sábado, 8 de abril de 2017

VIVAS NO NOS QUIEREN / RUTA 12



VIVAS NO NOS QUIEREN

A Micaela García


vivas nos queremos

vivas no nos quieren


nos quieren

pecados o adornos

culos redondos vendiendo

autos cerveza desodorantes

Cenicientas amnésicas celebrando

detergente arvejas

bolsitas de puré instantáneo


nos quieren

encerradas en armarios oscuros

encogidas debajo de las baldosas

hechas  bolitas de mocos y terror

pegadas a la humedad

de los callejones sin salida

indefensas como una lechigada

de ratones ciegos


nos quieren

con escarabajos  en la boca

con hormigueros reventando en el ombligo

ventanas con los vidrios rotos

teléfonos descompuestos

la bandera de la lengua desteñida

y  el horizonte de los huesos

picado de viruela


vivas nos queremos

vivas no nos quieren


no nos quieren

con las tetas al aire

con las ganas al aire

hermanas amigas aliadas amantes

besándonos en las narices horrorizadas

de la señora que suspira con la telenovela turca

del señor de armadura y corbata


no nos quieren

empuñando las tijeras de Dalila

cortando por lo enfermo  la saliva del Diablo

locas de Kerouac alborotando avisperos

pintando paredes

pidiéndoles explicaciones

a Dios y a la Patria


no nos quieren

destripando a Jack

nos quieren destripadas

ahorcadas apuñaladas

baleadas quemadas

rotas

nos quieren muertas


a ver si muertas

nos callamos de una vez por todas


Raquel Graciela Fernández

Buenos Aires, Argentina





RUTA 12

A dos quilómetros de Gualeguay,
Micaela tu cuerpo dejó que ser
Micaela, y pasó a ser -una menos y una más-
Una hija menos,
una hermana menos
una amiga menos
una vecina menos
una mujer menos
una madre menos
Y…
Ser una más entre las listas de los asesinatos
feminicidas, en este holocausto machista.
Tu grito no fue lo suficiente,
cuando alto gritaste ¡Ni una menos, ya!
Y todo porque hay justicia de pobre,
y justicia para ricos…
jueces hombres que piensan con el cerebro
entre las patas.
Jueces con felices ideas,
y pensamientos entre sus braguetas,
o quizás con una empatía perniciosa,
¡Quizás por eso!
-dicen- ¡Ya estaba bien, este pobre
pibe, cuanto días de condena por…!
Por, sí… es que al fin y al cabo muchos sienten
que no está tan mal,
eso de violar a jovencitas,
de tomar lo que guste, cuando
y puesto que…
Sentirse cazador, ¡mola!
y buscar presas, también.
Sí…
Debe ser esto, porque si no es así,
yo, hoy, ahora mismo me cago en los vientres
de sus madres de unos y otros,
porque ellas no tuvieron los ovarios de apretar
sus piernas y dejarlos ahí, quietos hasta
que se ahogasen antes de que nacieran.
¡Violadores-asesinos y jueces!
Ahí quietitos antes de que nuestras hijas
en sus manos y por sus culpas
mueran, fueran sentenciadas a ser violadas
porque les nace de entre las piernas.
A dos kilómetros de la ruta 12 de Gualeguay,
dejaste de ser Micaela, para ser una menos
y una más de la lista de chicas y mujeres
asesinadas en este holocausto
feminicida donde los jueces son arte y parte
¡Porque sí!
¡Ni una menos, ni una más!

Carmen Hernández Rey
Extremadura, España



Micaela García, de 21 años, fue a bailar a un boliche, en Gualeguay, Entre Ríos, el sábado 1º de  abril de 2017 y se le perdió el rastro cuando abandonó el lugar.  Las sospechas por su desaparición  recayeron sobre Sebastián Wagner, condenado por dos violaciones y en libertad condicional. Wagner fue detenido una semana después en Moreno, Buenos Aires y dio datos para hallar el cuerpo de Micaela, a quien asesinó y arrojó a dos kilómetros de la ruta 12, en Gualeguay, cerca de una estancia conocida como "6 robles".


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