domingo, 12 de junio de 2011

RAPUNZEL ARREPENTIDA


RAPUNZEL ARREPENTIDA


Creo que he pasado años peinándome.



Creo que he pasado años desenredándome

una larga cabellera imaginaria,

dorada como las mentiras que uno dice

cuando está enamorado

o, quizás, negra

como el pubis de la bruja que nunca tuvo

que aparecer en este cuento

-la bruja que dividió sus piernas y te devoró,

mientras yo seguía susurrándole a mi peine

poemitas feroces,

como una idiota-.



Creo que ha pasado años ocultándome

detrás de una melena inexacta,

que caía dando tumbos sobre mi carne abierta,

una melena que se derretía

sobre la ciénaga dulce de mi almohada

y exhalaba mariposas obedientes

y alguna polilla a contramano del sueño.

Creo que he pasado años en esta maldita torre,

esperando, esperando.

Esperándote.



Creo que ya sé que necesito:

una tijera.




Arte: "Fairy Fatales - Rapunzel", Brian Cummings

Del poemario “La antigua enfermedad del otoño”, Ediciones de la Iguana, 2011


miércoles, 8 de junio de 2011

RARA


RARA

“No me torturen más.
Soy viento, soy llovizna, soy arena.”
Alcira Graciela Fidalgo Pizarro



Rara.

Como encendida.

Algo azul entre las piernas.

Algo que sube hasta hendir la garganta.


Rara.

Con nombres apretados,

humedades discretas,

papelitos de colores en los ojos.

Con la estúpida costumbre de creer.

Con ángeles marchitos

pendiendo en sus dedos

como telas de araña.


Rara.

Como encendida.

Un poema de sangre tallado

debajo de las uñas.


Ella es un tragaluz defectuoso.

La memoria vadeando

un abismo de cuatro paredes.


Un eléctrico ardor dobla su cuerpo.

¿Cómo puede pesar tanto un grito?


Afuera,

un chico patea una pelota.


Adentro,

las ratas pasan largas.

Como sombras.



Alcira Graciela Fidalgo Pizarro nació el 8 de octubre de 1949, en la provincia de Jujuy. Era docente, estudiante de derecho y poeta. Fue secuestrada en Buenos Aires el 6 de diciembre de 1977 a los 28 años de edad. Se cree que, hasta su desaparición definitiva, fue recluida la Escuela de Mecánica de la Armada.



Arte: "Hope", George Frederick Watts 

Del poemario “La antigua enfermedad del otoño”, Ediciones de la Iguana, 2011 
 
1º Premio “IV Certamen de Poesía Mujeres Silenciadas Argentina Rubiera”, Colectivo Les Filanderes y la Asociación de Mujeres El Fresno, Sama de Langreo, Asturias, España (2011)

1º Premio Poesía II Concurso Literario: “Alicia Moreau de Justo”, Partido Socialista de Coronel Rosales, Coronel Rosales, Punta Alta, Bs. As. (2011)

1º Premio Poesía 2º Concurso Literario “Luis Catinari”, Asociación Amigos de la Plaza, Centro Cultural y  Biblioteca Popular Tesei, Ciudad Tesei, Hurlingham, Bs. As. (2011) 

Mención Premio Nacional de Literatura Tres de Febrero 2012, Sociedad de Escritores de Tres de Febrero y la Oficina Municipal de Letras, Caseros, Bs. As. (2012) 

Mención de Honor "La Pluma de Plata 2013" IV Certamen Internacional de Cuento y Poesía,  Círculo Pehuajense de Escritores  y Lectores, Pehuajó, Bs. As. (2013)

sábado, 4 de junio de 2011

PALABRAS PARA LA CEREMONIA DE ENTREGA DE PREMIOS DEL 4º CERTAMEN DE POESÍA “MUJERES SILENCIADAS ARGENTINA RUBIERA”


PALABRAS PARA LA CEREMONIA DE ENTREGA DE PREMIOS DEL 4º CERTAMEN DE POESÍA “MUJERES SILENCIADAS ARGENTINA RUBIERA”

