miércoles, 28 de enero de 2026

MAMÁ - ELISABET CINCOTTA


 MAMÁ


decíamos que mamá era bruja
-nació un 31 de octubre-
nosotras nos llamamos brujas
nos condecoramos
con la orden brujas madres
les dimos diplomas
a la descendencia
de pequeñas barríamos
los patios
volaban las escobas
y ahora
ahora barremos la vereda
lucimos nuestra estirpe
preparando guisos de arroz
nunca mejor nuestra dote de brujas
en estos tiempos
saber hacer guisos variados
es casi una hazaña

Elisabet Cincotta

ELISABET CINCOTTA


 Elisabet Cincotta
1947-2026

martes, 27 de enero de 2026

INSISTO


INSISTO



 la lluvia insiste

y yo insisto

heel sit down

y mi perro hace lo que quiere

comé abrigate llamame

y mi hijo hace lo que quiere

una zanahoria una hoja de lechuga

veinte minutos de bicicleta fija

y los pantalones no me cierran


insisto

y hay pibes que no comen

pibas que no encajan

pibas hechas un bollito de sangre

pibes que se matan


vos decis que los negritos sobran

te reís de la chica gorda en bikini

jugando en su piletita de lona

disertás sobre el largo de las polleras ajenas

pensás que el chico que le creyó a la ballena azul

cuando le dijo que la vida no valía la pena

era un boludo


yo insisto

insisto en no parecerme a vos

pero te veo

cada vez que me miro al espejo

hell sit down

comé abrigate llamame

insisto en no ser tan mezquina y no me sale

mi hijo y mi perro están seguros

en este pedacito de mundo

que amoblé de espaldas al grito

duermo tranquila aunque el hambre

aunque la chica gorda llorando

aunque la pollerita corta pudriéndose en una bolsa negra

y el pibito de catorce despidiéndose por Facebook


la lluvia insiste

y yo insisto

hoy es un buen día para escribir un poema

el perro se echó en un rincón

down down down

los gatos duermen en los sillones

en mi casa no hay goteras

mi hijo todavía no llegó

pero igual es un buen día

te quiero mi amor no me dejes sola

te quiero mi amor y la madre de todas las bombas

me suspende la función

me la suspenden las tripas quejándose

y las moscas

y el llanto de la chica gorda

y Araceli que tenía esos ojazos

y  la puta ballena azul

al final no soy tan igual a vos

a veces no soy tan igual 

qué alivio


la lluvia insiste

y yo insisto

vivir es un acto de insistencia resistencia

en mi casa no hay goteras

mi hijo acaba de llegar


escribir es un acto de insistencia resistencia






domingo, 25 de enero de 2026

NO NOS HIZO FALTA PARÍS


NO NOS HIZO FALTA PARÍS 

“And if I say I really loved you
and was glad you came along…”
Paul McCartney, “Here today” 


No nos hizo falta París. 

Tampoco lo tuvimos. 

Tuvimos, sí, 

una playita de mala muerte 

y un muelle que se caía a pedazos, 

y un amanecer que tiñó de rojo 

los párpados del cielo. 

Y el mar acariciando 

el plumaje indeciso de la arena. 

Y el viento que fue víspera del milagro, 

del legítimo prodigio de encontrarte. 

Dicho así, suena cursi. 

Pero no fue cursi. Fue real. 


Tuvimos bacanales de ternura. 

Yo flotaba en mi desnudez geométrica 

como una afable señorita de Picasso: 

los pechos fragmentados en cristales de hielo 

mojándote las manos, 

y aquí, y allí, un triángulo incesante, 

subiendo, bajando, 

de tu boca a tu ingle, 

de tu sed a mi infierno. 

Eras el dulce comensal de mi cuerpo, 

tan sabio en tu falta de experiencia, 

y yo te dejaba hacer, 

interpretando mi atildado  papel de reina virgen 

dispuesta a abdicar sin remilgos 

en el primer gemido.


Tuvimos la catedral de nuestros sueños, 

que no tuvo nada que envidiarle a Notre Dame. 

Y tuvimos Buenos Aires, 

ligera, sucia, maravillosa, 

única.


Tuvimos una puerta que no abrimos. 

