lunes, 2 de julio de 2018

MIGRANTES



MIGRANTES


El sol marca  el territorio de la sed.

Un fémur rojo obtura las gargantas.

Las voces son ovillos de ceniza,   
                 
cigarras anémicas

con el canto en jirones.


Cada paso que dan    
     
los acerca

a la boca del lobo,

es la pieza de un puzzle

donde la muerte se arma a fuego lento.

Cada paso que dan

 es un vidrio roto que sangra.


Cuando la noche se atrinchera

en el iris del cielo

el amor

también es un desierto.







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