martes, 29 de diciembre de 2015

SALTOS AL VACÍO


SALTOS AL VACÍO


I - PEG, EL BOULEVARD DE LOS SUEÑOS ROTOS



La suicida busca

su camino de regreso

(regreso al agua natal,

al útero que tiembla cuando el amor lo golpea

con su suave látigo de lilas).

Busca descalzarse las calles

que desembocaron en la nada.

Arrancarse de los días

el dudoso lujo 

de haber malventilado sus partes íntimas.

Entonces

arroja su cuerpo a los perros del aire

y sus dentelladas son tan dulces, tan dulces,

 que la carne germina en una estampida de jazmines.



(Jazmines que se pudren cuando tocan el suelo

y el silencio se seca,

y la sangre todavía pregunta 

por el camino regreso).



 II - DOROTH Y, SE ACABÓ EL VODKA



La suicida planea un viaje largo.

Eso les dice a sus amigos.

Los invita a una fiesta de despedida.

Se encoge de hombros cuando el vodka se acaba.



La suicida empapela la noche con pájaros de azufre.

Lleva un traje de terciopelo negro

y la cabeza atiborrada

 de objetos inflamables.

Da un salto que es, casi, una declaración de fuego.



Se había acabado el vodka

y a ella

se le había acabado la sed.



 III - EVELYN, EL SUICIDIO MÁS HERMOSO



La suicida sonríe,

siempre sonríe.

La sonrisa es una máscara que usa hacia afuera;

hacia adentro

desteje coronas de novia

y se arrima

a los olores rojos.

Y quiere arder

como ardieron esos vestidos

que deberían haber sido su carne

(¿Por qué una mujer quemaría vestidos?

¿Por qué una mujer quemaría vestidos si esos vestidos no fueran

el preámbulo de un cuerpo que se abre paso

hacia un gesto de adiós definitivo,

hacia una desnudez de vertebras dulces

rompiéndose

como mariposas de luna y leche?).



La suicida busca no ser

pero el olvido le suelta las manos

(La belleza es, casi siempre, una  bestia antojadiza.

A veces respira

en el sexo puntual de los amantes.

A veces nace muerta

y el dolor es su casa).

   

IV - RUSLANA, LA MUERTE DE RAPUNZEL



La suicida abre ventanas en cada llaga

y se arroja a un vacío hecho de húmeros tristes

y piel entumecida.

Se estrella contra Dios y su hueste de santitos sordomudos,

contra las muñecas rusas sofocadas con volados,

contra la ceremonia ordinaria del hambre.

Abre ventanas  que se dejan morir

como animales delicados

atragantados con puñados de flores.

Ventanas que son.

Pero no.



Hasta que una vez

la suicida abre una ventana real

y los ojos se le sueltan como pájaros feroces.

Entonces ella también es un pájaro

y se va detrás de esos ojos,

detrás de un nido de sangre detonada.

(Y el asunto no tiene más vueltas

porque hay una cabeza rota en el pavimento,

y comienzan a llegar los curiosos, las sirenas,

y una mano de niebla recoge lo que le pertenece desde aquel día

en el que, por primera vez,

la suicida no se perdonó el cuerpo).




Arte: "Salto al vacío", Miguel Tió

Arte: Peg  Entwistle fotografiada por  Bruno of Hollywood (Anthony Bruno)

Arte: "El suicidio de Dorothy Hale",  Frida Kahlo

Arte: "The most beautiful suicide", Robert Wiles

Arte: Ruslana Korshunova fotografiada por  Mario Sorrenti

3º Mención Poesía Concurso Letras Argentinas de hoy 2015, Editorial De los Cuatro Vientos, Ciudad de Bs. As. (2015)


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