Una puerta entre todas las puertas, 

la del arroz con leche y las damitas casaderas de San Nicolás. 

Nos entretuvimos jugando con las llaves, 

creyendo, con candor, 

que nos sobraba el tiempo. 


No nos hizo falta París. 

Pero nos quedó todo lo que vivimos. 

A vos, dondequiera que estés. 

A mí, 

here today, 

hamacándome en la risa del pasado, 

escribiendo estos versos.



viernes, 23 de enero de 2026

ENTONCES NOS ACORDAMOS


 ENTONCES NOS ACORDAMOS 



Ocurre que, 

de vez en cuando, 

la muerte no viene en cuotas: 

la muerte viene al contado 

y se multiplica 

(pantagruélica, 

ávida, 

incesante, 

como una amante con las uñas demasiado largas).  

Ocurre que esas uñas de bruja

desgarran a  los otros.



Entonces nos acordamos.

  

Plantamos banderitas, 

regalamos corazones. 

Abrimos la boca muy grande 

(para comernos mejor el horror) 

y decimos: “¡Oh, oh, oh! 

¡Cómo me duele ese tipo 

que vive a cientos de kilómetros 

y a quien no tengo el gusto de conocer! 

¡Cómo me duelen el hambre,

y la mugre, 

y los escombros!”



Ocurre que, 

de vez en cuando, 

el dolor no se esconde: 

el dolor reniega del anonimato 

y se exhibe 

(obsceno, 

inconveniente, 

sicalíptico, 

como una amante con las medias rotas). 

Ocurre que esas medias de puta 

estrangulan a  los otros.



Entonces nos acordamos.



Pero es enero. 

Hay que preparar las valijas 

y llevar el perro a casa de mamá 

para que lo cuide durante nuestras vacaciones.

Hay que bajar cinco kilos en una semana 

para poder mostrar el culo tranquila en la playa. 

Hay que procurar un bronceado parejo. 

Y por ahí, jugarse alguna fichita en el Casino.



Entonces nos olvidamos.


miércoles, 21 de enero de 2026

DOMINGO


 DOMINGO



Desnuda en la cama te escucho

picar cebolla en la cocina.

Escucho los golpes del cuchillo

contra la tabla de madera.

Casi puedo escuchar los gritos de la cebolla.



Esta mañana no hicimos el amor.

No quise. No pude.

No quise mentirte mi cuerpo.

No pude inventar unas ganas que no tengo.



Estoy desnuda en la cama

y mi desnudez huele a carencia.

Volví a soñar que me dejabas

en el momento en el que yo más te quería.

Es un sueño recurrente.

No se lo conté a ninguno de mis psicólogos.

Ni a la católica recalcitrante que salpicaba mi dolor

con agua bendita.

Ni a la flacucha new age que insistía

en que en alguna otra vida

fui Ilse, la rubia y perversa carcelera de Auschwitz,

y ahora a bancarse el karma, nena.

Ni al elegante cincuentón con consultorio en Belgrano.

Ni al amante de mi hermana.



Es un sueño recurrente.

Supongo que puede ser un deseo reprimido

(por qué no me dejaste cuando el amor

y, en cambio, me arrastraste a esta cama donde, desnuda,

apenas resplandezco).

Supongo que quizás es una herida

(sí, me dejaste cuando yo más te quería,

me soltaste el corazón,

me soltaste la mano,

yo me abrochaba el sol en el pelo cuando iba a verte,

me pintaba los labios,

había insectos luminosos comiendo de mi boca,

y ahora esto;

me dejaste hace veinte años

en aquel banco de plaza donde  te esperaba leyendo a Cortázar,

tenía puesto un vestido floreado

y unos zapatitos de tacos bajos,

me dejaste).



Desnuda en la cama te escucho

picar tomates, gusanos, escombros.

Me juro que no voy a volver a levantarme  jamás.

Que voy a envolverme en las sábanas

hasta convertirme en una crisálida que no prometa nada,

que no sangre,

que no escuche el tac tac tac del cuchillo

contra la tabla de madera.

Me juro que no,

que no,

que no,

que me voy a dejar morir

en esta desnudez

en la que apenas resplandezco.



Pero me levanto.

Como cada domingo me levanto.


Hace mucho que no comemos pastas rellenas.