martes, 17 de septiembre de 2013

MAÑANA Y FINAL


MAÑANA  Y  FINAL



Esa mañana tenía 

un final a cuestas. 

Yo no lo sabía: 

flotaba dentro de mi vestido anónimo 

con una sonrisa dulcemente estúpida 

porque no había malezas en los alrededores de mi corazón 

y el cotidiano milagro de tenerlo 

era costumbre

y era certeza. 



Recuerdo aquella mañana. 

Él me regaló un ramo de flores 

y me besó en el ascensor. 

Tomó mi cara entre sus manos 

y me dijo que era bella 

como una golondrina desordenada por el viento, 

como la carne del amor a la intemperie. 

Me tendió en una bandeja de sábanas blancas 

y me devoró. 



Después, me dio por muerta.



Arte: "Shiver", Shannon Bonatakis


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