINA



ANA CRISTINA

Nota de suicidio

“Hubo un poema
que guiaba su propia ambulancia”
Ana Cristina Cesar (1952 – 1983)


Voy a saltar al vacío desde tus manos.

Voy a saltar al vacío desde tu boca.

Voy a saltar al vacío desde tu omóplato.

Voy a saltar al vacío desde tu sexo.



Voy a saltar a tus ojos desde el vacío

para morirme en luz.



lunes, 23 de abril de 2018

DANIELLE




DANIELLE

Ese lugar

"en alguna parte – ese lugar buscado desde hace tanto"
Danielle Collobert (1940 – 1978)


Una excursión al interior

supura invisibilidades,

la respiración puesta

en una zona incierta,

la cuerda del dolor

pulsando confusiones,

la voz agotándose en el vómito.



El interior,

ese lugar tan buscado,

tan odiado que sólo puede ser destruido,

ese lugar para tachar

los estallidos y los derrames,

la sangre acuñando monedas de sueño,

una moneda en la boca

para pagar la Muerte,

y yo,

que nunca pude ser.



Una travesía al interior

reclama la dulzura de la palabra plana,

ningún grito,

ningún violín desafinando

en la jaula incierta del mundo,

el mundo afuera,

el desgarro anestesiado.



El interior,

ese lugar tan buscado,

tan amado que sólo puede ser destruido.