Mi nombre es Raquel Fernández. Nací en Buenos Aires, Argentina, en noviembre de 1967 y cursé mis estudios primarios en plena dictadura militar. Recuerdo, claramente, un slogan, en apariencia inofensivo, que nuestras maestras estaban obligadas a incluir en las clases que nos dictaban: “El silencio es salud”. Fue necesario conocer la realidad de esos días nefastos, mucho tiempo después, para comprender que ese silencio del que nos hablaban era un silencio funesto, un silencio que pretendía acallar las vidas y las muertes de miles de nuestros compatriotas.
Hace unos años llegó a mis manos un libro de poesía muy especial: recopilaba escritos de algunos de los detenidos-desaparecidos durante el Proceso de Reorganización Nacional que gobernó mi país entre 1976 y 1983. Entre los poemas que aparecían en el libro, me conmovieron, especialmente, los de Alcira Graciela Fidalgo Pizarro, una estudiante de derecho secuestrada en 1977, a los 28 años de edad. Fueron Alcira y el calvario de Alcira quienes inspiraron el poema “Rara”, que tan generosamente ha premiado el “Colectivo Sociocultural de Mujeres Les Filanderes”. Pero Alcira es muchas y es todas. Todas las mujeres silenciadas a lo largo de la historia. Aquellas que necesitan de nuestras voces para decir, para poder seguir diciendo, para despojarse de esa invisibilidad a la que fueron brutalmente sometidas, de ese silencio que no es salud, nunca es salud.
Muchísimas gracias a todos los que hicieron posible este premio y mis más afectuosos saludos.


RAQUEL FERNÁNDEZ



Obra Pictórica: "Hope", George Frederick Watts
  

viernes, 3 de junio de 2011

CERTAMEN POÉTICO "MUJERES SILENCIADAS"

La argentina Raquel Graciela Fernández gana el certamen poético «Mujeres silenciadas»

El jurado del concurso langreano premió a otros tres escritores de fuera de la región



La argentina Raquel Graciela Fernández gana el certamen poético «Mujeres silenciadas»  

LANGREO, E. PELÁEZ La argentina Raquel Graciela Fernández se alzó ayer con el primer premio del cuarto certamen de poesía «Mujeres silenciadas. Argentina Rubiera», que organizan el colectivo «Les Filanderes» y la asociación de mujeres El Fresno. Su obra «Rara» fue elegida por unanimidad por el jurado, que concedió otros tres premios.

Alfredo Felipe Valdés, cubano residente en España, ocupó la segunda posición mientras que Elsa Teresita Vila, de Argentina, y Enma Pedreira, de La Coruña, compartieron el tercer puesto. La consejera de Presidencia, María José Ramos, la alcaldesa de Langreo, Esther Díaz, y la presidenta de «Les Filanderes», Asunción Naves, entregaron los premios en la casa de cultura «Escuelas Dorado» de Sama, en un acto que abrió y cerró el Laureado Coro Santiaguín.

Durante la reunión se leyeron los poemas ganadores de anteriores ediciones y de la actual.



La argentina Raquel Graciela Fernández gana el certamen poético «Mujeres silenciadas»


martes, 31 de mayo de 2011

TU NOCHE


TU NOCHE 



Empapada con el llanto de otra historia 

entré en tu noche. 

Con una soledad sin Dios. 

Con una caravana de poemas 

(negros, 

 como copos de muerte). 



Cosida y descosida a retazos 

entré en tu noche. 

Susurrando 

con el susurro de los papeles viejos. 

Jugándome 

la cordura en un beso. 



Tu noche 

fue el rincón donde encogí mi miedo. 

El hueco. 

La hendidura sin rosas. 



Los pájaros se suicidaban en tus ojos 

y yo 

aprendí a morirme. 

Despacio. 

Como el gesto estirado del  sueño. 

Como un hilo de sombra.




Arte: Duy Huynh




domingo, 29 de mayo de 2011

DIARIO DE PRIMAVERA


DIARIO DE PRIMAVERA

“Cambié de ubicación: ocupo el sitio de mi hermano.” –Lucas Serra




I

La primavera canta con la voz complaciente de un limosnero idiota. Yo la escucho a hurtadillas, como si fuera el eco de los pasos de un amante. Los amantes se van. Pero la primavera llega. Con pétalos para las fosas nasales dormidas.


II

Los hombres y las mujeres se acercan, atraídos por el polen. Tienen rostros que ya no importan. La mecánica irreflexiva de sus voces me espolea amorosamente. Necesito tragar esta porción nacida de la Muerte. Devorar el melancólico manjar. Ya habrá tiempo después para el reposo.


