domingo, 29 de diciembre de 2013

BOOMERANG


BOOMERANG


 Hubo un día en el que dejó de dolerme hasta la muerte
cerrar la ventana
porque amenazaba tormenta.
Dejaron de dolerme las pestañas,
el pelo,
las uñas,
la saliva.



Hubo un día en el que le abrí las piernas a otro
sin esperar que fueras vos el que me llenara
(fue mi pequeño Mardi Gras,
collares de colores y pechos desnudos,
borrachos hasta mañana y mañana que se acabe el mundo,
y esa estúpida alegría
que nunca supe muy bien de dónde vino).


Ese día no le puse la otra mejilla a tu ausencia.
La casa dejó de deshojarse.
Los libros dejaron de temblar.
Y vos no le hincaste el diente a mis perdices.


Creo que fue el día en el que ella te dejó.



Arte: Fatima Tomaeva 



2 comentarios:

  1. hay dolores que vuelven más viejos o más gastados., no sé bien
    pero que duelen ...duelen

    abrazos energéticos y que el 2014 sea un año de éxitos y alegrías Raquel
    muakkk
    :D

    ResponderEliminar