sábado, 13 de agosto de 2016

VERANO DEL ‘76


VERANO DEL ‘76

 A Daniel


Vos armabas canastitas con abrojos 

y yo tenía una coronita de flores en el pelo 

(“Soy una princesa, ¿ves? 

Y a las princesas no les pasa nada malo. 

Nunca.”) 

Hacía calor y esperábamos 

que alguien nos rescatara de ese jardín ajeno. 

Queríamos volver a casa y ver la Pantera Rosa. 

Queríamos volver a casa, 

a papá y mamá  enormes  y definitivos, 

mamá con un gorrión en la garganta, 

papá con el corazón entero 

(nada de “Jorge no puede respirar”, 

nada de “Jorge se muere”, 

a las princesas no les pasan esas cosas). 


Vos me creías cuando yo te decía 

que todo estaba bien, 

que los médicos curaban. Siempre.  

(Me creías cuando te decía que los caracoles se casaban, 

que si girábamos en el patio hasta marearnos 

cantando “El sol sale para todos 

la lluvia se iba, 

que la mamá de Bambi estaba sana y salva en una casita de Mar del Plata:

“Yo la vi, te juro que yo la vi, lo de la película fue todo mentira”).  

Vos armabas canastitas con abrojos 

y yo tenía una coronita de flores en el pelo. 

El verano se prometía lindo. 

Queríamos volver a casa.  

Y volvimos. 


Volvimos 

para besar a un señor frío y blanco  

que era papá 

pero no era.


 Volvimos

para aprender a ser huérfanos.




Arte: Flowers in her hair, Claudia Tremblay

Del poemario "Pretty in pink" (2016)

2 comentarios:

  1. Respuestas
    1. Muchas gracias, Rose. La pérdida de un padre siempre es sumamente dolorosa, y cuando se es un niño, más aún.
      Un abrazo!

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