III

Elijo un motín de rosas, la bravura de plantarle cara a la Muerte, de romper su cadena de mando. Pretendo parir con una flor. Sólo con una flor. Pero cada hora tiene su engaño: el nido de musgo, la luna en el aire. Y me duele la sangre en los extremos rojos.


IV

El sol no se dijo a tiempo. La muerte no se dijo nunca. Entonces miro al sol como miro a la muerte: hasta quemarme los ojos.


V

Todo lo verde se esfuma. El cuerpo se deshace: no fue más que un capricho. Permanece la piedra en la garganta. El dedo erosionando la vaciedad de todo padrenuestro. Arrojo flores contra mí. Arrojo flores como pensamientos astillados.


VI

Tiritando de pavor frente al muro horizontal de la espalda. Sólo mi voz recién nacida reclamando por una muñeca rota. Sólo la vejiga equivocada y la humedad temporal de las piernas. Debería callarme. Debería dar tres pasos atrás en el reloj. Pero no puedo.


VII

Debajo de la costra de sangre seca palpita un corazón que no sirve para vivir pero sigue latiendo, arropado por no sé qué esperanza, arropado por los tallos defectuosos de todos los parias de la Tierra. Tiene la forma de un féretro iracundo, de un gruñido de lobo.


VIII

Hay un río imperfecto que no alcanza para vetar la sed. Hay una sed feroz reptando como raso en la garganta. El pan de la oscuridad es enorme. Lo parto en un mantel de lluvia extendido sobre el reclamo de mis muertos.


IX

La ausencia es la constante. Con la aguja estropeada del recuerdo debo coser y descoser palabras. Tejer y destejer señuelos. Dejar una marca de vida. Nadie muere sabiendo su muerte. Qué luz iluminó su flanco.


X

Algo me roza pero no adivino si viene de Dios o viene de la versión pagana del libro que Dios ha escrito. Tampoco sé si viene del terror de saber que ese roce no es posible. Las cruces me complican las manos.


XI

Un trapo rojo entre sutura y sutura. Un trapo blanco donde capitulo. Sin condiciones. Acepto que otra vez florezcan los manzanos.


XII

Éramos tres en la canción que cantábamos esa noche. A veces alguno desafinaba. A veces, alguno quería arrancarse la voz, callarse para siempre. A veces nos odiábamos con una vocación tan alta que arañaba la luna. Pero éramos tres. Ahora somos sólo dos mujeres perdidas. ¿Y a esto llaman primavera?


Arte: "La niña que miraba el infinito", Nicoletta Tomas Caravia
Del poemario "Hermano", El Mensú Ediciones, 2011
Mención Especial Nacional Poesía Concurso Nacional de Poesía y Cuento “El Quijote de Plata XXXIV”, Asociación Arte y Cultura de San Lorenzo, San Lorenzo, Santa Fe (2011)

  

viernes, 27 de mayo de 2011

LAS DESAPARICIONES INEXPLICABLES


LAS DESAPARICIONES INEXPLICABLES 

“La muerte es una vida vivida. La vida es una muerte que viene.” - Jorge Luis Borges   



Fue la chispa y no es. 

De hueso en hueso se disipa el instinto. 

La impaciencia se parte la cabeza 

contra las piedras del camino. 

¿Y la genuina duda en Dios? 

La duda también es una forma que se desvanece. 

Que cesa. 

Los titubeos son para la lluvia 

cuando la chispa se extingue.   



Él era demasiado pequeño. 

No estaba hecho para abrir puertas. 

Se tomó la muerte al pie de la letra. 

Ahora no importa demasiado 

quién dijo qué. 

También la miseria se apaga de hueso en hueso.   



Hago lo que no supe hacer 

tocando de oído en el viento. 

Quiero aclarar esta ciudad que sangra. 

Quiero aclarar este paisaje donde el barro es él. 

Rasgar con mi voz la incompletud de su noche. 

Yo nunca prendí velas y aquí estoy 

de pie junto a la llama.   



El calendario se ocupó, finalmente, 

de los problemas urgentes. 

Las flores están para esto. 

Para marcar lo que resta cuando el otro se aleja de nuestras redes. 

Pero algo tiene que quedar de la vida. 

Algo más 

que una garganta fraccionada, 

un crédito sin pagar, 

un perro ladrando solo, 

un desconcierto.   



Esas son las desapariciones inexplicables: 

las nuestras.   





Del poemario "Hermano", El Mensú Ediciones, 2011