jueves, 8 de noviembre de 2012

LA GATA, EL TEJADO, CALIENTE


LA GATA, EL TEJADO, CALIENTE

“Como cuando se abre una flor y revela el corazón que no tiene.” – Alejandra Pizarnik



Me arrastraba

hacia cualquier lugar.

A donde él quería.

Me obligaba a saltar de techo en techo

con furtiva elegancia.

Envuelta en gasas, a veces.

Casi siempre desnuda.



Tantos años dormida

y este tipo vino a despertarme.

¿Cómo no confundirlo con un príncipe,

con un fotograma

de “Los puentes de Madison”?

La solución final:

otro vaso de vino

y le cierro la puerta en las narices

a los asados del domingo,

al tedio de los lunes.



Me arrastraba

hacia cualquier lugar.

Masticaba una porción de noche

que no le concernía.

Entonces yo estaba loca

como el gallo de la veleta.

Daba vueltas y abrazaba al viento.

Daba más vueltas y me creía el mundo.

La gata sobre el tejado de zinc caliente.

El tejado de zinc sobre la gata caliente.

La gata, el tejado, caliente.

Los resortes del deseo son confusos.

Cuando recuerdo.



Tantos años dormida

y este tipo vino a despertarme.

Lo que me dijo

no lo repito nunca.

Lo que me hizo se ve

en el temblor indiscreto de la mano

que enciende un cigarrillo.



Me arrastraba

hacia cualquier lugar.

Y yo, que me digo poeta,

no me morí de amor cuando se fue.



Qué vergüenza.



Arte: Linda Cheng

Del poemario "Todos los hombres que me amaron",  Ediciones Literarte, 2012  


4 comentarios:

  1. Sabés que muero de Amor por todo lo que escribís....no sé si arriesgar a decir que es el que mas me gustó hasta ahora...o quizás me sentí identificada en algún punto.

    ResponderEliminar
  2. Maravilloso, con remembranza del " despertar" de Merryl Streep, ese amor que llega tarde... es desolador. Felicitaciones, Raquel.
    MARITA RAGOZZA

    ResponderEliminar