domingo, 15 de noviembre de 2009

ONCE DE NOVIEMBRE / ELIO MILAY


ONCE DE NOVIEMBRE


Soneto a Raquel Fernández



No soy amigo de los “cumpleaños”.

Mis no-cumpleaños celebrar prefiero.

Sesenta y cuatro más trescientos quiero

Y no uno solo... ¡Uno es de tacaños!



Puesto que yo no conmemoro años,

Merienda eterna junto a Alicia espero:

Conejo, Oruga, Liebre y Sombrerero,

Viendo en el té al lirón dándose baños.



Desde este día a nuestra fiesta invito

A mi querida Raquel y su buen mozo

Manostijeras. ¡De hongos haré tartas!



Por el ya libre jardín amplio y bonito

Podréis pasear, pues hoy al calabozo

Mandé a un cordial ejército de cartas.



ELIO MILAY







jueves, 12 de noviembre de 2009

TIPO PINTÓN, CON AUTO AZUL, QUE SE MUERE Y NO ME EXPLICA


 TIPO PINTÓN, CON AUTO AZUL, QUE SE MUERE Y NO ME EXPLICA
  A Alejandro 

 ¿En qué pensabas cuando te colgaste 
de la viga del techo de ese galpón roñoso 
que no se merecía que estuvieras ahí,
con los ojos en blanco
y la lengua señalándote los tobillos rotos? 
¿En qué pensabas, Ale? 
Ni siquiera el tiempo transcurrido 
(largo, ancho, enorme: 
un tiempo que me plantó canas 
y me picó algunas muelas) 
borró esa pregunta que tengo atravesada en la garganta, 
como un mal bocado. 
¿En qué pensabas, Ale? 
A los veinte años, 
la muerte es una cachetada. 
A los veinte años, 
la muerte elegida por un tipo 
que festejaba mis chistes
y me consolaba el lunes, 
(los dos con los pies hundidos 
en el primer café de la mañana) 
porque mi sábado había sido una calamidad, 
es un gancho de derecha demoledor 
que te deja fuera de circulación 
por un rato largo.
“La bebota”, me decías entre risas, 
mientras yo repetía, haciéndome la tonta, 
-aunque nunca fui rubia 
ni tuve el culito de la Brodsky-: 
“Soy fea, soy un bichito, nadie me quiere.”
  
¿Por qué se suicida la gente? 
¿Por qué se suicidan los tipos altos y lindos,
que no llegan a los cuarenta, 
y tienen un auto azul cero kilómetro, 
y una perra que se llama Tina, en homenaje a la Turner? 
(No puedo escucharla 
sin acordarme de vos. 
No puedo.)
¿En qué pensabas, Ale? 
Decímelo, por Dios.
  
No quiero creer que pensabas  estas mismas cosas 
que yo estoy pensando ahora.



 Arte: "Dentro", Paolo Troilo

domingo, 8 de noviembre de 2009

LA NOCHE


LA NOCHE


La noche es falaz

como las cartas

de fidelísimo amor inmaculado

que el marinero de sexo incontinente

le escribe a su novia en cada puerto.

La noche es falaz

pues nos seduce

con el brillo de estrellas que murieron

muy atrás en el tiempo

y nos convierte en sombras a nosotros,

que estamos irremediablemente vivos.



Arte: “Iemanja”, Tati Suarez

Del libro "Revelaciones", Ediciones Raíz Alternativa, 2007  

 

sábado, 7 de noviembre de 2009

OJOS RAPA NUI


 OJOS RAPANUI

 “A la Isla de Pascua y las presencias
salgo, saciado de puertas y calles,
a buscar algo que allí no perdí.”
Pablo Neruda


Llegué a la isla buscando
 como tantos
 la toma fotográfica perfecta,
 la explicación razonable del enigma,
 la llave del misterio.
 No esperaba encontrarme con mi piel
 extraviada hace siglos;
 no supe qué hacer con mi desnudez,
 no supe qué hacer con tus ojos.
 Insurgente fue trepando por mis piernas
 la negra mariposa del deseo
 que pretendí inmóvil para siempre
 atravesada por el púdico alfiler de la rutina.
La isla me sedujo
con sus semblantes tallados en la piedra,
sus soles ciclotímicos,
sus lluvias diminutas,
sus portentosos cráteres dormidos,
pero elegí llevarme tu mirada
entre tantas memorias,
para que existas, secreto, sin saberlo,
de este lado del mundo,
-las pupilas morenas buceando en el Atlántico-;
para que tus ojos lúcidos me recuerden qué hacer
con esta piel recién recuperada. 


Fotografía: "Indigenous Rapa Nui man with body paint on Easter Island", Gail Mooney  
Del libro “Ojos que miran al cielo”, Ediciones Amaru, 2007
Poema publicado en el Cuadernillo del Taller Literario del "Centro Cultural Alejandra Pizarnik", 2006 
1º Premio "Concurso Nacional de Relato y Poesía Recordando en silencio"- Grupo basesliterarias.com, Castelar, Bs. As. (2006)
Poema publicado en el blog "Al borde de la palabra"

Poema publicado en el blog "Con voz propia" - Revista literaria

sábado, 31 de octubre de 2009

CANCIÓN DE LA MUJER QUE VUELVE


CANCIÓN DE LA MUJER QUE VUELVE  
 
“Quizás tu alma está abierta tras la puerta cerrada;
pero al abrir tu puerta, como se abre a un mendigo,
mírame dulcemente, sin preguntarme nada,
y sabrás que no he vuelto... ¡porque estaba contigo!”
José Ángel Buesa  
 
 
 
Puedo apostar una vez más a tu mirada,
 
al verde secular de tu pupila,
 
a tu caricia dócil ascendiendo
 
por el rito voraz de mi cintura
 
hasta el tajo carnal donde se agita
 
la prontitud del beso.
 
Puedo abrazar tus ojos secos
 
ahora que no creo en lágrimas,
 
ofrendarte
 
la sobria desnudez que no se agota
 
en el grito caldeado,
 
la sábana sin prisas,
 
el erotismo manso que no ignora
 
que mis pies son de barro,
 
la aceptación de todas mis verdades.
 
Puedo elegirte una vez más
 
como lo hice
 
a través de los años,
 
abrir mis piernas con el gesto exacto
 
del amor reposado
 
y sangrar al arrancar la máscara
 
que se hizo carne
 
y me empujó a la ausencia.
 
Me fui lejos, amor, aún sin quererlo,
 
abrí puertas ajenas,
 
me derramé en locos laberintos
 
de adrenalina oscura,
 
quise ser la mujer y fui la presa.
 
Confundí al enemigo
 
y hundí en mi propio flanco
 
el puñal de las calamidades.
 
Pacté con la mentira.
 
Regreso a nuestro vínculo distinta,
 
menos pura y más sabia.
 
Puedo apostar una vez más al cielo
 
que elaboró tu mano,
 
y dejarme mecer por la ternura,
 
y saber que el amor no es una huida:
 
es el camino de regreso a casa.



Arte: Crystal Wall Lancaster

miércoles, 28 de octubre de 2009

LA MUÑECA SIN ROSTRO


LA MUÑECA SIN ROSTRO



La muñeca se arranca la máscara

que sustenta su carnaval cotidiano

y no tiene rostro.



La muñeca soy yo,

 la que no llora porque no tiene ojos,

la que no ríe porque no tiene boca,

la que tiene el corazón hecho de trapo,

la que se esconde en el baúl de los juguetes

porque está desnuda y tiene frío,

y los otros la miran

y no entienden.



La muñeca soy yo,

huérfana.