miércoles, 5 de febrero de 2014

GRIS


GRIS 




I 


Hundo los pies en el fango apenado. 


¿Por qué no puedo salvarme? 


Busqué el beso del agua en la parte del río 


donde ronda el Demonio. 





II 


Ocultarme en el deshielo de sus gestos, 


en el sutil parpadeo de sus evocaciones. 


El ojo atrapa las alas. 


La mariposa pervierte su latido, 


allí, 


donde comienza su presencia. 





III 


Recuerdos sin horario retrasan mi caída. 


Un reloj idiota husmea en la conciencia del tiempo. 


Ese hombre apoyó su cabeza en mi pecho. 





IV 


El filo de su boca me recorta 


con dientes de abandono. 


Hay algo royendo mis entrañas: 


un puñal postergado, 


un acento de deseo huérfano, 


una rosa de saliva que ha perdido su último pétalo. 





V 


La palabra mendiga cauterizar la herida. 


¿Qué haré con mi equipaje listo, 


con mi vestido de azahares y desgarros, 


con mi trova insistente, si no para de llover?




VI 


El pasado-presente de su boca deshilvana 


los hilos de esta humedad callada. 


Más allá del suicidio lento de las horas, 


un poema refulge. 


Él conoce todos mis nombres.




VII 


La pasión se reencarna 


en una delicada línea de espuma. 


Un cuchillo de arena 


se afila en mis talones. 


El mar despropone límites. 


La sombra cuelga de mis ojos

como una telaraña muda. 





VIII 


Las vértebras del sueño crujen 


debajo del lecho de la carne. 


Un cerrojo agotado obtura el grito 


de la discípula en vigilia. 


Es posible que ahora tenga un poco de paz. 





IX 


De aquel lado de las cosas hay una madre devota,


una esposa solícita, 


un buzón que no recibe cartas fechadas en el Paraíso. 


De este lado estoy yo, desnuda. 





X


Soles grises me danzan. 


El día es un eclipse de ternura. 


Huelo las cenizas. 






Arte: Christian Schloe 

1º Premio Certamen Poético “María Elena Walsh” 2013, Biblioteca Mariano Moreno y Club Sanjustino, San Justo, Santa Fe (2014)



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