miércoles, 2 de diciembre de 2015

LUCIANA - 16 días de activismo contra la violencia de género


LUCIANA

“Tu piel es una mancha de carbón sofocado que atraviesa la estera de los días. 
Tu muerte fue tan sólo un pequeño rumor de mata que se arranca y después ya no estabas.”
Olga Orozco


Un parpadeo de cuchillos

vaticina

el lento despuntar de la fiera.

El tajo es una ceremonia que le obtura

la plenitud de la garganta

(hay sábanas de florescencia deshiladas,

por un golpe de escarcha,

anaqueles de llanto donde el miedo acomoda

lo poco del mar que queda en la memoria,

muñecas insomnes

que sangran por la herida).



En su perfil de pájaro ligero

la muerte llueve

un vendaval de flecos rojos.

Arquitectura de filos inclementes

le devastan

los cimientos del cuerpo.

En los ojos le escuece

un páramo de cal viva.



(Alguien la nombra más allá de la herida.

Alguien la pena, siempre.

Alguien le borda en el ruedo de la tierra

un madrigal de veranos y bicicletas azules.

Pero los algodones del recuerdo no bastan

para sanar su vuelo de mariposa rubia


cortada en pedacitos).



Luciana Moretti salió  de su casa  la madrugada del 15 de octubre de 2004,  y fue hasta la de Pablo Víctor Cuchán. Ambos vivían en el mismo barrio de Ingeniero White, en Bahía Blanca, provincia de Buenos Aires,  y mantenían una relación sentimental. A partir de ese momento, no se supo nada más de la chica. Hasta que una semana después su cráneo fue hallado en un descampado. Una llamada telefónica realizada desde la casa de Cuchán llevó hacia allí la pista de la investigación: Luciana había sido asesinada, descuartizada y  quemada en una  parrilla. Pablo Víctor Cuchán fue condenado a 18 años de prisión por el homicidio. Luciana tenía 15 años.





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