miércoles, 12 de octubre de 2016

AGUA Y CANÍBALES


AGUA Y CANÍBALES

A Raquel G. Fernández


Caminabas apuradas con tus flores,

acuarelas amadas,

como para ganarle a la primavera azul

que... ¿dónde estaba?

Como para que no te ahogue

aquella tarde larga

que subía entre tus piernas

y bajaba.

El sol entonces no importaba,

muy húmedas estrellas en tu boca,

sí importaban.

Ni que hablar de su lengua

tan mojada

incansable y eterna

que aún hoy

te busca entre caníbales.


Tus pimpollos doblabas

cuidadosamente,

apenas salpicados;

te desnudabas de amapolas regadas

que susurran y cantan.

Ni que hablar de su lengua,

ya lo dijiste pero...

Es que están a la vuelta 

de la esquina

y te importa nada.


Mordisqueabas el jazmín

y su perfume

metidos en tu centro

tan profundo

y en todos tus costados

acostados;

desmayabas.

Te reías en tu azul

y gritabas

sumergida entre caníbales.

Pedías más y más

de aquellas húmedas estrellas

pero...y su lengua

¿ya no estaba?


Caníbales, vos

y el agua.


Silvy Altamir





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