EL RONDADO
Estaba escondido
en las habitaciones del verano.
En el ojo locuaz
de la gaviota.
En el olor estricto de los pinos.
Me tomó la mano,
apartó el cabello de mi frente
y me dijo dos o tres palabras
que no olvidé nunca.
Después instaló su manera
en la mañana,
me atropelló la boca con un beso
rezumado de arena.
Cuando se fue
cosí mi velo de viuda
con plumas de golondrinas rotas.
La vida es un animal escaso.
Yo nunca supe que la muerte lo rondaba.
Mientras no lo tocó,
fuimos el mundo.
Arte: Janet Lynch

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