sábado, 11 de febrero de 2017

POR QUÉ


POR QUÉ

“Madre,
cada vez que le hablo a Dios,
tú te entrometes.”
Anne Sexton, “Rezando en un boing 707” 


Mamá,
me pregunto por qué
nunca  es suficiente.
Por qué siempre faltan  cinco para el peso
Cinco centavos que no valen nada
pero valen todo.
Cinco centavos que son
los que faltan en mis poemas:
que el hambre no, que las zapatillas no,
que la infancia como vos la recordás no,
imaginate lo que va a decir la gente cuando lea
esos versitos que, la verdad,
son horribles,
era mejor el otro libro.
Cinco centavos que faltan en mi vida,
que es una jaula que no se vuelve pájaro,
que es una jaula con barrotes de oro,
tenés todo pero no tenés nada,
tenés pan y tortas y un agujero en el estómago
que te empeñás en tapar con flores,
flores que, la verdad,
son horribles,
¿no había otras mejores?

Mamá,
me pregunto por qué
nunca es suficiente.
Por qué  jamás fui tan buena como mi hermana.
Por qué mostré la hilacha cuando compré un frasco de papilla envasado
para alimentar a mi bebé
(sos tan vaga que no podés pisar una zanahoria),
porqué me equivoqué al traer un perro.
Por qué nunca me da el piné:
lamentable en tu ejercito de pulloveres tejidos a mano,
de pañales lavados a mano,
de manteles bordados a mano.
Lamentable en tu cruzada contra el puré instantáneo
y el arroz amarillito que viene en paquete
(me faltan horas de ollas y sartenes,
de presas de pollo doradas con la hornalla al mínimo,
de levadura, de azafrán,
¿por eso esas cejas levantadas,
esa mueca de desdén,
ese suspiro inagotable?).

Mamá yo no cocino,
yo escribo poemas,
yo meto todo en el lavarropas,
hasta los barrotes de mi jaula,
hasta mis ojos sucios de rutina
(y el jabón en polvo los irrita tanto
que siempre están lagrimeando).
Mamá yo no sé tejer,
no sé coser,
no sé dejar de ser huérfana de padre
para convertirme en hija de una mujer viuda,
no sé odiar a la abuela que a vos te prohibió los bailes de carnaval
y a mí me convidó a escondidas galletitas Havanna de limón.
Mamá yo no sé qué hacer para gustarte.

Mamá,
me pregunto por qué
me descubro diciendo las mismas cosas que vos
(esas que me jodieron tanto),
haciendo las mismas cosas que vos
(esas que me jodieron tanto).
Por qué te imito y me horrorizo,
y te desimito y me horrorizo más
porque me siento en falta
con el rígido mandato de la sangre.
Mamá yo no sé qué hacer para gustarte.
Para que me quieras
como yo te quiero.

Es generacional decimos todas,
nuestras madres son así porque todas las madres de esa generación son así,
y nos abrazamos, hermanas, amigas,
y nos convencemos de ese postulado que validamos  empíricamente,
y nos preguntamos si vimos “Agosto”,
y nos consolamos,
porque es generacional, sí,
pero Meryl Steep era realmente mala,
y nuestras mamás no,
nuestras mamás hicieron lo que pudieron,
hacen lo que pueden.

Todavía están esperando que seamos perfectas.


Meryl Streep & Julia Roberts, fotograma de la película "August: Osage County" (John Wells, 2013)  


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